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Decálogo para sentarse a la mesa en Navidad y no morir en el intento

NavidadNacho Montes
¿Cómo actuar en las cenas y comidas navideñas? ¿El Ipad en la mesa es un sacrilegio? ¿Nos vestimos de alfombra roja? ¿Qué hacemos con ese cuñado al que no soportamos? ¿Cómo ponemos la mesa? Ante todo, en unas fiestas que son familiares y de amigos, naturalidad, cercanía y mucho humor. Que usted lo compartan y lo celebren bien!
1. El Ipad y los smartphones en la mesa. Qué horror dirán las suegras. ¿Y por qué no? Las Navidades no son encuentros de protocolario compromiso. Socializar en la red mientras cenamos con la familia y los amigos y compartir ilusiones con nuestros seguidores virtuales es genial también.
2. Llegan las fiestas y nos vestimos de burbuja. Ni excesos, ni defectos. Vamos que lo que prima en unas fiestas como estas es hacer lo que uno quiera. Que tenemos el día burbuja, pues que viva el brilli, que lo tenemos sereno pues que viva el sport. Que un look no nos agüe una fiesta. Lo ideal, clásico sereno en Nochebuena, brilli decó en Nochevieja.
Cenas navideñas

3. Mesas finas pero de batalla. ¿Por qué no mezclar con mimo cuando viene toda la familia y no tenemos 25 copas iguales? La opción ideal, un mantel potente y copas de colores mezcladas, platos mezclados, cubiertos de plata con otros de batalla... El resultado será una mesa optimista y muy atractiva.
4. No soporto a mi cuñado. En todas las familias hay miembros que no se soportan. La solución es bien simple, jamás etiquetemos los asientos, que cada cual se siente donde quiera. Si no aguantas a tu cuñado siéntate en la otra punta. Viva el buen rollo.
5. No caben los centros de mesa. Siempre pasa lo mismo, llega el momento de poner la mesa y no cabe nada. ¿Por qué no cortar cuatro ramas del campo y montar centros no convencionales? Ramas verdes, hojas de hiedra, troncos y vasitos de cristal con velas desechables pueden sustituir maravillosamente a los candelabros historiados y los centros barrocos.
6. Compostura en la mesa que si no las madres se enfadan. Error. No hay en todo el año fiestas más cercanas y familiares que estas. Quitémonos las etiquetas, los protocolos, el encorsetamiento. Se trata de comer, de compartir, de sonreír. Las fiestas de postín para el resto del año.
7. Para todos los públicos. Que somos navideños y tradicionales, pues a por ello. Árboles, belenes, turrón, villancicos y cena con infarto de carbohidratos. Que somos espíritus libres y odiamos la Navidad, pues a por ello también. Las reservas de viaje de madrugada son baratas y nos llevan en una noche a una playa paradisíaca. Todo vale, si creemos en ello.
Cenas navideñas

8. Todos en la misma mesa, ¿por qué? ¿Es necesario que la mesa empiece en el salón, recorra el pasillo y acabe en la entrada de la cocina? ¿Es necesario usar una pértiga para entrar al baño? Hay que optar por la estética comodidad. Cuando somos 500 lo genial es dividir el salón en ambientes. Una mesa de niños, disfrutarán si no les vigilamos; una mesa para adolescentes, chatearán sin que a las abuelas se les subleve el moño; y una mesa para adultos, permitirá charlas subidas de tono y hasta desencuentros. Todos juntos pero no revueltos.
9. ¿Pavo, cordero, marisco? O quesos, jamón y croquetas. Qué importa el contenido. Hagamos que la tradición no sea un calvario. Que nos gusta lo de siempre, pues perfecto. Que queremos innovar y cenar chupitos de puturrú y turrones desestructurados, pues genial. Que no queremos caer en el pecado del marisco o el aburrimiento del pavo, pues por qué no sushi o un pica pica de quesos, fiambres y pan con tomate. Que todo valga y lo disfrutemos.
10. En la mesa no se canta. Vamos que no, ni caso a ese dicho popular tan de madre de toda la vida. En la mesa en Navidad se canta, se grita, se ríe, se llora y lo que haga falta. Que todo valga y que lo disfrutemos. Buenas Fiestas!