JUANJO PALOMO
Los flamencos de hoy han querido homenajear a ese cantaor disfrazado de ‘rockero carabanchelero’ que es Sabina con un puñado de canciones en clave de fandango, bulería o rumba. Y todo ello bajo el título de una canción, ‘De purísima y Oro’, que se parece mucho a un traje de luces en blanco y negro o a una cartilla para racionar nostalgias. Una canción con tanta historia que haría estremecerse a cualquier castizo de los de parpusa, babosa y calcos.
Cuando Sabina decidió pintar un mapa de Madrid sobre la arena de la Plaza de Linares, sabía muy bien qué coordenadas tenían que destacar, como estaciones de metro con transbordo, por encima de las demás. Y como no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió, el cantautor decidió darle un toque personal, casi de movida madrileña, a aquella noche castiza de posguerra.
Lo primero, cambiarle el color a la foto. Como de estraperlo se sacó el de Úbeda, en una de esas licencias que se permiten los poetas, un traje de purísima y oro con el que hizo saltar a Manolete al ruedo de la posguerra madrileña –el que vestía el torero la tarde de su muerte era de rosa palo y oro-. El invento le valió, con el tiempo, el que él mismo considera el mayor honor que jamás le han regalado. José Tomás, su ídolo, le brindó un toro vestido con esas luces en la mismísima arena de Linares.
Lo segundo, a falta de barreras, encerrarse detrás de las barras de las plazas más importantes de la noche más castiza, desde Gitanillos hasta la terraza de Riscal. Lugares que, después de tantos años, han perdido el nombre, el sitio y hasta los alamares.
Hemos querido aquí recorrer esos lugares que menciona la canción casi 60 años después para ver qué queda de aquel ambiente de exilio interior, de destello en medio de lo gris, que fueron las fiestas de las ‘celebrities’ en aquellos años 40 y 50.
"De Purísima y Oro", 2012, Sony Music
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