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Prada, denunciada por discriminación sexual

Miuccia Prada tiene un problema. Cuando volvía a las portadas de las grandes cabeceras de moda gracias a su genial trabajo en 'El Grant Gatsby' y pareciía que recuperaba el TOP entre las diseñadoras más alabadas (por su trabajo), resulta que una exempleada le ha puesto una demanda por discriminación y abusos varios.
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La demanda es terrible, no solo por el daño económico que puede hacer a la firma, sino porque pone de manifiesto el abuso que se produce en alguna marcas de Alta Costura con sus empleadas, a las que exigen unos stándares de belleza dificilmente compatibles con los derechos de los trabajadores.
Es evidente que, todas las personas que trabajan de cara al público, tienen que mantener unos ciertos cánones de estilo, probablemente en las empresas de alta costura más acentuados que en una tienda de moda en la madrileña Calle Serrano -por poner un ejemplo-, pero de ahí a las vejaciones por pesar unos kilos de más, va un mundo.
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Ponemos el grito en el cielo cuando vemos a chicas extremadamente delgadas en los desfiles de moda, y resulta que en las compañías, en las propias empresas de moda de Alta Costura se exigen unos niveles de belleza, que rozan con el insulto.
La historia comienza con una denuncia de la ex empleada de Prada que se llama Rina Bovrisse. Era jefa de operaciones de compras de Prada Japón, responsable de controlar a 500 personas, que trabajaban bajo su cargo.
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Era 2009, y Rina se fue a vivir a Japón con su hijo de dos años. Pasaron los meses y se quedó perpleja ante los comentarios que escuchaba sobre las mujeres que trabajaban allí: "viejas, gordas, feas, asquerosas, mujeres que no tenían el look de Prada" y que eran, inmediatamente despedidas, independientemente de su valía profesional. Todas estas descalificaciones, según Rina, eran el "pan de cada día" en el Departamento de Recursos Humanos de Prada Japón.
Cuando Rina se quejó ante este tipo de comentarios por parte del Director de Recursos Humanos, fue descendida de categoría, se la rebajó su sueldo y ella se quejo ante la central en Milán y, finalmente, en 2010, despedida de su puesto de trabajo. Entonces presentó una demanda en Japón contra la empresa por discriminación. Demanda que fue aceptada a trámite y juzgada.
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Le quitan la razón los tribunales nipones a Rina porque, aunque se demuestran motivos de discriminación claros, la sentencia asegura que "es la política habitual de una casa de moda de Lujo". Tal cual. Es más, la jueza nipona que juzgó el caso en Tokio, dice que cuando trabajas en una empresa de alta costura "tienes que estar preparada para cierto nivel de acoso, porque las empleadas tienen un buen salario".
Rina no se cansa, y ha presentado sendas demandas contra Prada y sus directivos, entre ellos directamente Miuccia Prada en Europa, en Ginebra (Suiza) y en Estados Unidos, en Nueva York. Miuccia es una de las personas más ricas del mundo, con una fortuna estimada en 12.400 millones de dólares.
Paralelamente, la firma de moda se ha querellado contra su ex empleada "por haber dañado la marca Prada" y le exigen medio millón de euros.

Change.org ha iniciado una campaña en su página web para recoger firmas en favor de Rina, y para forzar a Prada a retirar la querella contra su exempleada. La joven está haciendo campaña ante la bolsa de valores de HK, intentando presionar a los accionistas, en unas fotos que han dado la vuelta al mundo.
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