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Pesadilla en el altar: blanca y excesiva va la novia

Una boda siempre se imagina como un cuento de hadas. Sin embargo algunas de nuestras famosas decidieron convertir el que se suponía que era el día más feliz de sus vidas en una masacre al buen gusto y la discreción. He recopilado los peores y más horteras vestidos de novia de nuestras VIPs. No me hago responsable de las pesadillas que se puedan tener tras descubrir esta galería de los horrores nupciales.
Bodas
Para empezar este repaso nada mejor que la que se supone que fue la boda más importante jamás celebrada en el mundo del colorín: la de Diana de Gales y el Príncipe Carlos. El vestido de boda de la que luego sería una de las mujeres de más elegantes del mundo era una oda al volante, la blonda, el encaje y, en definitiva, el mal gusto. La novia de Farruquito resulta discreta al lado de la malograda princesa.
Precisamente de inspiración farruquística podríamos decir que fueron las bodas de Celine Dion y Mariah Carey. Las dos divas de la canción dieron el ‘sí quiero’ embutidas en unos vestidos de novia muy similares a los de los desposos calés más excesivos. Ambas siguen casadas con sus esposos y es que si esos vestidos no arruinaron la relación de pareja nada lo hará jamás.
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Britney Spears y Christina Aguilera coinciden en su escaso gusto a la hora de casarse. Ambas cantantes optaron por el exceso, la ordinariez y el oropel para los días de sus bodas. Britney acudió a su banquete de novia con un vestido de encaje blanco totalmente inapropiado que la hacía parecer más camarera de una whiskería que novia enamorada. Christina, por su parte, pensó que 'más es más' y parecía una mezcla entre una princesa barroca y una folclórica en el Rocío. 
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La boda de Victoria y David Beckham tampoco pasará a la historia como uno de los enlaces más elegantes de la historia: los dos novios vestidos de blanco, portando a su hijo Brooklyn también de color inmaculado camino del altar ofrencen una imagen entre apocalíptica e inquietante. Sobre cómo acudieron vestidas sus compañeras de las Spice Girls mejor no decir nada…
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El caso de la familia Jurado
La familia de Rocío Jurado y su entorno nos ha regalado nada menos que cinco bodas de pesadilla. La de la matriarca con Ortega Cano fue de traca. La desaparecida tonadillera se casó por todo lo alto en la finca Yerbabuena vestida de manera imposible. Pero su hija Rociíto la superó con creces en su desposo con el ínclito Antonio David. La entonces topmodel de mercadillo cumplió el sueño de toda drag queen: pelucón, uñas postizas, lentillas de colores, calesa con caballos, vestido barroco…
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La sobrina de la más grande y por tanto prima de Rociíto, la renacentista Chayo Mohedano, también pasó por el altar hecha un cuadro de comedor. De penalti y de raso la colaboradora, cantante y portavoz familiar dio el sí quiero a su esposo Andrés. No menos horripilantes resultaron las bodas de la madrastra de Rocío Carrasco. Casarse como lo ha hecho Raquel Mosquera por dos veces debería considerarse un delito con agravante de reincidencia.
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Tamara Gorro, chonerío nupcial
Revisando el álbum de fotos que Divinity.es publicó de la boda de Tamara Gorro he vivido momentos de absoluto pavor. No sólo los novios dieron el sí quiero vestidos de forma totalmente reprobable (esos encajes, ese Ezequiel Garay vestido de blanco de arriba abajo) sino también los invitados.
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El colaborador Luis Rollán mezcló americana beige con pantalones azul klein y camisa de cuadros, Jessica Bueno acudió disfrazada de travesti infiltrada en las carreras de Ascot y nuestra Chayo irrumpió en la ceremonia con un vestido asimétrico y fosforescente que parecía comprado en una tienda de chinos de su Torrejón de Ardoz natal.
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Si esta noche no pueden pegar ojo o tienen sueños inquietantes, dantescos y llenos de desasosiego ya saben a qué se debe.