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Paso 1: La masa

Lo primero que vamos a hacer es mezclar la harina con la levadura seca de panadero. Vamos a echar sólo la mitad, reservando la otra mitad para más adelante. La levadura seca de panadero es similar a las semillas de una planta con un tono marrón. Mezclamos todo con el gancho de la batidora, y si no tenéis, lo podéis hacer a mano. Para el siguiente paso necesitas un cazo en el que vamos a introducir la leche, el azúcar blanco y la mantequilla y una pizca de sal. Se calienta todo hasta que se derrita la mantequilla pero sin que llegue a hervir. Cuando la mantequilla se haya derretido, apartamos el cazo del fuego y dejamos que se temple. Cogemos un bol y echamos los cuatro huevos. El siguiente paso es introducir muy despacio la mezcla del cazo con la harina que previamente habíamos mezclado con la levadura y mezclamos todo. Después añadimos poco a poco los huevos. Y es ahora cuando añadimos el resto de harina que habíamos reservado. Lo batimos todo durante unos cinco minutos hasta que la masa se ponga lisa y brillante. Ahora engrasamos con aceite otro bol e introducimos ahí la masa para que no se pegue y lo cubrimos con papel film. Lo dejamos fermentar en una habitación de la casa que no haga mucho frío durante 1.30 ó 2 horas para que doble su tamaño.