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La historia de las avellanas

Las avellanas vienen a ser como el cerdo de los frutos secos, en el sentido de que ellas se aprovecha todo: las cáscaras como combustible, las hojas como alimento del ganado y la madera que envuelve al fruto para hacer pequeños objetos. Pero por encima de todo, lo mejor de la avellana está en sus propiedades nutritivas: grasas vegetales libres de colesterol, proteínas, ácido fólico o potasio