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Los ‘superfoods’ y otros alimentos a incorporar (o desterrar) ya en tu dieta

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¿Sabías que la granada, el aguacate, la ortiga, el jengibre, las semillas de chía, la espirulina o las bayas de goji son súperalimentos? ¿Y que la cúrcuma te puede quitar el dolor menstrual, el té matcha es bueno para tu cutis o la equinácea te puede librar de la gripe? Hablamos con la nutricionista Carla Zaplana, autora del libro 'Superfoods', sobre cómo elegir los alimentos hipernutritivos que mejor se adapten a tu cuerpo. También nos habla sobre quitar o no el glúten y los lácteos de la dieta.

Carla Zaplana nos recibe en una cafetería del centro de Madrid con un té. Suyo ha sido uno de los últimos éxitos en libros de alimentación, 'Zumos verdes', donde animaba a incorporar la clorofila en la dieta como un filón saludable. Ahora vuelve con 'Superfoods',  donde analiza las propiedades de 40 superalimentos y añade 70 recetas sencillas para el día a día. Pedimos un Acuarius de limón. La primera, en la frente: "¿Que si esa bebida está bien? No mucho, la verdad, tiene muchos azúcares, aunque es mejor que una coca-cola: te recomendaría mejor una limonada o un te con hielo. Todo lo que está enlatado, fuera. Cualquier zumo embotellado, también fuera: al final son azúcar y las bebidas carbonatadas son muy acidificantes". Eso pasa por preguntar.
¿Qué es un súperfood?
Un alimento con un alto nivel nutricional. Esto quiere decir que pequeñas cantidades de estos alimentos tenemos muchísima micronutrición. Es decir, micronutrientes, que son las vitaminas, antioxidantes, minerales, encimas, activos y otros microelementos. Tienen propiedades energéticas y antioxidantes y muchos son medicinales para el organismo.

¿Todos son muy exóticos?
Hay superalimentos que se están poniendo de moda que no son autóctonos, que son de Mongolia, Amazonas, Perú, japoneses… Por ejemplo las bayas de Goji, ricas en antioxidante, o la lúcuma y la maca, rica en aminoácidos y que ayuda a regular el sistema hormonal, con lo que se recomienda en temas de fertilidad y además ayuda a subir la lívido…
¿Y en el mercado de la esquina cuáles tenemos?
Alimentos de hoja verde, por ejemplo. Yo los consumo a diario y animo a ello, incluso en todas las comidas. Coles, lechuga, espinacas, rúcula, canónigos… El motivo de sus propiedades es su color: la clorofila, su pigmento verde, es ‘la sangre de las plantas’ y hace la misma función que la sangre en nuestro cuerpo. Es decir, transportar el oxígeno. Está relacionado el consumo de hojas verdes con un aumento del oxígeno en nuestra sangre. Sangre limpia y oxigenada es sinónimo de salud. Además tienen un efecto muy alcalinizante. Mantener niveles alcalinos buenos en el ph de nuestra sangre es lo óptimo y previene contraer enfermedades degenerativas, como puede ser el cáncer.
¿Qué superfoods son antiinflamatorios?
La cúrcuma. Se denomina de hecho ‘el ibuprofeno natural’. Es una raíz, con la que se elabora el curri, que se puede incorporar fácilmente a muchos de nuestros platos. Desde los batidos de por la mañana hasta ponerla en salsas para las ensaladas, o en cocidos, cremas o sopas por la noche… Hay otros superfood ricos en Omega3 que también tienen efecto antinflamatorio, como las semillas de lino, chía o cáñamo, pero más a nivel general de todo el organismo.
¿Funcionaría también en una resaca?
Sí, lo que ocurre es que no tendría un efecto inmediato. Es un alimento, no una droga química.
¿Y para los dolores mentruales?
Si se sufren dolores menstruales cada mes, por ejemplo, te diría que una semana antes de tener la regla tomes tus platos con cúrcuma o incluso puedes ir a un herbolario a comprar cúrcuma en cápsulas. También sirve para los dolores musculares, porque te puedes hacer cataplasmas: mojas un trapo en una solución de cúrcuma y agua y lo aplicas a la zona.
La espirulina se ha puesto de moda, ¿qué es en realidad?
Es una microalga muy rica en clorofila, muy depurativa y que nos ayuda a sacar metales pesados. Es riquísima en aminoácidos.
¿Te llevas una segunda maleta con alimentos y complementos cuando te vas de viaje?
La verdad es que sí (risas), no toda la maleta, pero dejo un hueco. Tengo una mezcla de superalimentos que tomo por las mañanas y es mi salvación si por ejemplo no puedo pedir un zumo verde, algo que a menudo pasa en España, porque comer fuera a veces es complicado. También tomo espirulina y probióticos. Si no, allá donde voy pido lo más saludable.
¿Eso en qué se traduce en un menú diario de bar español?
Casi seguro que me quedaría con dos primeros platos. Empezaría con una buena ensalada. Y seguiría con un arroz o una kinoa con verduras. Yo no consumo productos de origen animal, pero para alguien que sí, otra opción para el segundo plato es: legumbres y pescado o carne con verduras.
¿Hay motivos reales para quitar el glúten de la dieta?
Es otra de las luchas. Yo recomiendo eliminarlo de la alimentación y no solo, por supuesto, si eres intolerante. Cada vez más se está viendo cómo el glúten afecta a nuestro sistema digestivo y hay estudios que lo relacionan con ser más propensos a contraer enfermedades como el alzheimer, porque también afecta al sistema nervioso.
¿Es cierto que afecta a las enfermedades autoinmunes?
También afecta a las autoinmunes, tan en expansión ahora mismo, porque es una proteína que está resultando ser muy dura ya que está sufriendo mutaciones. El trigo se ha cultivado tanto que su genética ha ido cambiando; vamos, se ha ido cambiando para incrementar su producción masiva. Su calidad es cada vez peor: sería algo así como cocinar en casa con mimo y cuidado tus platos o ir a una cadena de ‘fash food’. Bien, pues este glúten se está haciendo cada vez más duro de digerir y esto provoca irritación en nuestras paredes intestinales, lo que provoca que se inflamen y sus poros se abren: por ahí se cuelan partículas y moléculas que aún no están digeridas y pasan al torrente sanguíneo. Ahí es cuando nuestro cuerpo no las reconocen y las ataca. Activa el sistema inmunológico y las ataca como si fuesen un virus o una bacteria. Ese es el punto en el que ayudan a desencadenarse las enfermedades autoinmunes.
Quitar los lácteos, ¿es una moda o una necesidad?
Súper no a productos lácteos: Cabra y oveja es mejor que vaca, pero no los recomiendo.

Cuatro pecados a erradicar:
-Cenar demasiado tarde. Las nueve ya es un poquito tarde.
-Tomar lácteos.
-Tomar galletas y harinas refinadas: lo que hacen es crear una adicción y una energía falsa, aunque sean salados, nuestro cuerpo los asume como azúcares. Lo refinado no aporta nutrientes, ni vitaminas, ni minerales, ni fibra…. sino puro carbohidrato.
-Eliminar de coca-cola o bebidas carbonatas. Tampoco café: es muy irritante en las paredes intestinales y muy acidificante.
Cuatro consejos fáciles de seguir (para mortales):
-Para estar sano no hace falta ser vegano, sino buscar materias primas de calidad y añadir frutas y verduras. Y no abusar de nada, claro. Ser consciente de lo que te estás metiendo en el cuerpo.
-Tomar un vaso de agua con limón cada mañana antes de desayunar. Eso es lo primero que hay que hacer. Importantísimo. Bueno, primero hay que lavarse bien los dientes y la lengua, porque por la noche nuestro sistema de limpieza se activa y una de las vías de expulsión de toxinas es nuestro aliento, los pulmones, así que hay que lavar bien la boca antes para no volver a tragarlas al beber el vaso de agua. Ese vaso hidrata tu cuerpo: somos 80% agua y hace ocho horas que no renuevas. El limón a su vez muy depurativo y ayuda a hígado y riñón a limpiarse, además de tener un efecto muy alcalino.
-Empezar a incorporar en la dieta los zumos verdes. No hace falta que sea extremo. Empieza con uno de zanahoria, manzana y un poquito de lechuga, que es dulce y te va a gustar. Y poco a poco vete añadiendo más elementos verdes, hasta que la parte dulce vaya bajando y vayan siendo más verdes.
-¿Hidratos por la mañana? Perfecto. Los vegetales y frutas también nos los aportan, pero podemos meter energía con otros cereales que no tienen glúten, como los copos de avena, el trigo sarraceno o el arroz inflado, libres de glúten.
¿Un supermercado es un campo de minas?
Sí. Ahora menos, casi ni me fijo. Pero a veces veo lo que lleva la gente en los carros y me llevo las manos a la cabeza. Cambiaría casi todo, aunque he aprendiendo también que no puedes ir detrás de todo el mundo. Al principio sí que le decía a mi familia: ‘papá tienes que bajar un poco de peso, o come así mejor… pero luego ya no: cuando empujas, te quemas. Hay que dejar que la gente tome sus decisiones y quiera comer sano. No para adelgazar solo, no se trata de eso, sino como una elección vital.