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Hablamos con Nuria Blanco en su estudio: "Me gusta que mis vajillas se usen a diario"

Hablamos con Nuria Blanco en su estudio: "Me gusta que mis vajillas se usen a diario"divinity.es

Los animales, el cuerpo humano y las emociones son los protagonistas de las colecciones de Vajillas by Nuria Blanco: artista y joven diseñadora, apasionada de Louise Bourgeois y defensora de que el arte tenga, también, un lado práctico. "El diseño de piezas útiles como las mías hace que llegues a la gente más directamente que con otro tipo de soportes", cuenta Nuria. Visitamos su estudio en Madrid y compartimos con ella el proceso –lento, minucioso– de creación de unas vajillas que han conquistado el mercado español.

Estudió Bellas Artes y posteriormente Fotografía, Grabado y Estampación, pero no fue hasta el año 2009 cuando Nuria Blanco (Madrid, 1980) descubrió, "de forma casual", las posibilidades de la cerámica, el material con el que ahora trabaja bajo la marca Vajillas by Nuria Blanco.
"Solía experimentar con la cerámica como hobby hasta que un amigo me pidió que diseñase una vajilla para su restaurante. Tuvo tanto éxito que decidí continuar y, poco a poco, terminó convirtiéndose en una forma de ganarme la vida", cuenta sobre cómo comenzó esta aventura.
Platos
"El diseño de piezas que son útiles para el día a día permite llegar a la gente de una forma más directa que con otros soportes. Me gusta saber que mis vajillas se usan a diario", dice.
Platos y mujer
Sus piezas son de loza blanca y están hechas a mano. "La cerámica permite dibujar en tres dimensiones, jugar con los dibujos y las formas y trabajar con las manos".
Nuria pinta directamente sobre las vajillas, como si lo hiciera sobre un papel o sobre un lienzo, como define ella a las piezas recién sacadas del horno, cuando todavía están blancas y sin ilustrar.
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Asistimos a la creación de uno de sus dibujos: un proceso complejo y delicado. "Al principio me encargaba de todo, desde la creación del molde hasta el dibujo final. Ahora trabajo con con un artesano ceramista a quien encargo las piezas a medida. La producción se hace en una fábrica de Oropesa, en Toledo, pero el diseño lo hago a mano en mi taller", cuenta Nuria.
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Creación del molde, primera cocción, lijado, dibujo a lápiz, color, esmaltado y segunda cocción. Cada una de las etapas que preceden a la puesta en la mesa de una de las piezas de Nuria requieren de tiempo. Las vajillas pasan siete horas en el horno y deben enfriarse durante otras diez horas más. "Mis creaciones son series de un mínimo de dos piezas, algo que suele llevarme una semana", confiesa.
taza
"Lo mejor de hacer vajillas –y no esculturas u otro tipo de obras realizadas con cerámica–, es que en este caso las piezas pasan a formar parte de la vida de la gente", cuenta. En cuanto a lo más complicado, reconoce que "es un material difícil de controlar: el funcionamiento del horno, la temperatura. El resultado final no depende totalmente de mí y esto dificulta el trabajo. Aun así, merece la pena", confiesa.
Nuria working
Materiales de trabajo y jarrones con flores secas comparten espacio con sus originales piezas hechas a mano. Sobre el estudio, reconoce que "la zona me gusta mucho. Vivo aquí al lado. Hay ambiente de barrio y la calle es tranquila. Casi sientes que estás en el campo o a las afueras de la ciudad. La calma me ayuda a estar concentrada", dice.
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En la imagen, dos corazones que formaron parte de la exposición 'De tripas corazón': cerámicas viscerales que Nuria realizó entre 2010 y 2012.
'Para que algo deje de doler, hay que amputarlo', dijo la artista franco-americana Louise Bourgeois: una de las favoritas de Nuria Blanco. Bajo esta idea surgió su serie de partes del cuerpo, que representan de manera simbólica ciertas etapas de su vida que ha ido cortando para cerrar heridas. Nuria utiliza la cerámica como una metáfora de la fragilidad.
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El otro leitmotiv de sus vajillas son los animales. "Pienso mucho en lo que se va a poner encima del plato y los animales y las plantas encajan muy bien con la comida", comenta.
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En cuanto a los planes a medio plazo, y tras haber conquistado el mercado nacional, la madrileña ya piensa en el extranjero.
"Tengo algún punto de venta afuera, pero sería interesante crecer. Mi prioridad es que la gente se divierta con mis vajillas, y poder hacerlo a gran escala sería increíble", explica.
Confiesa que le encantaría colaborar con marcas como Astier Villatte o Vista Alegre, y que no tiene miedo a cambiar de campo: "Si finalmente hay que hacer algo nuevo, no tengo ningún problema en reinventarme: es algo fundamental para un diseñador".
Nuria y platos