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Paso 3: El montaje

Ponemos en una superficie lisa harina y extendemos en ella la masa que ya ha duplicado su tamaño. Vamos a estirar la masa en forma de cuadrado o rectángulo de aproximadamente 30x30. Es importante que toda la masa tenga el mismo grosor. Sobre ella extendemos el relleno por todo el cuadrado de la masa. Es importante que después de extender el relleno os lavéis las manos para el siguiente paso. Ahora enrollamos el cuadrado sobre sí mismo. El borde del enrollado lo vamos a pegar con un poco de nata líquida o leche para que no se despegue durante el horneado. Le cortamos los extremos para dejarlo recto. Pero esos extremos sobrantes no los tiramos sino que los horneamos también. Vamos a ir cortando lonchas no muy finas y las colocamos en una fuente de horno engrasada previamente para que no se nos pegue. Los tapamos con film y dejamos que la masa crezca un poco más durante una hora. Cuando hayan subido los pintamos con un poco de nata líquida para que brillen y los horneamos a 190 grados durante 25-30 minutos. Hay que ir comprobando que no se doren demasiado, si es así se puede bajar un poco la temperatura del horno. Cuando pinchemos y veamos que el palo sale limpio estarán listos para la última fase de la elaboración.