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Supersubmarina: "Componer sobre la felicidad da más pudor que sobre la tristeza"

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Son amigos desde niños. Jugaban en el mismo equipo de fútbol, el Baeza. De hecho, antes de salir al escenario siguen haciendo su grito de guerra, aunque "versionado según la tontería de la semana". Sus padres les apoyaron en el comienzo, hace once años y tres discos, cuando eran "solo cuatro chavales de Jaen que habían puesto dinero y que no recibían nada más que kilómetros y kilómetros". Ahora giran y giran por todo el país con 'El mañana tour'. Buscan, después de una época oscura, "algo que sirva como luz". Las 'venas' de Supersubmarina llegan, sin barba pero con el 'Viento de cara', a Divinity.
¿Cómo va la gira?
Acabamos de empezar, pero ya estamos muy a punto, con menos nervios. Ese punto ya en el que estamos disfrutando mucho de todo.
¿Seguís poniéndoos nerviosos?
Siempre te pasa algo al salir a tocar. Sigue habiendo una ilusión, nervios. Para relajar la tensión solemos dar una vuelta por el recinto y tomamos unas cervezas en el camerino. Quizá comer algo, pero no mucho por evitar posibles problemas cantando (risas). Y ponemos la mente en ese momento y en ese lugar, no en cosas que ya no tengan solución.
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¿Qué hacéis justo después?
Más cervezas (risas). Lo que haya pasado, ya ha pasado. Y si ha salido al cien por cien, pues celebrarlo. Si no tenemos concierto al día siguiente, solemos disfrutar de la gastronomía nocturna de la ciudad que nos toque. Tenemos que hacer honor al mito de los  grupos jóvenes.
¿Alguna manía?
Antes de salir siempre hacemos un grito de guerra. Viene de cuando jugábamos juntos al fútbol en el equipo de nuestro pueblo, el Baeza. Es muy chungo ponernos a hacerlo ahora, pero te diré que lo vamos versionando según la tontería de la semana. '¿Quiénes somos?' y respondemos lo que toque. Es una buena manera de pegar cuatro gritos y salir más relajado. De hecho, a alguno le ha dado como un vahído de tanto gritar, y esto es verídico (risas).
¿De dónde viene vuestro nombre?
En nuestra primera maqueta usamos un efecto como de ola y de sonidos marinos, y al buscar el nombre del grupo se quedó ese. Estábamos experimentamos y no pensamos que iba a trascender, pero mira, ya llevamos unos cuantos discos.
¿'Algo que sirva como luz' está funcionando muy bien, no?
Es uno de nuestros temas más importantes. Un paso grande adelante, acabamos de grabar el videoclip en Moscú. Tiene algo enérgico, positivo, algo que es intangible en las canciones que hace que te vengas arriba aunque lo estés pasando mal.
¿Estamos un poco perdidos para necesitar esa luz?
El espíritu de ese tema y del disco va en el sentido de haber atravesado una época oscura, a diferentes niveles (en lo personal, en lo político…) pero también de poner tu predisposición para que eso cambie. El protagonista de la canción está perdido y busca una señal, un algo, que le ayude a alcanzar un futuro, por eso también llamar a la gira 'El Mañana'.
¿Tiene carga autobiográfica?
Hay mucha parte de autobiografía. El autor que diga que no hay parte de uno en su obra creo que miente un poco. Puedes extrapolar tus sentimientos a diferentes personajes que inventes, puedes cambiar contextos, pero al final escribes a partir de lo que sientes. Y de lo que padeces. Para decir cosas que sean de verdad, lo más honesto es haber experimentado eso en primera persona.
¿Cómo es el proceso de creación de vuestros temas?
Normalmente llevo una melodía y letra a la guitarra al local, lo tocamos varias veces y vamos a portando todos cosas. Qué tipo de arreglos, por dónde va el bajo… Nos ponemos de acuerdo y, si no acaba de cuadrar, le seguimos dando vueltas.
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¿En vuestras letras siempre parece que el amor está al borde del desastre?
Sí, seguro. Pero es normal, ¿cuándo apetece hablar más de tus cosas con los tuyos? ¿Cuándo se necesita sacar la ‘mierda’ fuera? Pues cuando uno está más bajo. Cuando estás feliz no te pones a componer, te dedicas a disfrutarlo. Además, componer sobre la felicidad da más pudor que sobre la tristeza. Sirve de autoayuda, tiene esa parte terapéutica de sacar fuera lo que te está reconcomiendo. Tampoco somos el grupo que más canciones de desamor haya hecho, pero, como decía El Lichi: 'el mundo no necesita otra canción de desamor, pero yo sí' (risas).
¿Cómo nació 'En mis venas', uno de vuestros temas estrella?
Normalmente empiezo a tatarear, o escribo una frase… pero en este caso fue una poesía que escribí del tirón. No era canción. Luego le busqué una melodía. Fue justo una de esas canciones de sacar las cosas fueras. No me podía dormir, no paraba de dar vueltas, y me puse a escribirla en una libreta que tenía al lado. Fue un sentimiento fugar pero potente. Perdí el papel y lo estuve buscando mucho tiempo, porque me había gustado cómo había quedado. Luego lo encontré y le pusimos música.
¿Tu tema favorito?
Quizá justo ‘En mis venas’, pero me gustan también otros de nuestra cara B, como 'Furia' o 'Tu saeta'.
¿Y 'De las dudas infinitas'?
Fue una sorpresa. No recuerdo bien cuándo nació, pero seguro de un momento de duda (risas). Fíjate que pensamos en no meterla en gira porque procuramos que los conciertos sean arriba y esta canción tiene ritmo bajo, muy bajo, de balada. Y al final nos sorprendió y nos guio hasta un tempo en directo que nunca habíamos probado y que nos gusta mucho.
¿Ya hay nuevos temas para el próximo?
Ahora mismo hay solo esbozos, porque luego las canciones te van pidiendo más cosas ellas solas, pero por los años de experiencia ya sabes cuando algo da buenas vibraciones y creo que este siguiente disco que va a aportar cosas positivas al grupo. Tenemos buenas vibraciones.
¿Qué dicen vuestras madres?
(Risas) Pues mira, el otro día vinieron a vernos algunos padres y madres a Granada y estaban infinitamente más nerviosos que nosotros. Siempre nos han apoyado mucho, incluso al principio, cuando no sabíamos si el grupo tenía mucho sentido. Solo éramos cuatro chavales que habían puesto dinero y que no recibían nada más que kilómetros y kilómetros. Si en esos momentos no hubiésemos tenido el apoyo de nuestras familias, que nos permitieron estar dos o tres años así, no estaríamos ahora aquí. Apostamos todo a la música.
Son vuestros mayores fans…
Desde luego, pero tengo un llamamiento que hacer: se están haciendo todo tipo de redes sociales… y no. Está bien que nos pregunten los domingos al llegar a casa que qué tal, aunque, como en cualquier otro trabajo, de lo último que tienes ganas de hablar sea de eso, pero que se pongan Facebook e Instagram ya es demasiado (risas). Hago un llamamiento desde aquí a nuestros amigos: ¡no les aceptéis! ¡Hacedles el vacío! ¡Da mucha vergüenza que una madre lea según qué cosas! ¡Ya no puedo poner nada, no me siento libre (risas)!