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Que levante la mano la que no sea una Zorra

yalldivinity.es
Furcia, zorra, zorrón, puta, bitch, guarra, buscona, fresca, calentorra, pendón, perra, golfa, gata, salida, calientapollas…  Que levante la mano la que no haya sido llamada Zorra. Y en plan chiste. La chica acetona: que siempre se come la goma. La mujer árbitro: siempre con el pito en la boca. La capa de ozono: cada día tiene el agujero más grande…
La presión que el lenguaje ejerce sobre la mujer es como mínimo, llamativa. Y por llamar a las cosas con su nombre: agresiva. Lo asumimos y nos defendemos cuando toca, como ha hecho esta misma mañana Amaral respondiendo en Instagram al tipo que le llamó zorra en un concierto. "Lo siento, no me lo como. ZORRA sí, MaciZORRA. Tú dentro de este zoo no eres más que una sabandija".
¿Cuánto daño puede hacer una palabra, una palabrita de nada que por supuesto no pretendía ejercer el daño que finalmente hace? Venga Amaral, explicará la "sabandija": "¿No ves que es una forma de hablar? Que era en broma. No quería decir que seas una zorra... ¿En serio vas a ponerte así por una sola palabra? ¿Vas a denunciarme por algo así? ¿Qué castigo merezco por hablar?".
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Ahora vamos a cambiar un poco la afirmación del segundo párrafo. En vez de decir: "La presión que el lenguaje ejerce sobre las mujeres es agresiva", vamos a decir: "La presión que el lenguaje ejerce sobre las niñas es agresiva". El lenguaje construye realidades, pero no va a cambiar la mente del capullo que gritó Amaral ni tampoco va a modificar en nada la personalidad de Amaral. No afectará en nada a las blogueras que reflexionemos sobre estos temas, ni a los opinadores de tertulias televisivas y radiofónicas. Pero hay otras cabezas, otras realidades.
Mis hijas (5 y 2 años) creen que la zorra es la mamá del zorrito bebé. Me pregunto a qué edad lo sabrán. A lo mejor debería contárselo hoy mismo, decírselo yo. "Las zorras sois vosotras, hijitas. Las mujeres somos muy zorras, pequeñas mías. Las mujeres tenemos tetas y caderas y lengua y boca y todo eso sirve para ser así de zorras. Así de mazi-Zorras".
Qué curioso que hasta Amaral haya contestado con un adjetivo con connotaciones sexuales. Qué cositas hace el lenguaje en la cabeza, en todas las cabezas. Declinemos de otro modo: List-Zorra, Dul-Zorra, Cabe-Zorra...
Esto es lo que ha dicho, enterito, Amaral en su Instagram: "Ay! Ojalá fuéramos lo que escuchamos! Toda la vida llevo invertida en intentar acercarme a la música que me apasiona. A todas esas canciones y melodías maravillosas que, en muchas ocasiones, escuché por primera vez a través de Radio3. Pero lamentablemente todavía estoy muy lejos de ser lo que escucho. Al igual que el australopithecus que ayer en la fiesta aniversario de Radio3 Extra aprovechó un silencio entre canción y canción para gritarme "Zorra" agazapado entre el público. Este señor evidentemente no es lo que escucha porque si la excelente música que escuchamos gracias a Radio3 se transfigurara en carne mortal no haría gala de un comportamiento tan machista y cobarde como el que presencié ayer atónita desde el escenario. Ayer no consentí que este patán se adueñara de la fiesta pero hoy ya en frío, lo siento, no me lo como. ZORRA sí, MaciZORRA. Tú dentro de éste zoo no eres más que una sabandija".
Os comparto además aquí arriba vídeo del 'Dear Daddy'. Es muy yanqui y muy exageradito, pero comunica como sólo los yanquis comunican.