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Grimassira Maeva o cómo ser una drag queen de éxito en el Carnaval canario

queendivinity.es

"¿De qué te vas a disfrazar?". En Canarias no se han digerido los polvorones cuando hay que apresurarse a dar respuesta al mayor dilema del año: el disfraz de la temporada. Coloridas máscaras, trajes de ensueño, tambores que incitan a celebrar, plataformas de vértigo… Todo el mundo sale a la calle a disfrutar. El Carnaval es más que una festividad, es un sentimiento. Hablamos con una de sus figuras clave, la drag queen Grimassira Maeva, sobre cómo es bailar y sentirse en su piel. ¡Más es más!

Rayko Santana, productor de un barrio costero de Gran Canaria, es durante el Carnaval la drag Grimassira Maeva, toda una estrella de las plumas, los trajes ajustados brillantes y el tacón, y uno de los personajes más queridos de las fiestas. Tanto es así, que hace dos años se alzó con el premio de la gala Drag Queen del Carnaval de Las Palmas, una de las más reconocidas a nivel internacional junto con las brasileñas. Aquel show de Grimassira Maeva no pasó desapercibido: reggaetón, naturalidad, emotivo mensaje oculto y sinvergonzonería en estado puro.

Pero, ¿qué llevó a un joven amante del hip hop a querer transformarse por las noches y hacer reír al público subido a plataformas imposibles? ¿Contó Rayko con el apoyo incondicional de sus más allegados? ¿Qué se ha de tener para conseguir el cariño con el que cuenta Grimassira?

¿'El' Drag Queen o 'la' Drag Queen?
Una vez maquillado, vestido, subido a las plataformas y puesta la peluca, ¿en serio alguien se plantea si decir ‘el’ o ‘la’? ¡Apaga y vámonos!
¿Drag queen se nace o se hace?
Drag Queen se quiere ser. Si quieres serlo, lo conseguirás.
¿Cuándo nace Grimassira Maeva?
Fue tras la ausencia de mi pareja artística, mi amigo y compañero. Juntos formábamos el dúo ‘Petardísimas’. Él respondía al nombre de Yassira y yo al de Grimassira. Falleció y fue mi manera de homenajearle. En un principio, mi intención era despedirme con ese show, dejar las trenzas, el reggaetón y las castañuelas aparcadas, pues no era fácil para mí enfrentarme a esos recuerdos. Pero cosas del destino, o de lo que cada uno quiera creer, fue Grimassira quien me hizo ganar a mí y a él, aunque no estuviera conmigo físicamente. Grimassira conquistó al público y tanto su familia como yo decidimos alargar un poco más la estancia a la malcriada que soy cuando me pongo las trenzas. Es una forma de tenerle siempre presente, recordar sus ideas y dar vida a eso que me regaló.
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¿Cuentas con el apoyo de tu entorno?
No hay año en el que mi familia y amigos no corten las telas, peguen las chapas o hagan cortes de can-can para hacer tirabuzones. Es verdad que hay quien no se lo esperaba en un principio, pero lo llevaron con bastante naturalidad. Nunca pregunté a nadie qué es lo que le parecía, la verdad.

¿Alguna vez has sufrido ‘bulling’?
No atiendo a este tipo de burlas. No las entiendo en ninguno de los sentidos. No quiero decir que conmigo no lo hayan querido intentar, pero no lo han conseguido.

¿En qué cambió tu vida al convertirte en una estrella del Carnaval canario?
Ha cambiado a mejor, créeme. Cuando llega el Carnaval me llaman para hacer más exhibiciones y se trabaja con más intensidad. Es gratificante ver el cariño que muestran los seguidores tanto a Grimassira como a mi trabajo. Puedo decir que soy bastante afortunado en ese sentido. Todos tenemos una Grimassira dentro o cerca, y es por eso que gusta tanto: por su naturalidad.

Imagino que participar en la gala no es un camino de rosas…
El camino lo diseña cada uno. Es como la vida: fijas una meta y si la quieres cruzar tienes que implicarte, buscar una empresa que te patrocine y afrontar todo lo que representa un show de semejantes características.

¿Qué es lo que peor llevas?
El momento de la preselección. No paro de pensar si gustará o no. Si habrá algo que me haga destacar sobre el resto o no. Lo mejor, sin duda, es la reacción del público cuando doy en el clavo. Esa sensación de satisfacción me hace muy feliz.

¿Qué diferencia a una drag del carnaval a una que actúa ante público más reducido?
Me he enfrentado a un restaurante, a un teatro, a unas fiestas de barrio, a celebraciones privadas… Ahí hay que ser muy perspicaz y saber improvisar, es vital. También hay que ganarse al público desde el primer momento, tener contacto visual y participar físicamente con ellos. Sin embargo, en una gala del Carnaval sólo se cuenta con tres minutos, los cuales están ensayados hasta el más mínimo detalle. La improvisación no existe y si se manifiesta de forma voluntaria, puede que no agrade ni al público ni al jurado. El público es inteligente y sabe lo que quiere, no te da tiempo a cambiar nada sobre la marcha si ves que no funciona… Sería genial poder coger el micro y arreglarlo con un monólogo, pero no siempre se puede.

¿Qué cualidades debe tener una Drag Queen para triunfar?
Debe destacar en la transformación, el humor, la música, sacrificar días y días para poder entrenar… ¡Somos estrellas, cariño!

¿Prefieres un buen maquillaje extravagante o un vestuario llamativo?
No se trata de elegir. Se puede ir guapísima, pero de lo que verdaderamente se trata es de defender la identidad del personaje. El año que gané llevaba unas trenzas, un bañador y un maquillaje exagerado sin más. Ni fantasía, ni cambios de vestuario. ¡Ni vergüenza! (Risas)

¿Ser drag es una forma de vida, un hobbie o un trabajo?
Un desahogo de ideas. Una forma de evolucionar profesionalmente. Una Drag trabaja, arriesga y crea constantemente… o eso debería (risas).

¿Cuál crees que es el mayor desconocimiento que se tiene sobre este mundo?
Mucha gente no entiende que cuando me maquillo hago de Grimassira y cuando no llevo plataformas soy Rayko. Muy a menudo me paran por la calle gritándome: “¡Grima, nena!” y no lo entiendo porque yo no voy por la calle desfilando con un tendedero, tampoco hago twerk en la cola del supermercado ni escucho reggaetón. Muchos se piensan que somos como salimos a escena y creen que después de desmaquillarnos actuamos igual. Otros creen que ser drag es solo maquillarse y aprenderse un playback. Y no. Hay muchísimo trabajo detrás.

¿Grimassira Maeva probará suerte fuera de la isla?
Ella me ayuda a costearme mis estudios de dirección y producción fuera de la isla. Estoy seguro de que conseguiré comunicarme con el público también de otra manera, en otras condiciones y en otros escenarios. Siento que esto que estoy viviendo es un gran momento personal y profesional, pero no me siento identificado con este estilo de vida más que para vivir la emoción del Carnaval canario.