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El Pescao: "He compuesto un disco y he tenido mi segundo hijo en nueve meses"

El universo del Pescao, en blanco y negrodivinity.es
David Otero estaba "harto", dice, de su "vida acomodada" en Madrid. Quería sorpresas, caminos alternativos, aire. Así que buscó inspiración para su nuevo disco, el tercero en solitario, en Buenos Aires, donde se trasladó durante un año con su chica Marina y su hija Luna, de siete años. Al poco de llegar, supieron que estaban "embarazados de Gael", su segundo hijo, de modo que acabó siendo "un viaje de cuatro" en el que compuso unos cuarenta temas, que el mes que viene grabará en Londres. Nada en esta aventura musical pasará por el carril convencional. Te contamos todo sobre esta apuesta de riesgo.
El universo del Pescao, en blanco y negro
Era el guitarrista del 'Canto del Loco', el 'barbitas' a la derecha de su primo Dani Martín (al que ve a menudo pero del que no ha querido hablarnos mucho), el compositor de varios de los éxitos de un grupo que llenaba Las Ventas varios días seguidos y coleccionaba discos de diamante. Cuando crecieron y se separaron, dos de ellos comenzaron la carrera en solitario. Esta será la tercera aventura de El Pescao, en el que se ha salido de la industria y se ha inventado un camino propio para darlo a conocer: webcams en las reuniones de márketing, los fans han elegido ya el tema que cerrará el proyecto, habrá ‘makings on’ desde Londres, su hija ha explicado todo este universo en un vídeo… Todo, diferente a como estamos acostumbrados.
El universo del Pescao, en blanco y negro
"Llevo años pensándolo, pero era difícil hacerlo dentro de la industria, hasta que decidí romper. Y una vez que rompes, mola hacerlo a saco. Quiero trasgredir todo lo que pueda, siempre desde el respeto. Me apetecía quitar la barrera del primer tabú, ese que dice que hasta que no salga el disco, no se dice nada de él. Esa es la base: aún sin haber grabado, queremos contar todo lo que vamos a hacer. Pongo a disposición mi material para hurgar y toquetear y sacar a la luz lo que queramos como queramos. No tengo miedo a introducir a la gente en el proceso”, explica a Divinity con un té en la mano. Estamos en Malasaña, el barrio donde vivió una temporada nada más independizarse. Le gusta el centro. Se mimetiza. Aún así, la gente sigue reconociéndole al pasar.
Sabe que hay riesgos. Que quizás no funcione "y en tres años deba dedicarse a otra cosa". Pero está preparado: "Tengo 34 años, si no lo hago ahora, no lo haré nunca". ¿Y por qué Buenos Aires? "Ya estuve allí viviendo en 2006, mi mujer y mis dos hijos son argentinos y la ciudad me encanta. Es un lugar igual de bestia que Madrid, pero diferente. Si te gusta la fruta, ahora vas a comer verdura. Además, al poco de llegar supimos que Marina estaba embarazada", explica.
El universo del Pescao, en blanco y negro
¿Fue un proceso de gestación doble entonces?
Algo así. Compuse unas cincuenta canciones, treinta de las cuales tengo en maqueta, de las que unas quince grabaré ahora, y allí nació Gael dos meses antes de volvernos. Al llegar supimos que mi mujer estaba embarazada y fue muy bonito. Ha sido un viaje de cuatro, en vez de tres.
¿Estuviste en el parto en Argentina?
Sí, fue maravilloso. Fueron unos once meses de crear y ver crecer el embarazo. Muy intensos, muy bonitos. Solo paré de componer el mes después de que Marina diese a luz. Bueno, un poco más de adaptación de todos a la nueva vida. Así que en realidad este disco nace de nueve meses de composición.
El universo del Pescao, en blanco y negro
¿Se nota toda esa emocionalidad en las canciones?
Hay un par de canciones que están muy influenciadas en la letra por los dos peques. Hay una que se llama ‘Llamando a gritos’ en la que yo me imaginaba que Gael hablaba con mi chica, lo que le quería cantar él desde dentro. Habla de la conexión de un bebé con su madre.
Nos puedes decir en primicia un par de versos…
"Ya no tengo miedo de mirar tus ojos/ni de estar pendiente de los besos que nunca te di/fuiste la primera que dio lo que me falta/como un misterio que me atrapa y me conecta a ti”. Habla del cordón umbilical… es muy física y también muy espiritual y me gusta mucho que pueda ser entendida también como una historia de amor. También dice: “Pase lo que pase, necesito saber que te tengo cerca/ yo te estoy llamado a gritos".
¿Sueles componer con ese doble sentido?
Sí, me gusta más sugerir que mostrarlo todo. Muchos temas hablan de cosas que no explico y que solo entiendo yo, pero me gusta que la gente lo lleve a su propio terreno. Al final, es el misterio de la música.
Tu hija Luna, de siete años, ha puesto la voz a un vídeo explicativo del proceso…
El otro día estaba haciendo un vídeo y ella estaba por allí y me preguntó por él y entonces se puso a explicarlo y fue un gran momento. La grabé y es ella quien lo explica en el vídeo final, muy natural y muy graciosa. Esta es la esencia del proyecto.
¿Toca algún instrumento?
El piano, le gusta mucho.
¿La enseñas tú?
No, en cuanto me pongo me dice que me quite (risas). No le hace mucha gracia que le diga cosas. Y yo la dejo bastante a su aire, de hecho no la enseño nada hasta que ella me pide. Se trata de que le enseñe una profe y luego ya ella por su cuenta. Por supuesto estoy ahí si ella quiere algo, pero no quiero presionarla.
Tú tocas bajo, guitarra, piano… ¿Cacharrea con algún otro instrumento?
Ella los va viendo por casa. Si ve una batería también la toca. Es una loca de la música.
¿Y me decías que hay otro tema para tu niña?
Habla de la relación con su papá, flota un poco más, es más poética. Se llama ‘Cuando llegas tú’. El estribillo dice algo así: “Yo sigo esperándote en el mundo de los mil deseos (como que es el primer sitio donde se puede realizar todo lo que quieras)/el sitio perfecto donde imaginar lo que no vemos (inventarnos un mundo aparte con la imaginación de los críos)/dame tu mano, no tengas miedo, no seas tan caprichosa/yo soy como tú y tu eres como yo/tan solo si nos damos un beso dibujando nuestros sueños”.
El universo del Pescao, en blanco y negro

¿Y a tu chica también le has escrito un tema?
Sí, pero no te voy a decir ningún verso (risas).
¿’Buscando el Sol’, uno de tus éxitos, fue para ella?
No, ese tema habla más de buscar fuera. El sol y el mar son dos elementos de mi universo potentísimos.  Habla de la energía del sol y el hombre en su búsqueda. No es una letra en la que me detuvo mucho y fíjate, es una de las canciones que más alegrías me ha dado.
¿A menudo pasa eso, no?
Sí, a veces lo que menos te esperas es lo que más funciona. Es incontrolable.
¿Ya sabes cuál será el single?
Ojalá. No, aún no, pero hay una canción que se llama peces voladores que me gusta mucho. Me imagino que soy uno, el primero que dio un salto fuera del agua. Ese primer instante en el que sale del mar y ve lo que hay fuera. Y dice: “Y desde entonces quiso solo salir y volar y perseguir su sombra. Miraba las estrellas, su reflejo… Hay una metáfora muy personal ahí, necesitamos a veces salir de la rutina, de lo habitual, para mirarlo todo desde ahí”.
¿Cómo tú con este viaje?
Exacto. Ese ha sido un salto largo y eso es lo que nos llena de fuerza y alegría. El pez volador es el único capaz de estar un rato ahí fuera, mirando las estrellas, planeando por encima del mar, sintiendo el aire en la cara… Un buen saltador, no un pez que salta unos centímetros y vuelve a caer. Éste vuela. Y tiene una energía muy especial.
El universo del Pescao, en blanco y negro
Pareces muy satisfecho con este proyecto…
Estoy muy contento, pero también lo paso mal. Hay una parte muy dura. A veces me voy a la cama pensando si esto le va a gustar a la gente. ¿Lo va a comparar alguien? ¿Lo van a disfrutar? ¿O voy a invertir todo este dinero y esfuerzo y creatividad en hacer este disco y a nadie le va a gustar? No es fácil. Es una elección de vida y hay que aprender de lo que vaya sucediendo. Ahora me quiero arriesgar más porque quiero llegar más alto.
¿Salirte del carril es una apuesta doble?
Supongo que sí. También hay una doble caída potencial. Quizás dentro de tres años esté dedicándome a otras cosas que no sea la música, que es lo que más me gusta en el mundo.
Si no hubiese llegado el 'Canto del Loco', ¿a qué te hubiese dedicado?
A crear algo. Publicidad, diseño, vídeo, pintar música… Justo antes de dedicarme a la música yo pintaba muchísimo. Hice varias pruebas para entrar en una cosa de dibujos animados y no me cogieron. Me cabreé tanto que rompí mi portafolio. A los tres meses nos llamaron de una discográfica para grabar un disco. Nunca se sabe. Fue como una señal.
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¿Cuántas veces te han preguntado si ‘El Canto del Loco’ va a volver?
En cada entrevista.
¿Y la respuesta es?
Nunca se sabe, pero ahora no.
La oficial...
Sí (risas).
¿Os soléis ver?
Sí, muy a menudo. Son como mi familia. La última vez ha sido hace un mes o así. Tan panchos y pasando un buen rato juntos los tres.
¿Te gusta el nuevo disco de Dani?
Me encanta. Me ha sorprendido mucho. Se ha arriesgado y le ha salido muy bien. Muy energético. Hay algunas canciones que no me gustan tanto, pero la mayoría me encanta.
¿Has visto el último vídeoclip, el de ‘Emocional’? ¿Te has enterado del revuelvo?
No, ¿qué ha pasado? Es en el que se muere, ¿no?
Y en el que sale con Blanca Suárez…
¿Quién es Blanca Suárez?
Una actriz.
No tengo ni idea…

Cuéntame cómo es el 'timing' del disco…
Bien (risas), me parece mejor retomar por ahí… Pues en un mes grabamos en Londres, desde allí mandaremos cosas y luego prepararemos dos 'making on', que va antes del 'makin of', que serán colgadas. Para que se oiga la melodía, el sabor… Luego se convertirá en un CD y habrá gira a partir de septiembre.
¿Hay algo en el proceso que te haga especial ilusión?
He escrito una historia basada en una de las canciones, que se llama ‘Al otro lado del mar’. Nace con el viaje a Buenos Aires y lo que se deja al otro lado, pero en el comic será una vida entera. Quiero que alguien lo ilustre para una edición especial con libro del disco. Lo bueno es que, como siempre, cada uno se lo lleve a su terreno, con sus amores y sus sueños.
¿Da adrenalina el riesgo?
Me gusta. He puesto el capital, la intención y toda mi ilusión. No es lo mismo correr porque sí que porque sientas que tienes un perro detrás. Y yo siento que tengo un perro persiguiéndome y que me va a morder si me quedo quieto.

Fotos: Esther L. Calderón