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Vestir un ‘baby doll’ sin parecer ñoña: parece imposible, pero no lo es

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Para este año la pasarela ha apostado fuerte por el vestidito de muñeca. Se conoce como ‘baby doll’ al vestidito lencero de aspecto infantil, de corte imperio, generalmente muy corto y de vuelo, que se popularizó en los años sesenta. De algodón blanco, con blondas, de gasa o de seda, añade a quien lo lleva una inevitable apariencia de muñequita que a partir de cierta edad puede carecer de sentido, aunque bien combinado no tiene por qué resultar ñoño.     
El ‘baby doll’ de Chloé
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Valentino, Louis Vuitton, Chanel o Chloé han subido el ‘baby doll’ a la pasarela como propuesta para el verano que llega. Originario de los años sesenta, hoy se identifica con cualquier vestido suelto de aire lencero confeccionado en tejidos ligeros. Su nombre, inspirado en un filme de los años cincuenta, significa muñequita y ese suele ser el aspecto que adopta quien lo lleva.
La pasarela apuesta por hacer combinaciones sorprendentes, como la propuesta de Chloé que lo combina con otra de las prendas de la temporada, las sandalias romanas. Ha llegado a la calle de la mano de ‘vips’ como Rosie Huntington-Whiteley que lo lució en Coachella sin más complicaciones que un bolso bandolera y unas enormes gafas de sol.   
Inspiración Alessandra Ambrosio
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Apostar por los contrastes evitando el estilo colegiala es una de las mejores consignas de Alessandra Ambrosio cuando combina sus vestiditos blancos. No caer en el error de las chaquetitas de punto, de las bailarinas o de las diademas en el pelo es básico para evitar ir disfrazada de muñeca.
Para la modelo bastan pocos elementos para hacer del ‘baby doll’ un vestido para las noches de conciertos: un largo mínimo, un sombrero, un bolso de flecos y unas mosqueteras bastan para deshacerse de cualquier rastro de niñez. Para el día apuesta por las blondas y los volantitos y de nuevo sorprende con otra acertada combinación para su vestido lencero: los botines tejanos.
Superposiciones
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Para restar candidez al ‘baby doll’ hay que provocar un choque en el ‘look’ de niña buena mezclándolo con prendas muy urbanas, con otras que aporten un toque masculino e incluso jugar con los largos y los volúmenes. 
Apuesta por el estilo de Chanel Iman combinando el vestido con un chaleco vaquero y unas zapatillas deportivas, por el de Kate Bosworth que lo lleva con parka militar y botines de cordones o por el de Suki Waterhouse, que le añade una gabardina y unas sandalias abotinadas.
Los complementos
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El vestido ‘baby doll’ es, nunca mejor dicho, un lienzo en blanco sobre el que puedes añadir todo tipo de accesorios e inventar estilismos que pueden ir del más inocente al más sofisticado, pero siempre cuidando que el resultado final tenga un sentido estético y no sea sólo la suma de elementos dispersos.
Un ejemplo poco afortunado es el de Vanessa Hudgens que apuesta por una incomprensible mezcla de turbante, mochila y ‘stilettos’ que al final no significa nada. Más acertada es la elección de Eleonora Carisi que combina su Roberto Cavalli con gafas años sesenta, ‘clutch’ y zapatos de salón buscando un resultado ‘soft’ que sin duda consigue.      
Aportar color
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Entre tanta blancura puedes atreverte a llevar un poco de color pero cuidado con la dosis. Basta con un toque como el bolso o los zapatos para provocar un contraste sutil que rompa tanta delicadeza y mejor apostar por una sola prenda.
Las elecciones de la actriz Paula Patton y de la cantante Solange Knowles son perfectas porque apuestan por contrastes intensos sin abusar del color: eligen un solo tono y lo llevan, como pasando desapercibido, en los pies. Solange además suma un punto más a su favor, la perfecto ‘oversize’ que le añade un toque de ‘rock & roll’.
El mismo vestido
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Partiendo del mismo vestidito ‘baby doll’, en este caso de Marchesa, se pueden conseguir estilismos radicalmente diferentes. Con unos ligeros cambios puedes ser estrella de pop como Taylor Swift, que en la revista In Style combinó el vestido con pantalón pitillo y taconazos, o puedes convertirte en princesa sexy luciendo transparencias como Naomi Watts, sin más ayuda que la del vestido de gasa y encajes y su propio cuerpo.
La importancia del largo
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Aunque el ‘baby doll’ tradicional se cortaba a mitad del muslo ahora los largos no se limitan a una sola medida y es posible encontrar desde los que arrastran por el suelo, los de esta temporada de Céline, hasta los de dimensiones minúsculas. Si te mueves en ambos extremos no debes preocuparte por parecer ñoña.
El modelo largo de Alexa Chung, más cercano al estilo hippy que al tipo muñequita, juega a tu favor si eres alta pues este tipo de vestido tan vaporoso y relajado es mejor combinarlo con zapato plano (o con nada, como ella). La otra opción es jugar con el sexy ‘mini-mini’ de Aimee Song, una especie de blusa lencera que ella combina de manera genial con chaqueta de tonos empolvados y botines.

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