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Madres y trabajo, ese binomio complicado de conciliar

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"¿Te han preguntado alguna vez, en alguna entrevista, si el hecho de ser padre te había hecho pensar en dejar de trabajar?"...
, alguna vez me lo han preguntado, claro. Y claro que lo he pensado, mil veces. Ahora, a mi edad, más que nunca. Nada me gustaría más que poder dedicarme a tiempo completo al cuidado y al regocijo de mis hijos. Sería maravilloso poder estar con ellos más tiempo del que paso a su lado, no perderme nada, disfrutarlo o sufrirlo todo. No perderme absolutamente nada. Todo el tiempo del mundo sería insuficiente cuando hablamos de ese tipo de Amor, de Pasión y de Compromiso.
Pero ese paso decisivo y valiente de dejarlo todo por ellos lo dio su madre, la mujer con la que comparto mi vida desde hace casi 18 años, a la que admiro, respeto, deseo y amo con devoción.
Tuvo mucho valor para hacer lo que hizo, dejar su trabajo para dedicarse por entero a cuidar a sus hijos. No es una decisión sencilla en contra de lo que tanta gente pueda pensar, y ella no lo dudó un instante. Y no me refiero sólo al final del embarazo y durante ese periodo casi siempre exiguo de la 'baja maternal', no, después pidió cuantas excedencias pudo hasta agotar todas las posibilidades, tantas que al final llegó a perder su puesto de trabajo por dedicarse en cuerpo y alma a sus dos pequeños. Algo tan noble y generoso debería ser siempre admirado y jamás cuestionado. No quiero entrar demasiado en este tema ya que pienso invitarla a ella a que describa aquí, en este blog, sus impresiones y emociones al respecto.
doy la cara
Cuando llegó nuestro primer hijo ella supo lo que era trabajar duro en lo suyo, fuera, y trabajar duro en lo nuestro, en casa. Los dos conocimos lo que era tener el tiempo medido para todo con tal de que uno de los dos nunca le faltara a nuestro pequeño. Yo en el turno de noche y ella con horarios locos y cambiantes cada día, viajando a diario, corriendo sin parar, exhaustos. El niño raramente, al menos entre semana, nos tenía a los dos a la vez. Nos dábamos el relevo arrastrando el cansancio y la falta de sueño, con tantísimo amor, esforzándonos cada día y cada noche en que todo para él fuera lo mejor, siempre lo mejor.
Nos convertimos para él en "mapá y pamá",  dos seres amorosos que se ocupaban de su bienestar por turnos, de acuerdo a un cuadrante, pero con todo su empeño y con absoluta adoración.
Luego, un par de años después, cuando llegó nuestro segundo hijo, nos pudimos permitir evitar esa situación de paranoia. Es cierto que hay mucha gente que no puede si quiera planteárselo, que no puede prescindir de un solo céntimo y aun menos de un salario entero. Es cierto que hay muchas buenas madres a las que no les queda otro remedio que trabajar y darlo todo a la vez, en el 'curro' y en casa, por sus hijos, por cuatro perras. Una durísima tarea para muchas mamás. Las que son diligentes madres y trabajadoras a la vez tienen lo suyo, que es mucho, y toda mi admiración. Es muy duro para una madre tener que separarse de sus pequeños y dejarlos en otras manos, en el cole o en la guardería sin más remedio durante demasiadas horas. Nosotros fuimos, como digo, muy afortunados...
Pero cada vida es cada vida y en la nuestra, en ese momento, las condiciones eran las que eran, por fortuna favorables a tomar esa decisión.
De haber tenido ella un sueldo más alto que el mío tampoco yo hubiera dudado en dedicarme a esa tarea, seguramente una de las más duras que conozco. ¡Eso sí que es un empeño! Si comparamos nuestras faenas, al lado del trabajo materno lo mío en la tele es como ir a un 'spa' cada día, por empeñativa y problemática que pueda ser la labor informativa.
doy la cara
Pocas veces la he oído lamentarse, muy pocas, y cuando lo ha hecho ha sido por estar al límite, por estar puntualmente superada por el estrés, la monotonía, el sueño, el cansancio o el peso de la responsabilidad. Por supuesto que salvo esas horas que me ocupa el trabajo yo siempre estoy a su lado en ese propósito de criar a los hijos y sacar adelante nuestro hogar, claro, no puede ser de otra manera, pero eso no le resta un ápice de mérito. Nada resta valor a su decisión, a esa vinculación total con sus cachorros. Al menos yo en mi día a día laboral tengo la oportunidad de desconectar, de tratar con otros seres adultos, de hacer y pensar otras cosas.
Ella sabe que soy un padre absolutamente entregado e implicado, que lo he sido desde el primer instante, desde mucho antes de cada parto, pero eso no debería ser considerado como una gran virtud: es solo una maravillosa obligación y un precepto inexcusable.
IGUALDAD, de eso se trata esto también, así debe ser. Equilibrio, comprensión, empatía, repartir y compartir tareas para el bien de un hogar y unos hijos, ya que la crianza no es solo tarea de hembras.
Cada padre debe ser a la vez un poco madre y cada madre debe ser un poco padre al mismo tiempo. Así es en nuestro hogar y así debería ser en todos. También en los que conviven dos mamás o dos papás, en los que hay una mamá sola o un papá solo.
doy la cara
En ocasiones surge cierta rivalidad entre las madres trabajadoras y las madres que se quedan en casa, una comparación un tanto estéril y absurda en mi opinión. Ese pulso entre madres no debería plantearse, y aun menos debería ser planteado por hombres. Una no es mejor que la otra, para las dos es difícil, las dos sacrifican muchas cosas, dentro o fuera, por ser madres. Es injusto juzgar a las mamás que tienen que dejar a sus hijos en manos de otros para ir a trabajar. Es injusto juzgar a las que obligadas por las circunstancias o movidas por sus convicciones deciden dedicarse a ser mamás a tiempo completo.
La decisión por necesidad, por obligación o por gusto de regresar al tajo no es nada fácil, y tampoco lo es la de dejarlo TODO para criar y cuidar a los peques. Esa porfía fomentada muchas veces por hombres, sólo perjudica a las mujeres y deberíais dejarla a un lado de una vez por todas. Cada una elegirá lo más conveniente de acuerdo a sus circunstancias económicas y sociales, a sus deseos e inquietudes, a su forma de ver y entender la vida, y hay que respetarlo en cualquier caso.  
Todo esto no es un asunto menor, Carme, tú lo sabes bien, como mujer trabajadora y como mamá empeñada en hacer las cosas lo mejor posible. Por eso me encantaría saber tu opinión. Muchas mujeres se hacen preguntas como ¿qué es más duro?, ¿qué es más correcto?, ¿qué está mejor visto?, ¿trabajar a tiempo completo como madre o ser madre y trabajadora? Y en los dos casos, a veces, llegan a sentirse culpables...
Yo lo tengo claro, las dos opciones merecen alabanzas, respeto y admiración, comprensión, las dos me parecen situaciones fabulosas y muy duras. En cualquier caso, en todos los casos, ser mamá es siempre una bellísima tarea, muy compleja y nunca bien reconocida, al menos no como merecéis todas las buenas madres...
¿Qué piensas tú al respecto?...
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