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No sin mi pajarita: el complemento más chic

La pajarita ha sido siempre y será la gran aliada del hombre que viste de smoking pero ahora, además, se ha convertido en un accesorio capaz de convertir un vestuario sobrio en un look interesante. Llevar pajarita es chic, no sólo cuando el protocolo lo exige sino cuando es absolutamente inesperado.

La pasarela de hombre lo deja claro, la pajarita es el complemento de la temporada. La casa italiana Gucci la combina con trajes de smoking en tejido de tweed o estampados y aunque esa propuesta requiere bastante pericia para que resulte elegante, el resultado en este caso es bastante equilibrado.
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Los diseñadores de Dsquared2 plantean un look más informal que nos acerca a los clubes de Jazz de los años 20: con coloridos sombreros, chalecos con reloj de cadena incluido o, en su defecto, jersey de lana, tirantes y en los modelos una actitud entre burlona y retadora.
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En la calle, están los hombres clásicos, los que no arriesgan para no equivocarse: smoking negro, camisa blanca y pajarita negra de tamaño regular, ni demasiado grande ni demasiado estrecha. Aquí encajan Hugh Jackman y Ben Affleck, a quienes últimamente no dejamos de ver recogiendo premios vestidos de esta guisa.
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Hay otros que, en la seguridad de su buen gusto, rompen moldes y se atreven con el tamaño XL, es lo que hace el diseñador Tom Ford, quien nunca se ha caracterizado por seguir las modas sino por crearlas y el también diseñador Zac Posen quien en un exceso de estilismo combina un pañuelo atado a modo de pajarita con una camisa naranja.
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Están los chicos guapos de blanco y negro o de negro y blanco, que no es lo mismo, a los que el color y tamaño de su pajarita no conseguirán que dejemos de mirarles a la cara. El cantante y actor Cheyenne Jackson, de blanca chaqueta y negra pajarita o el también actor Jude Law de negra chaqueta y blanca pajarita se han apuntado a estas combinaciones.
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Y los guapísimos como Jamie Foxx quien la mezcla con pantalones vaqueros con vuelta en el bajo, camisa de cuadros y rebeca de lana con coderas, como quien pasa por allí y ¡oh, sorpresa!, es la presentación de su película. Hay que tener mucho estilo para sostener esto.
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Hay otros que también la sacan de la formalidad, sin necesidad de etiquetas y eso es exactamente lo que nos gusta, que se vistan, se vean bien y se lancen a la calle, como Ashton Kutcher (el ex de super-Demi Moore): de día, en verano, con chaqueta de mil rayas, pajarita de punto, pelo largo y gafas de sol, así tal cual, o Guy Ritchie (el ex de super-Madonna): de noche, en invierno, con chaqueta de paño, bufanda y pajarita de tweed.
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Jovencitos y jovencísimos también se han apuntado a la moda de la pajarita. Eddie Redmayne, el atractivo Colin Clark de “Mi semana con Marilyn” y el Marius Pontmercy de “Los Miserables” con riguroso y formal estilismo que en su lozanía resulta hasta juvenil y Zuma Rossdale, el hijo de la cantante Gwen Stefani y Gavin Rossdale, enfundado en un estilismo de adulto rigurosamente calculado por su madre.
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Hay chicas que se han colocado la pajarita al cuello. Algunas las conjuntan con un look smoking infalible, como la actriz Diane Kruger o la it girl Alexa Chung, dos mujeres con estilo que difícilmente se equivocan a la hora de elegir indumentaria.
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Y otras a las que les gusta transgredir y la combinan con estampados de leopardo, como la extravagante actriz indie Chloé Sevigny o quien la lleva para alegrar un sencillo jersey negro al estilo de la menos exagerada actriz Emma Stone.
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Pajaritas en la calle de tamaños, tejidos, formas y colores diversos, grandes, pequeñas, negras con blanco, blancas con negro, estampadas, lisas, con smoking, con chaleco, con camisa, en fin, que cada uno y, cada vez más, también cada una, las adapte a su estilo o a su estilismo.