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Moderna de Pueblo: "La enemiga de la Imperfecta es ella misma boicoteándose"

modernadivinity.es
Cuerpo. Mujer. Presión social. Humor. Estas cinco palabras podrían definir el nuevo libro de Moderna de Pueblo (Raquel Córcoles) y Lucía Taboada, 'Fuera complejos para Imperfectas', un plan de 21 días para dejar de hacer las cosas por los demás y empezar a hacerlas por una misma, ese eterno reto femenino. O lo que es lo mismo, trucos de alimentación, belleza y autoestima en forma de viñetas con mucho humor. No existen las mujeres perfectas, señoras y señores. Y las autoras ya saben que ustedes lo saben: ahora quieren que se lo crean.
¿Existen las tías perfectas?
Lucía: Ni tías ni tíos. Por eso el título del libro. Queremos poner en valor que precisamente nuestras imperfecciones son las que nos hacen ser nosotros mismos, si no seríamos todos réplicas de Blade Runner.
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¿De dónde salen las ideas del libro?
Moderna: De nuestra vida en el día a día, la calle, películas, cine… Este personaje de la Imperfecta (en el libro hay cuatro) está creado desde la identificación total. En lugar de mostrar una mujer frívola, que solo se preocupa por su imagen, y que además es competitiva, hablamos de una mujer real, que podríamos ser cualquiera de nosotras, que se obsesiona con complejos tontos.
¿Cuál es la tesis del libro?
Moderna: Queríamos dar un punto de vista crítico sobre la tiranía de la belleza y de los mensajes que recibimos y hacerlo con humor para las mujeres vean desde otra perspectiva. 
¿Nos autoflagelamos mucho?
Lucía: Totalmente. De hecho hemos creado el personaje de Malévola, que es esa voz interior que tenemos todos y que nos castiga. Es el enemigo. En un principio iba a ser otra persona, alguien del trabajo que nos caiga mal, o nuestra madre, que nos mete caña, pero al final decidimos  que no, que quien más caña nos mete somos nosotras mismas. El antagonista de la Imperfecta, su enemigo, es ella misma boicoteándose. Es nuestro favorito...
¿Cómo se autoboicotea?
Lucía: Dice todas esas frases chungas que nos decimos: pero si para qué te vas a apuntar, si no vas a ir' o cuando te miras al espejo y empiezas a ver defectos absurdos… Es el personaje que más humor tiene justo para poner de relieve que la sociedad nos presiona, pero sobre todo lo hacemos nosotras mismas.
¿Se pueden decir más cosas a través del humor?
Lucía: Entre nosotras nos comunicamos muchísimo a través del humor. Reírse de uno mismo es la forma más fácil de evitar que los demás se rían de ti. Le estás quitando importancia. Conectas mejor con la gente con el humor, sobre todo hablando de estos temas, que al final son temas muy serios.
¿Estamos muy presionadas?
 Moderna: Sí, nuestros referentes de éxito que son todos de tías muy atractivas y muy deseadas por los hombres. Hay muy pocas mujeres que nos vendan que ha tenido éxito que no cumplan eso. Quizá más estereotipos como Lena Duhann, que se ha hecho su serie, que baila con su físico no perfecto… nos ayudarían a cambiar el canon. Ellos tienen muchos tipos de referentes de hombres de éxito y no todos están centrados en su físico: hay políticos, empresarios, deportistas… No tienen por qué cumplir el canon físico. Te dicen como un cumplido, 'mira, si además de guapa eres lista', pero eso no es un piropo. 
Lucía: También pasa lo contrario: si triunfas y estás buena, tienes que demostrar que eres inteligente. Nosotras mismas también lo hacemos, presuponemos que una mujer ha llegado más lejos porque su físico le acompaña. Hay que ir quitando las cuadraturas mentales. Lena se desnudó en su serie y se montó: tuvo que hasta quitarse de redes por los insultos. Hay mucho que mejorar.
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Habláis mucho de la autoimagen: ¿tenéis algún complejo vosotras que tratéis ahora con humor?
Lucía: Alguno (risas)… De adolescente lo pasé mal, fíjate qué gilipollez, porque era súper blanca. Me ponía en la terraza de mi casa para no llegar el primer día de playa como la leche. Hubo un día que me quemé, hasta el punto de tener que ir al hospital. ¡Tenía que haber nacido renacentista! Ahora, cuando me lo dicen, yo respondo: '¿blancucha yo? ¡Anda, pero si tú tienes los ojos marrones y eres de estatura media!'. Luego van saliendo otros con el paso del tiempo, como las arrugas de los ojos, o que se te quede un poco más flácido el brazo o de pronto te sale una variz... Nunca estamos seguras y contentas con nuestro físico, siempre buscamos algo que mejorar.
Moderna: A mí me ha pasado con las entrevistas. Al ver tantas fotos mías me he topado con una imagen que perfeccionaría por todos lados. Pienso: yo soy así, pero podría ser mucho más. Ahora, si salgo mal, pienso: bueno, está bien que se vea que hay mujeres normales que hacen cosas. No lo deseo tanto, pero habrá muchas chicas que sí y que se esfuercen mucho para estar perfecta y cuadrar. Hay que tener cuidado.
¿Tres frases a desterrar?
Moderna: '¡Qué horror!' Que es lo que digo en el 60% de los casos al ver una foto. Y cuando empecé a colaborar en el Jueves, después de muchas pruebas de viñetas, el primer comentario que recibí de un tío en Internet fue el más típico de la historia: 'que habrá hecho esta para que le publiquen'.
Lucía: A Mónica Cruz le preguntaron el otro día que cómo estaba soltera si era tan guapa. Horror.
¿Sois un poco punkies dentro del canon?
Lucía: Algo así. Nosotras en el libro proponemos también trucos de belleza, hablamos de comer bien… cosas que tienen que ver con el cuerpo directamente. Lo que decimos es que lo hagas por sentirte bien contigo misma, no para gustar a los demás. A mí me encanta maquillarme, pero lo hago por sentirme yo bien, no porque la sociedad me lo diga. Por ejemplo: con el boom detox todo es malo y cuando llego a casa que no sé qué cenar (risas). Que si cosas procesadas no, que si lácteos no, que si hidratos no por la noche, lechuga tampoco… ¡Si hiciera caso a todo, cenaría agua! ¡Desayunaré coca-cao y tostada toda la vida porque me encanta!