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Lo que Bárbara Muñoz y Laura Sánchez se pierden de Aitor Ocio

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Tres años ha durado Bárbara Muñoz con el ex de Laura Sánchez. Aparentemente no hay malos rollos ni terceras personas, pero la atractiva morena ya ha dejado la casa que ambos compartían en Bilbao. Antes de esta relación, Ocio protagonizó un sonado encontronazo con Sánchez, su ex mujer, por la custodia de Laia, la hija que tienen en común. Ahora que el ex futbolista reconvertido en empresario se queda de nuevo soltero, repasamos cinco puntos sobre los que se asienta el magnetismo del vasco.


Su carácter discreto y su rollo vasco
Escaso alarde público hizo Aitor Ocio Carrión en medio de la batalla con Laura Sánchez por la custodia de Laia, que ahora tiene cinco años. Apenas una declaración apaciguada. Ella tampoco aireó en exceso los detalles del fragor de la batalla, que seguro hubiesen dado para más de una portada. El carácter contenido, sensato y franco de Ocio nos pone.
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Su faceta de padrazo

Naia nació el 14 de agosto de 2006 y sus padres presentaron a la niña al mundo guapérrimos, modernísimos y sonrientes. Eran una de las parejas de guapos de moda. Luego llegaron los problemas al paraíso y las visitas al juzgado por la custodia de la rubísima pequeña. Aitor no quería perderse su infancia con el traslado de la madre a Madrid. El resultado fue una custdia compartida. Con Naia le hemos visto pasear, enseñarla a nadar con un chaleco inflable en Ibiza o darle de comer.
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Porte de caballero y su look elegante

Genética y fútbol han dado a Aitor un cuerpo al más puro estilo griego y unas facciones angulosas que dan muy bien en cámara. Las marcas se lo rifan. El deportista ha sabido compaginar los partidos con algunos pinitos de modelo, sobre todo después de conocer las bambalinas del mundo de la moda de la mano de Sánchez. Las portadas de las revistas masculinas suelen tenerle de protagonista.
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Sus abdominales, que inspiran versos
Oblicuos, pectorales y transversales cobran en Aitor Ocio un significado nuevo: luminoso, proporcionado, terso. La curva de Praxíteles, esos huecos sobre las caderas tan varoniles, son una oda misma a la belleza. El tatu añade profundidad al conjunto. En fin, tras este despliegue de poesía, resumir sin más en un suspiro.
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Su saber al reciclarse tras el fútbol
Existe un revés en la carrera de un futbolista: reciclarse con naturalidad tras colgar las botas. Ocio, de 35 años, dejó su pasión hace escasos meses tras casi dos décadas dedicados al Athletic de Bilbao. Compagina sus sesiones de fotos y labores publicitarias con aventuras empresariales: acaba de inaugurar un exclusivo centro de estética y está ultimando un campo de paddle.
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