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Ada, Manuela, Mónica, Cristina y por qué Birgitte Nyborg es una mujer

Mujercitasdivinity.es
Birgitte Nyborg es la primera ministra de Dinamarca en la serie Borgen, una ficción que si alguien aún no conoce debería. Ya. Es magnífica. En ella se plantea si puede existir una democracia honesta en occidente hoy. Y si se puede ejercer el mando sin quedar moralmente tocado por las decisiones que se toman en el camino.
Borgen responde con un gobierno de coalición, pactos constantes y una primera ministra, Birgitte Nyborg, al frente. El hecho de que los guionistas eligieran una mujer para liderar esta nueva democracia de acuerdos y colaboración no es casual. Detallo a continuación los motivos por los que narrativamente funciona mejor que Birgitte sea mujer. Y me pregunto si políticamente no lo será también que otras tantas en semejantes circunstancias lo sean. Manuela Carmena, Ada Colau,  Mónica  Oltra, Cristina Cifuentes (No leer entre siglas sino entre líneas).
  • Birgitte Nyborg es mujer porque el relato quiere dar una oportunidad de integridad a la democracia. Y para ello necesita un líder de cuarenta y tantos que no haya triunfado pública o políticamente aún, que no esté manchado por el éxito y que sea indiscutiblemente brillante. Biográficamente este relato funciona mejor con una mujer porque tenemos muchas cosas importantes que hacer antes de triunfar públicamente. Se entiende mejor el éxito profesional tardío.
  •  Birgitte Nyborg es madre. Esto tiene relación con la anterior, claro. Dos hijos. Y es además decisivo para los retos políticos que aborda. Porque se ha pasado parte de su vida “profesional” al cuidado intensivo de otros, ha entregado su cuerpo a otro cuerpo, ha amamantado durante meses y en consecuencia tiene un Master con honores en conocimiento humano. Experiencia acreditada en la vida privada que hará más eficaz la esfera pública. Los pactos requieren éxito fuera de foco. (Ada, Monica y Cristina son madres. Manuela además es abuela).
  • Birgitte Nyborg es una mujer con la vida personal y afectiva estable y feliz. Llega a la política con mucho que perder: su marido y sus hijos. Sabe que su éxito político puede ser una amenaza para su éxito personal. Y esto le hará ser cauta y responsable. Además, le permite estar listas para abandonarlo todo si es preciso: tiene un lugar donde volver. Un político varón vería más oportunidades que amenazas en un contexto semejante, al menos  desde el punto de vista de la verosimilitud narrativa. Por eso funciona mejor una mujer. Luis, el marido de Mónica Oltra, colgó el cartel de Compromís en la puerta de su casa durante la campaña para que los niños no echaran de menos a su madre. “Cuidado, que mamá te mira”. Estoy segura de que ningún niño mira el cartel de Rajoy o Pablo Iglesias por las mañanas. Y esa mirada se nota (o eso piensan los guionistas de Borgen).
  • mujercitas
  • Es necesario que Birgitte sea ambiciosa y casi clínicamente exigente. Lo es para que tenga una oportunidad de hacer las cosas bien. La serie muestra que la política es inhumanamente exigente y agotadora. Y para que el nivel de eficacia de Birgitte no resulte patológico (a lo Steve Jobs…) es preciso contar con un personaje al que la sociedad exija más de partida, que justifique su perfeccionismo lógica y no neuróticamente. Las mujeres lo tenemos objetivamente más difícil desde que nacemos o, como mínimo, eso nos han contado. Por eso el perfeccionismo de Birgitte no le hace parecer neurótica sino íntegra y competente (aunque a veces roce lo robótico).
  • Birgitte Nyborg tiene que ser una mujer porque el cuerpo de un político es más eficaz cuanto más plástico, camaleónico y comunicador. A los guionistas les viene bien contar lo que no se dice con un quiebro, una chaqueta roja o unos labios recién pintados. El cuerpo de los políticos –cabezas pegadas a sus camisas o a sus corbatas- tiene menos relato. El look de Ada Colau la noche de la victoria daba para un editorial. El de Albert Rivera sabemos que será idéntico hasta el final. Y la coleta de Pablo nunca será una trenza.
  • Birgitte pasa en un pestañeo de la compleja política presupuestaria al  problema de que su hijo se haga pis en el colegio. Por muy abstracto que sea su un problema ella está indefectiblemente, y por todo lo anterior, ligada a lo concreto. Combina lo macro con lo micro y conoce atajaos para bajar a los detalles de las cosas, para trazar con línea fina estructuras gruesas. Y esto ya no sé si es porque es mujer, pero yo creo que también.

  • Suerte a Manuela, Ada, Mónica y Cristina. Y a ver si se hacen un Borgen!