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Amanda Bynes, más loquita que ninguna

Amanda BynesTon Vilanova
Muchos de vosotros recordaréis a Amanda Bynes por comedias como ‘Ella es el chico’ (las veces que la habré visto) o ‘Hairspray’. Era una de las jóvenes promesas de Hollywood con más futuro y que parecían tener las cosas más claras. No se cortaba en criticar a otras compis como Lindsay Lohan por sus juergas y sus problemas con la justicia. Pero, nunca digas de ese vodka no beberé amiga, acabas de ser condenada a tres años de libertad condicional por conducir sin carnet, el que perdiste cuando ibas con una buena melopea. Claro que viendo todo lo que sube a su Twitter (@AmandaBynes) deberían encerrarla por mal gusto y mala conducta. Amanda ha perdido un tornillo… y el pudor.

Esta es la historia de una talentosa joven de padre dentista y madre enfermera que quiere ser una estrella. Comienza acudiendo a un campamento de artistas, haciendo anuncios, series de televisión, comedias familiares, poniendo su voz a dibujos animados, un musical de éxito, películas románticas… hasta ahí todo normal. Pero un día, las cosas se tuercen.

"Sé que 24 años es una tierna edad para retirarse, pero tienen la primicia, me he retirado. Ser actriz no es tan divertido como parece, si ya no amo algo, lo dejó de hacer. Ya no amo actuar, por eso he dejado de hacerlo". Con este mensaje en el Twitter finiquitaba Amanda Bynes su participación en el cine y la televisión. Cierto es que no fue muy estricta con su decisión y aún hizo una peli más, ‘Rumores y mentiras’, pero todo había acabado.
Será algo premonitorio pero de eso vive ahora Amanda Bynes, de rumores y mentiras… y sobre todo de muchos escándalos. En estos dos años ha ido incrementando su fama no a base de trabajo, sino de polémicas en los medios y en las redes sociales. Está encantada con toda la atención que parecía perdida y que ahora llega en forma de followers y noticias en la prensa más sensacionalista. Se ha obsesionado, ha encontrado su gran escaparate y no sabe dónde poner el límite.

La cuenta de Amanda empezó a ser célebre cuando subió una foto de Jay-Z, marido de Beyoncé, y le llamó “feo”. Aunque luego borró toda señal, los retuits prendieron como la pólvora, su nombre volvía a sonar y siguió con su campaña social. Empezó a meterse con la “conejita” Jenny McCarthy o a intercambiar mensajes subidos de tono con el rapero Drake, ex de Rihanna, que no es precisamente otro angelito.

Cuando ya no le quedaban celebrities contras las que arremeter, la tomó con su pelo. Primero de color rosa, luego el platino Ilenia y ahora con uno de los lados rapados, como le coja afición a la maquinilla nos protagoniza un Britney en lo que tardamos en actualizar el timeline.

Tampoco con su peso anda conforme (dice que le sobran 15 kilos, lo que no sabemos es de dónde), ni con su lindo rostro, al que acaba de meterle dos perforaciones en sendas mejillas para ponerse unos “discretos” piercings.

Cuando en 2010 posó ligera de ropa para la revista ‘Maxim’ dijo: "Creo que cada toma... era sexy", y que la nueva imagen es "lo que soy". Hoy ya no nos queda duda, ya que la californiana nos ha deleitado con rocambolescos posados en sujetador o sin él, cubriéndose sus atributos a duras penas con el brazo. Y es que Bynes visita tanto el quirófano como los juzgados.

Detenida por conducir bajo los efectos del alcohol, se le retiró el carnet, pero siguió cogiendo el coche y la volvieron a detener. El juez la ha sentenciado con tres años de libertad condicional, así como a pagar una multa de 1.400 dólares. Lo curioso es que la actriz decidió no admitir su culpabilidad ni tampoco intentar demostrar su inocencia. Estaría muy ocupada subiendo fotos a su Twitter.

Lo peor es que ella era la más crítica con las juergas de las demás. "Me gusta estar con mi familia y amigos, y no necesito estar en los clubes", declaraba cuando Lindsay Lohan estaba en el ojo del huracán. Qué feo está eso, Amanda, ahora tendrías una gran compañera de juergas. Vaya par… de mamarrachas.

Lo ha conseguido, a los 27 sigue atrayendo todas las miradas y ha dejado de lado a la dulce niña de los enormes ojos verdes, pero el precio parece demasiado alto y también está atención desaparecerá.