Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Pablo Iglesias: "Ahora me lo curro más, compro las camisas en Lefties"

pablo.jpg(Foto: Esther L.Calderón)
Han pasado unos 1030 días, dos elecciones generales, una municipal, autonómicas en prácticamente todo el país (Andalucía y Cataluña incluídas) y un (casi) cisma en Vistaalegre desde que un Pablo Iglesias, recién elegido eurodiputado, contestó a Divinity.es una frase que ya es historia moderna: "Me compro las camisas en el Alcampo". Aquel titular, fruto de una entrevista espontánea al salir de un plató de Mediaset, se convirtió enseguida en un símbolo (popular o populista, según quién lo analizara), que comentaron la mayoría de los medios españoles y muchos de los españoles medios. Ahora, con Rajoy de nuevo en la Moncloa, le repreguntamos: ¿dónde se compra ahora las camisas Pablo Iglesias?
Hagamos un rewind. Aquel 26 de mayo de 2014, Pablo Iglesias era el chico del día. Podemos, creado apenas cinco meses antes, acababa de lograr por sorpresa cinco eurodiputados. El bipartidismo temblaba. La palabra 'casta' aún no se había gastado. Nadie sabía predecir qué iba a pasar. En Divinity.es le paramos en un pasillo después de que comentase los resultados de las elecciones europeas en las Mañanas de Cuatro, su programa habitual por aquel entonces, y le preguntamos por algunos detalles de la persona más allá del político. Quisimos saber un poco más del hombre cuya silueta acababa de ser el icono de todo un partido en las papeletas.
pablo.jpg
Y nos respondió. Ya comenzaba a hablarse de sus camisas. Pero hubo más: era la primera vez que hablaba de Juego de Tronos como su serie favorita (bastante antes de regalársela completa al Rey), descubrimos que le gustaba "estar en chándal, jugando con su perra", el restaurante chino que hay en su barrio y que no perdonaba "la crema de después de la ducha". También que su amante divinity era "Tania, mi compañera".
Muchas cosas han cambiado desde entonces. Otras (muy importantes la mayoría), quizá no tanto. Lo que parece innegable es que la política española ha mutado, aunque seguramente es pronto para saber cuánto. Así que aprovechamos su visita a Radioset, la radio online de Mediaset, para tomar de nuevo la temperatura 'no política'. "Claro que me acuerdo de aquella entrevista, que tuvo mucha repercusión y fue además muy espontánea", nos cuenta Iglesias al salir de la pecera. En esta ocasión no está solo y ha sido más difícil acceder a él: tiene a los flancos a sus dos responsables de prensa, más de veinte personas quieren llevarse una foto con el vallecano y las cámaras de los informativos de Tele5 y las Mañanas de Cuatro esperan declaraciones extra.
"¿Que dónde me las compro ahora? -repregunta mientras le llama su jefa de prensa-. Ahora me lo curro un poco más, me compro las camisas en Lefties", responde apresuradamente. Es difícil saber si se le ha escapado o si ha medido el potencial nuevo impacto, pero continúa.
-Juego de Tronos sigue siendo una serie que me encanta, pero me gustan otras ahora también.
¿Cómo cuáles?
Varias. Eso sí, estoy esperando con muchas ganas ver la nueva temporada.
pablo.jpg
Su gabinete le reclama de nuevo y le lleva hasta un rincón de la sala con cámaras de televisión. Habla sobre Esperanza Aguirre. Los estibadores. También sobre el PSOE y Pedro Sánchez. Eso sí, nada sobre su vida personal. Los compañeros de Radioset le han preguntado, pero ha preferido pedir el 'comodín de la tangente'. Al parecer, su beso con Irene Montero, su actual pareja y portavoz del partido en el Congreso, es una de las búsquedas más habituales de las últimas semanas en Internet: centenares de españoles han escrito 'Pablo Iglesias pillado beso bar'.
"Eso forma parte de la vida privada de cualquiera de nosotros y esas cosas se tienen que quedar ahí, aunque a algunos les encante hablar de ello. Ahí digamos que no doy juego. Qué le vamos a hacer. Pero yo voy a seguir siendo muy celoso de mi vida privada", ha respondido en esta ocasión.
Se acaba el tiempo con las cámaras. Su gabinete le deja un par de minutos extra in extremis para las últimas fotos con la gente que le sigue esperando junto a las escaleras. Selfie, selfie, apretón, abrazo. Cruzan rápido y con decisión toda redacción online del grupo. La camisa de cuadros azules y verdes de Pablo desaparece en un taxi. Muchas cosas han cambiado desde entonces. Otras, no tanto.