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'El turbio caso de Miranda T' o cómo crear teatro con alma desde cero

mmdivinity.es
Miranda T acaba de morir. Miranda T es actriz. De éxito. Mucho. Demasiado. Miranda T cuenta con ironía desde la muerte, ese sitio en el que ya no hay nada que perder y todo da igual, ese lugar que es "como estar en casa en pijama", lo que le ha pasado en vida. ¿Qué le llevó a ser como acabó siendo? ¿Qué decisiones (erróneas o no) tomó? ¿A quién amó? De todo esto y algo más va 'El turbio caso de Miranda T', una obra de teatro negro, humor descreído y música original del Off de La Latina. Hablamos con Mónica Miranda y Roberto Terán, la protagonista y el creador de esta pieza alternativa llena de agua y rímel.
"Querer es poder". Esa es la idea. En un tiempo en el que el IVA cultural ahoga, las ayudas ni están ni se las espera y vivir del arte es una aventura épica, varias salas madrileñas resisten con producciones independientes. Es el caso del Off de la Latina, que cada semana programa teatro, música y sesiones literarias. Una de las más destacadas es este 'El turbio caso de Miranda T', puesta en pie desde cero, frase a frase.
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Primero nació una canción por cada escena. Varios amigos músicos le pusieron melodía. Después vino cuando Roberto escribió cada pedazo de vida de Miranda. Ella inocente, turbia, pasada de vueltas, rota de amor. La escenografía cabe en una maleta: un cubo de agua, una chaqueta, poco más. El resto es luz y el cuerpo de Mónica que baila, grita, gira y se restriega. El rímel, cada vez más corrido. Menos es más.
¿De qué va 'Miranda'?
Mónica: Es el falso biopic de una actriz muy famosa hablando desde la muerte. Eso nos permite, gracias a la distancia, hablar de la vida con ironía.
Inocente, desnuda, borracha… ¿vas a saco en escena, no?
Me gusta trabajar así. Si en los procesos de creación, sobre todo en los ensayos, no llego a casa con moratones, manchada y habiéndolo dado todo… me da la sensación de que falta algo. Sobre todo si no estás en una gran producción, lo que precisamente aportamos es nuestro trabajo: nos damos nosotros mismos.
¿Os habéis inspirado en actrices concretas?
Sí, tiene algo de Marilyn, de Amy Winehouse, un guiño importante a Natalie Wood…
¿Hay buenas y malas decisiones en la vida?
Nunca se sabe. Lo que sí se sabe es que cada decisión tiene unas consecuencias y van abriéndose caminos, van formando nuestro ritmo vital. Ella hace las cosas de la mejor manera que puede, lo que pasa que es un personaje muy kamikaze. Todo lo que sea lanzarse, ella va directa. Como una polilla a la luz.
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¿A quién crees que puede gustarle esta obra?
Tiene un público muy amplio, pero sobre todo a las mujeres. No es una obra femnista, no la hecho creado desde ahí, pero es importante el hecho de que es una mujer. Y cómo todo lo que le rodea en la fama tiene que ver con ese hecho: los hombres, los casting, sus desnudos… Es una mujer aparentemente fuerte pero está rota por dentro. Y cada vez lo estará más.
¿La música también es original?
Sí, las letras son de Roberto y las melodías de diferentes músicos. De hecho ya hemos hecho un pase de la obra con música en directo. Tenemos muchos amigos con mucho talento.
Roberto: Todo es original. La música, el texto, la escenogrfía... de hecho queremos seguir por ahí. Como una especie de norma de la compañía. Estamos un poco cansados de que siempre se vean los mismos montajes. También tengo que decir que es un gusto trabajar con Mónica, cuando un actor está entrenado, es inteligente trabajando, aporta ideas… eso es un lujo.
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¿Hay otra obra en marcha?
Mónica: Esta obra cada vez va mejor gracias al boca a boca, algo que es muy importante para nosotros, pero estamos ya preparando otra. El proceso creativo no para… 
¿De qué irá?
Roberto: De dos actrices del Off de la Latina antes de salir a escena.
¿Si se quiere, se puede?
Roberto: ¡Siempre! Para mí es que es mi vida, es inevitable. Yo siempre digo que mejor haber elegido susto. Estamos un poco cansados el discurso derrotista. De escenografía usamos cualquier cosa, pero que te quepa en una maleta. Ya el resto lo cubriremos con la luz, con otras facetas técnicas… Hay que adaptarse a los tiempos. De hecho, nos fuimos de bolo a Santander y llevamos toda la escenografía encima ¡en Blablacar!. Los chicos del coche nos preguntaban que si se podía vivir de esto y les decíamos que claro, que allí estábamos de gira en el autobús de la companía.
¿Es verdad que os tomáis un chupito de whisky antes de cada función?
Mónica:¡Es que va bien para la garganta (risas)!