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Niños fumadores… ¡no hay necesidad!

Ver a los niños fumar nos impacta, pero ni siquiera es lo más importante. Vale que los niños no están fumando sino que se usaron barritas de queso y humo de incienso y velas. De hecho, no entró ni un solo cigarrillo de verdad en toda la producción. ¡Faltaría más! Este es un trabajo moderno y cool, eso está claro. Sin embargo, ¿hay necesidad de convertir a los niños en adultos a la moda, pitillo (o no) en mano? ¿Qué clase de padres enrollados autorizaron este tipo de imágenes, este tipo de looks y esta forma de trabajar el canon de belleza convencional y comercial en sus pequeños?
La serie se exhibirá en la VII Gallery en Brooklyn y auguramos éxito de crítica y público. Pero en divinity tenemos que decir que preferimos cualquier otro trabajo de la fotógrafa. La estética no varía y preferimos siempre adultos conscientes de su propia imagen antes que niños con su identidad en construcción. Las imágenes son demasiado poderosas y más allá de provocar al espectador pueden tener efectos secundarios en los protagonistas. En este caso, en sus menores protagonistas.
Janssens se encontró hace unos años con el vídeo en YouTube de un niño indonesio que fumaba 40 cigarrilos al día. Lo vemos todos ¿no? Y por eso se puso a reflexionar sobre las diferencias culturales entre Oriente y Occidente y en cómo el fumar es visto en todo el mundo. "Mi serie no es pro-o anti-tabaco", ha dicho Janssens. "Primero la gente ve una imagen que le gusta porque presté mucha atención a la estética de las imágenes", ha explicado. "Pero por otro lado ven a un niño fumando, [que es] surrealista para ellos en el contexto occidental". Que sí, que vale, que es arte, pero que no es divinity.