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Amaya Valdemoro, la mujer leyenda

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Valdemoro está "feliz". Las chicas del basket acaban de hacer historia al traerse el oro del Europeo de Francia y ella se retira en todo lo alto, sonriente y satisfecha. Los últimos tiempos no han sido fáciles para la mujer que más ha hecho por el baloncesto español, con una doble rotura doble de muñecas de por medio, pero eso ahora no importa: Amaya se retira habiéndolo ganado todo, Valdemoro ya es eterna.
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Hace unos partidos que Amaya batió el récord de encuentros disputados con la Selección (254), por delante del mítico Epi. El baloncesto femenino ha tenido en ella desde hace dos décadas a la figura carismática que todo deporte minoritario necesita para llegar al gran público. Quizás no sigas cada semana el basket, y quizás menos el de chicas… pero seguro que sabes que ella es su icono.
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Ha ayudado sobre todo a las generaciones más jóvenes, que le piden autógrafos siempre que se la encuentran por Alcobendas, su ciudad natal. Se conocen bien su historia: iba para corredora de velocidad, pero prefirió ir encestando hitos. De debutar con las mayores a los 16 pasó la élite y luego a la WNBA americana, donde ganó tres anillos, también a la liga rusa, brasileña y turca. Los Juegos Olímpicos de Atenas y Pekín los recuerda con una ilusión especial.
Pero no siempre las cosas no han sido fáciles. Además de su gemelo maltrecho, el año pasado estuvo a punto de tirar la toalla tras una dramática caída en la que se fracturó ambas muñecas. Los gritos de dolor pudieron oírse desde el fondo del pabellón. Varios meses después, volvía a las canchas: "No podía hacer nada, ni vestirme sola, pero no quería irme así", dijo en varias entrevistas. Volvió para poder irse a gusto. Y lo ha conseguido.
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Esta fuerza de voluntad y espíritu de superación (su seña de identidad según sus entrenadores) quizás le vienen de su vena vasca. Su madre, Virginia Madariaga, dejó el norte cuando se enamoró de un policía madrileño llamado Álvaro y tuvieron dos hijas. A ella, que murió hace varios años, le ha dedicado muchas de sus victorias, incluida esta última. También tiene dos sobrinas, a las que adora.
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"Es el momento más especial e increíble de mi carrera", ha dicho emocionada nada más aterrizar en Madrid con Elisa Aguilar (su más fiel compañera de batallas), Alba Torrens (su sucesora), Sancho Lyttle, Marta Xargay o Laura Nicholls. Su Facebook y su Twitter arden y ella intenta agradecer a todos su apoyo. No en vano, su Iphone es una extensión de su brazo, como suele decir medio en bromas medio en serio.
Pocos saben que Bill Clinton y George W. Bush la recibieron con su equipo en la Casa Blanca y que ambos le intentaron hablarle en español. También es poco conocido que se enfada cada vez que el Real Madrid de fútbol pierde, le gusta Sabina, recibió un premio con Irina Shayk, se escapa a Ibiza siempre que puede o que es tan supersticiosa que ha llegado a jugar un campeonato entero con los mismos calcetines ganadores.
Es parte de la intrahistoria de un mito, que ahora da el relevo con el terreno un poco más allanado a todas las jugadoras que vendrán. ¡Enhorabuena!
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