Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Natalia Butragueño, la hija de ‘El Buitre’ se convierte en cisne

butragueñoTon Vilanova
“No bailo para ser famosa. Bailo para trascender”, decía en una entrevista Tamara Rojo, la bailarina de ballet española más famosa del mundo y gran ídolo de Natalia Butragueño, que nació en una familia famosa pero decidió escoger el sacrificado mundo del ballet para ir más allá. Natalia tiene 21 años y acaba de fichar por el Ballet de la Ópera de Burdeos como bailarina del cuerpo de baile sin favorecerse de su famoso apellido, Butragueño, mucho ligado a otro “arte” que también se ejecuta con los pies. Así es este cisne blanco que sólo piensa en sus maillots y sus puntas de ballet.
Emilio Butragueño es un habitual de los medios de comunicación, sobre todo de los deportivos. Su posición como director de Relaciones Institucionales del Real Madrid le coloca en la primera línea, aunque de su vida privada se conoce poco. Casado en 1991 con Sonia González, son padres de Natalia y Emilio Jr, un joven muy parecido a su padre al que no se le da nada mal el balón.
butragueño
Natalia, sin embargo, tiene un sueño por el que lucha desde que tiene tres años: ser bailarina de ballet. Nacida el 29 de abril de 1994, cuando El Buitre hacía sus últimos regates con la camiseta merengue, Natalia y su familia se trasladaron a vivir a México después de que el delantero fichara por el Atlético Celaya. “Yo tenía 3 años; una compañera de guardería iba a clases de ballet y yo quería hacer lo mismo”, asegura la joven a ABC.
Cuando regresaron a España, Natalia prosiguió con su formación lírica en la Escuela de África Guzman, donde todavía la recuerdan como una niña muy discreta, muy callada “pero con las ideas muy claras”.
butragueño
Y tan claras, como que con 14 años puso rumbo a Inglaterra para estudiar inglés y puso como condición a sus padres seguir con sus clases de ballet. Así entró en el Tring Park, una escuela de artes escénicas muy cerca de Londres que le mostró el enorme sacrificio que hay que hacer para ser una bailarina profesional. “Iba para un años, pero al final me quedé allí cinco”.
Una adolescencia alejada de su familia, que le apoya en cada paso que da. Al regresar de una competición en Sudáfrica es cuando tomó la decisión de hacer de el baile su vida: “Tome la decisión de dedicarme profesionalmente al baile. Y tuve el apoyo de mi familia al cien por cien”.
butragueño
Tamara Rojo, otra joven española que sabe lo que es triunfar en el extranjero lejos de los suyos por la falta de oportunidades que hay en nuestro país, ha sido una de las personas que más le han ayudado en su paso del amateur al mundo profesional. Le presentó a un profesor particular, el brasileño Renato Paroni, y le facilitó bailar junto al English National Theatre (del que es directora) en la superproducciones de ‘El lago de los cisnes' y 'Romeo y Julieta', dos clásicos presentados nada menos que en el Royal Albert Hall.
butragueño
Pero su presente y su futuro está ligado a otro gran nombre de la danza española, el bailarín Igor Yebra, conocido en el mundo del corazón por ser el ex marido de Anne Igartiburu. Él es la primera estrella del Ballet de la Ópera de Burdeos, compañía dirigida por Charles Jude que fichó a Natalia Butragueño el pasado septiembre: “Hice la audición justamente el 24 de mayo del pasado año, el día de la final de la Champions que ganó el Real Madrid ganó la Décima”.
Como no podía se de otra manera, Natalia es una madridista de pro y siempre que puede se escapa al Bernabéu para ver las coreografías de los Cristiano Ronaldo, Bale o James Rodríguez. De su padre ha aprendido a perseverar y a aspirar a lo máximo: “Ha sido un deportista de élite y conoce bien la presión y la responsabilidad. Cuando estoy de bajón busco su apoyo. Mi madre me ayuda más emocionalmente”.
butragueño
Natalia tiene además una estrecha relación con su abuela y con su hermano pequeño, con el que la vemos en las redes sociales (@nat_b94) disfrutando del poco tiempo libre que le deja la danza. “Ahora sólo tengo la cabeza en trabajar, aprender y mejorar. En esta profesión, la constancia es muy importante”.