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Carta a Kiko Rivera: "El niño ha nacido cuando le ha dado la gana, sin respetar que a su abuela le pillaba fatal"

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En este caso, el ‘se veía venir’ es muy evidente. Sí, claro, después de nueve meses de embarazo, estaba claro que tarde o temprano, querido, serías padre. La verdad, es que según parece, ha sido temprano. Jessica y tú, por deferencia a tu santa madre, habíais planificado el parto para que Isabel Pantoja pudiera estar presente en el alumbramiento de su primer nieto, pero la naturaleza es sabia y puñetera y resulta que el niño ha nacido cuando le ha dado la gana, sin respetar que a su abuela le pillaba fatal que llegara al mundo en el mismo instante en el que tenía que estar en un juzgado, declarando cosas relacionadas con el Caso Malaya.
Pero es que tu vida, querido ex Paquirrín, ha estado llena de grandes escenas dignas de un buen culebrón. Si el parto hubiera sido cuando pensabais, la vida no nos hubiera podido ofrecer ese instante tan emocionante, tan de momento cumbre de película, en el que la abuela de la criatura, se entera en pleno juicio, por un mensaje de texto, de que su primogénito, esa sangre de su sangre, va a ser padre. Ella rompe a llorar de manera desaforada, los hipidos inundan la sala, además de las lágrimas, y como la vida real es tan aburrida, no sucede lo que en un película hubiera sido un punto de giro perfecto: el juez se apiada de esa abuela desconsolada y, mientras baila, entona una melodía en la que alaba la maravilla que es tener un nieto y le dice que vaya libre, al hospital, a ver a esa criatura llena de inocencia.
Pero los jueces de la vida real ni cantan ni bailan ni son así de sensibles. Afortunadamente el parto duró seis horas. Todo un detalle por parte de Jessica. Ya sabemos, bueno suponemos, que a tu madre ella nunca le gustó demasiado. Ese embarazo tan repentino, bueno, todos son repentinos, pero digamos que este fue especialmente rápido, hacía pensar que quizá la muchacha iba a lo que vulgarmente se llama ‘pillarte’, pero no, ahora es la madre de tu hija y ha tenido la delicadeza de aguantar seis horas hasta que tu progenitora llegara al hospital, eso es una nuera y lo demás son tonterías.
Al parecer, el nacimiento, lo habéis celebrado de una manera muy original, brindando con champán en una de las terrazas del hospital donde ha nacido vuestro bebé. Quizá el detalle de la terraza ha sido para que puedan haceros fotos como Dios manda o simplemente o una casualidad. Lo que está claro es que vamos a ver a esa criatura constantemente durante los próximos meses y que asistiremos con emoción a su bautizo, su comunión, su boda, el nacimiento de tu primer nieto y al divorcio de esta niña que acaba de llegar al mundo. A ese mundo de papel couché que es mucho más divertido que el real. Enhorabuena. Ya era hora de que tuvierais una alegría.