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Pulsera o reloj: ¿qué quieren decir los nuevos políticos españoles según sus complementos?

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El debate entre Iglesias y Rivera ha dejado varios detalles interesantes. Como el reloj naranja de Albert. O las desenfadadas pulseras de hilo y cuero de Pablo en ambas manos. Muy pocas cosas se dejan a la improvisación en un debate, incluso la propia sensación de estar improvisando es calculada a priori, así que nos hemos remangado para investigar: ¿qué llevan en las muñecas los políticos españoles? ¿Quieren decir algo con ello? Hay sorpresas.

En pleno (y eterno) debate sobre si las izquierdas y las derechas han muerto o tienen aún sentido, nosotros hemos tirado de hemeroteca. ¿Influye de qué partido seas a lo hora de elegir qué –complemento- llevas bajo las mangas? La respuesta es sí. La mayoría de las veces, el estilo y lo que se quiere expresar con él, va por barrios. Aunque siempre hay excepciones, claro. La moda nunca es una ciencia exacta.
Si los barones-varones de antaño eran todos de relojes, y cuanto más señoriales mejor, (hablamos de la era González, Aznar, Zapatero y buena parte de la de Rajoy), los chicos nuevos, la generación que está llamada a regenerar la alta política, tienden hacia dos equipos polarizados según su carnet: hacia la ¿antigua? izquierda se prefieren las pulseras y hacia la ¿antigua? derecha los relojes. Eso sí, mucho mejor si son de gama media (un cambio que no hay que pasar por alto en tiempos de estrecheces, en los que no conviene el lujo individual). Menos es más.
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A Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero -en la actualidad retirado de la primera línea- y Alberto Garzón, les gusta más el hilo y el cuero que el metal. Un toque desenfadado y cotidiano, popular. De hecho, en el caso del 'enfant terrible' de IU, el complemento se convierte en toda una declaración de intenciones, con una bandera republicana anudada a la muñeca (aunque ya no la lleva, se ha dejado solo un hilo de cuero oscuro). Errejón, por su parte, prefiere una bandera de Jamaica, todo un icono en el ambiente universitario.
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Iglesias, por su parte, se mantiene menos explícito (aunque pudimos verle con la camiseta tricolor). Es fiel a algunas pulseras con las que comenzó a viajar a Bruselas: una azul y negra de hilo y varias finas de cuero, en ambas manos. Tal y como nos confirma su equipo, nada es casualidad: "Le damos importancia a la imagen, pero básicamente para que él se sienta cómodo, esté correcto y lo importante sea el discurso: su imagen es la misma de siempre, un poco más cuidada, y no hay intención de cambiarla", nos cuentan. Eso sí, para este debate con Albert Rivera ha incorporado una de color malva-morado, muy Podemos. Y se ha quitado las gomas del pelo de repuesto para su coleta, un 'must' en su día a día.
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Albert Rivera también ha querido subrayar una de sus marcas distintivas en prime-time: su color. Suele llevar reloj, normalmente en tonos grises o plateados de marcas como TW STEEL y Armani, que va intercambiando según mítines o entrevistas. Sin embargo, para el debate con Pablo Iglesias, quiso dejar claro su amor por el naranja y los relojes, por si alguien le acusa de andar despistado. Se da el rasgo curioso de que es un Swatch, un reloj que cualquiera puede tener. Y de que, en la otra mano, llevaba una 'desenfadada' pulsera artesana que no se la hemos visto en otros actos públicos. Es un caso mixto, otra nueva característica de la política moderna.
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Precisamente hacia el azul están Pablo Casado y Borja Semper, que tiran de relojes para sus complementos. No muy lujosos, eso sí. "Cambiar algo para que nada cambie", como dijo Lampedusa en su 'Gatopardo'. Han preferido dejar atrás los Rolex, Cartier o Jaeger-LeCoultre (algunos superan los 6.000 euros) con los que aún se deja ver De Guindos.
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Incluso la sencillez extrema (nada) es una posición. Eduardo Madina y Pedro Sánchez llevan los antebrazos desnudos. Sánchez sí tenía hasta hace no mucho una pulsera fina de cuero negro, pero ya no. Llevar 'nada' no es llevar un reloj, pero tampoco llevar una pulsera. ¿Se entiende?
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Un caso parecido, pero en el otro extremo, es el de Javier Maroto e Iñaki Oyarzábal, que tampoco son nuevos como ocurre con Madina o Sánchez, pero sí quieren traer, como los del PSOE, algo novedoso a su barrio. Se da la 'casualidad' de que Maroto –también en su boda- e Iñaki, representantes de la comunidad gay dentro del PP, suelen optar por llevar pulseras y reloj. A la vez.
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