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Paso 1: La masa

La masa del shortcake se tiene que deshacer en la boca, tiene que tener mucha miga y para conseguirlo tenemos que cortar la mantequilla con el azúcar. Para conseguirlo, lo primero que tenemos que hacer es poner la mantequilla muy fría, la harina y el azúcar blanco en la picadora, lo cerramos y lo picamos. Cuando nuestra masa es como migas gordas de pan, le añadimos la leche y volvemos a picar. Un poquito después, le añadimos el limón, la vainilla y la mitad de los huevos, volvemos a picar y ya tendríamos la masa lista. El siguiente paso es extenderla sobre una base enharinada y comenzar a amasarla con ayuda de un poquito de harina. Cuando hemos conseguido una masa perfecta, comenzamos a estirarla con un rodillo para poderla cortar con un cortador en forma de círculo (Alma utiliza un cortador de 7cm porque va a decorar los shortcakes con una frase). Los vamos colocando sobre una bandeja de silicona y para conseguir un acabado brillante los barnizamos con un poquito de huevo. Batimos bien los dos huevos que antes no hemos utilizado y con ayuda de un pincel pintamos cada una de nuestras galletas. Ahora sí, lo llevamos lo horneamos unos 10 minutos a 220 grados, hasta que veamos que han crecido mucho y están bien doraditos.