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Quince aniversario de 'Sexo en Nueva York': repasamos los romances de Carrie Bradshaw

SEXO EN NUEVA YORKdivinity.es

"Bienvenida a la era de la pérdida de la inocencia. Nadie desayuna con diamantes y nadie vive romances inolvidables. Más bien, desayunamos a las 7 de la mañana y tenemos líos que procuramos olvidar cuanto antes. Los aspectos más importantes son sexo seguro y las cosas claras: Cupido ha dejado el nido". Así arrancaba 'Sexo en Nueva York' en su episodio piloto, cuando Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker), una columnista de Manhattan, nos presentaba la idea central de la serie: mujeres que viajan, pagan sus impuestos y se gastan una fortuna en zapatos… pero no tienen pareja. "¿Por qué hay tantas mujeres estupendas y ni un solo hombre como ellas?".

Durante seis temporadas, Carrie busca el amor desesperadamente. Y tiene que darse unos cuantos batacazos para descubrir que, como en la moda, en las relaciones hay "imitaciones". Cuenta con la ayuda de sus amigas: su apoyo e inspiración. Charlotte (Kristin Davis) sueña con el hombre perfecto. Tras un primer matrimonio fallido, encuentra el amor y forma una familia. Miranda (Cythia Nixon) es abogada y pertenece a la escuela del amor libre, hasta que se queda embarazada de Steve y su vida da un cambio radical. El gran amor de Samantha (Kim Cattrall) es el sexo, hasta que conoce a Smith, a quien catapultará a la fama y con quien se irá a vivir a Los Angeles.
SEXO EN NUEVA YORK

La serie defiende que la vida de una mujer no tiene por qué centrarse en enamorarse, casarse y tener hijos, sino que existen otras opciones, como acceder al poder, al éxito… Episodio tras episodio, 'Sexo en Nueva York' consiguió romper con unos cuantos tabúes y trató temas como el aborto, la homosexualidad, las relaciones sexuales esporádicas… Por ello, la serie inspirada en la columna 'Sex and the City' que Candace Bushnell escribía para el 'New York Star', fue tan aclamada por la crítica y el público.

Pero lo que en un principio fue un canto al feminismo y a la liberación de la mujer, acabó siendo la historia de unas chicas que en el fondo están buscando a su príncipe azul. Pese a ser mujeres independientes, siempre terminan llorando por algún hombre o llegan a renunciar a su vida en la Gran Manzana (esa que tanto adoran) por sus parejas. Y es que aunque seas una mujer con éxito a los 30, a los 40 o a cualquier edad, también tienes derecho a enamorarte, por muy independiente que seas.

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Lo que nadie puede negar es que la serie supuso una nueva forma de hablar sobre sexo en televisión, gracias en especial a Samantha. Como nota curiosa, decir que de las cuatro amigas, a la única a la que no vimos desnuda fue a Sarah Jessica Parker por exigencias de contrato. Otra de las claves de la serie fue su continua exaltación de la amistad. Carrie nunca habla de sus padres, en cambio sí hay muchas veces en las que resalta que Samantha, Miranda y Charlotte son su familia. Sin ellas no hubiera podido escribir la historia de su vida. Quince años después del primer encuentro de Carrie y Big, repasamos los capítulos sentimentales de la vida de la columnista.

BIG: Una montaña rusa existencial



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Su relación con John James Preston, más conocido como Big (Chris Noth), es tormentosa y terriblemente dolorosa, pero está loca por él. Desde la primera vez que se ven (en el primer episodio), ya sienten una fuerte atracción. Big es un hombre adinerado, elegante, poderoso… Y con un pánico terrible al compromiso. La primera vez que lo dejan, es porque Carrie le pregunta si la quiere, a lo que no es capaz de responder, pero ella no pierde la esperanza: "Tenía fe en mí misma y en que algún día encontraría a alguien que sabría sin duda alguna que me quiere".

En su segundo intento, consiguen tener una relación más formal. Algo con lo que Big no termina de sentirse cómodo. Preso del pánico, acepta irse a París por trabajo sin tener en cuenta a Carrie. "Estás  tan acojonado que tienes que poner un océano entre nosotros. ¿Por qué te cuesta tanto contar conmigo en tu vida de una forma real?", le pregunta ella, a lo que él responde diciendo: "Cuesta romper las costumbres". Entonces Carrie se cuestiona si había amado a Big alguna vez o si sólo es "adicta al exquisito dolor de estar enganchada a alguien inalcanzable".

¿Quién le iba a decir a Carrie que tras tanta lucha, llegaría una mujer más joven que conseguiría lo que ella no había logrado en dos años? Se trata de Natasha, una modelo con la que Big se casa a los cinco meses de conocerla. Carrie termina haciéndole la pregunta que todos nos hubiéramos hecho en su lugar: "¿Por qué no yo?". Por primera vez, se plantea que tal vez no era culpa suya, sino que Big no supo domarla. "Puede que algunas mujeres no sean domables. Que necesiten galopar libremente hasta que encuentren a alguien tan salvajes como ellas, que necesiten que las acompañen".

AIDAN: El buen chico

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En ese momento, Carrie ha olvidado que una relación no tiene por qué ser tormentosa. Lo descubre junto a Aidan (John Corbett), un diseñador de muebles que no tiene nada que ver con su ex. Pero todo es tan perfecto que Carrie se ve desbordada y lo echa todo a perder cuando empieza a verse de nuevo a escondidas con  Big. Se siente fatal, pero a la vez está enganchada a él y no puede dejarlo. Al final, Natasha les pilla. Carrie no soporta el cargo de conciencia y termina contándoselo todo a Aidan, pero él no puedo perdonarla. Por su parte, Big lo deja con Natasha y entonces, y sólo entonces, es cuando inician una nueva relación: se convierten en amigos.

Esta amistad no es bien vista por Aidan cuando decide dar una segunda oportunidad a Carrie. Llegan incluso a comprometerse, pero ella no es capaz de ponerse el anillo en el dedo, siempre lo lleva colgado en una cadena: "Tengo miedo, no estoy preparada para el matrimonio. Necesito más tiempo". Tras la insistencia de Aidan, se da cuenta de que lo que ocurre es que sigue sin confiar en ella tras su aventura con Big. Carrie le dice que un papel no cambiará nada: “No puedo casarme contigo sólo para que confíes en mí”. Esa es su segunda y última ruptura.

BERGER: Inseguro, envidioso e impredecible


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Un tiempo después, Carrie conoce a Jack Berger (Ron Livingston), un escritor cuya carrera está cayendo justo cuando la de Carrie está despegando, algo que terminará afectando a su relación. Entonces ella aprenderá una nueva lección: no te fíes de un chico que aparece en tu casa con un ramo de rosas, te dice "te quiero y quiero hacer que esto funcione", porque puede que al día siguiente te encuentres un post-it que diga: "Lo siento, no puedo hacerlo. No me odies"… Y si te he visto, no me acuerdo.

ALEKSANDER: La personificación del egoísmo


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El siguiente amor de Carrie será un artista ruso bastante más mayor que ella, llamado Aleksandr Petrovsky (Mikhail Baryshnikov), con quien inicia una relación en Nueva York. La vida de la protagonista da un giro radical cuando él le pide que se vaya a vivir con él a París. Sus amigas no se lo toman demasiado bien. Carrie no tardará en darse cuenta de que hay personas con dos caras: el Alexksandr que ella había conocido nada tiene que ver con el hombre que descubrirá en París. Es egocéntrico, inseguro y pretende que ella anule quién es para que todo gire en torno a él. Su carrera es su prioridad, a pesar de que ella ha dejado su vida para irse con él.

Y es que Carrie tiene claro lo que quiere: "Yo busco el amor. El amor de verdad. Ridículo, inconveniente, arrollador... Eso de no poder vivir sin la otra persona". Entonces, lejos de casa, puede ver las cosas con perspectiva. Esté con quien esté, siempre lo compara con Big. Está cumpliendo su sueño de vivir en París y sin embargo no hace más que pensar cómo hubiera sido todo si se hubiera ido con él y no con el ruso. Pero no es el único que lo ve claro en ese momento. Big decide citarse con las amigas de Carrie porque de alguna manera necesita su "bendición". Así que sin dudarlo, se planta allí y no para hasta encontrarla. Por fin pronuncia las palabras mágicas: "Carrie, eres la única". Y es que, como dijo él mismo al principio de la serie: "Hay muchas mujeres guapas… Pero al final con la que quieres estar es con la que te hace reír".

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TAMBIÉN AMAMOS 'SEXO EN NUEVA YORK' PORQUE...

La estilista Patricia Field hizo un gran trabajo con el vestuario de esta serie (aunque algunas de sus arriesgadas propuestas a veces convertían los looks de sus protagonistas en auténticos disfraces). Poco a poco, el estilo de Carrie y sus amigas se fue definiendo. Las grandes firmas de moda se dieron cuenta del potencial de la serie como plataforma publicitaria. Y si no que le pregunten a Manolo Blanhik, el diseñador de zapatos favorito de Bradshaw. También muchas cafeterías, pubs, restaurantes y rincones 'cool' encontraron la fama gracias a estas neoyorkinas.

Además, muchas son las estrellas del cine, la moda o la música que desfilaron por esta serie: Heather Graham, Sarah Michelle Gellar, Matthew McConaughey, Vince Vaughn, Heidi Klum, Lucy Liu, Geri Halliwell… Y también cabe destacar las relaciones fortuitas de Carrie con personajes interpretados por Bon Jovi (a quien conoce en la consulta de su psicoanalista) o David Duchovny (su novio del instituto).

SEXO EN NUEVA YORK


Como continuación de la serie, se hicieron las dos primeras entregas de la película: 'Sexo en Nueva York, la película' y 'Sexo en Nueva York 2'. Dentro de poco podremos ver 'Los diarios de Carrie', la precuela, protagonizada por AnnaSophia Robb. En honor a los 15 años de la serie, este sábado queremos rendir nuestro homenaje a Carrie y sus amigas con la emisión de 'Sexo en Nueva York, la película' en Divinity. ¿Te lo vas a perder? Descubre lo que pasa después del "y fueron felices por siempre jamás"... ¿O no?