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10 cosas que piensas y nunca dirás en voz alta

Cosas que piensas y nunca dirás en voz altadivinity.es

Sé sincera, divina. Aunque no lo digas sabemos que lo estás pensando. ¡Podrías protagonizar cualquiera de estas situaciones!

Sí, se te notan los kilos de más
Lo piensas, es así. Esa compañera de curro ha engordado, tú lo sabes, yo lo sé e incluso el señor de la tercera planta lo sabe. Pero tras su quinto “he engordado unos kilillos estas Navidades y no me los quito…”, tú responderás con los ojos bien abiertos: “¡No se te nota nada!”, y amén.
Lloras con Titanic
Y no solo eso, ¡te parece un peliculón! Aunque dirás que es basura cuando estés con tus colegas modernillos de cañas, tu yo interior echará una lagrimilla pensando: “¡Cabíais los dos en la maldita tabla!”.
Hay niños feos
Eso es algo que solo puedes pensar. Si lo dices en voz alta, el clan de mamás orgullosas te lanzará una mirada fulminante que seguro que tiene como resultado algo muy chungo, como por ejemplo que nunca más podrás encontrar unos zapatos divinos y de tu talla en rebajas.
Te encantan las canciones de Pitbull
Y el reggaeton, cuanto más barriobajero, mejor. De hecho, cuando limpias la casa te mueves que ni Beyoncé al ritmo del “Travesuras” de Nicky Jam. Y sí, todos hemos oído tu tarareo cuando oyes: “Hola, bebééé…”.
Tu jefe es muy pesado
Lo sabemos, es algo que te obligan a hacer cuando eres jefe. Si no, no se entiende. Hay gente normal y un día les hacen jefes, y a partir de ese momento, ¡zas!: superpesados. Pero no, nunca lo dirás en voz alta, porque lo de estar en la cola del paro… muy seductor ¡no es!
Tu vecina también es muy pesada
Y la peluquera, y la amiga de tu amiga y aquel tío de Tinder... Buf, ese sí que era pesado, por Dios. Hay gente muy pesada a la que nunca les dirás que lo es. ¿Por qué? No lo sabemos, es uno de los misterios de la humanidad.
Nunca tuviste intención de ir a esa cena de clase
“Oh, sí, claro, hagamos un evento en Facebook.” Sabías que ni en tres vidas te sentarías con aquellos niños que se pasaron tu adolescencia dándote el coñazo, pero ¿qué ibas a decir?: “Siento que no tengáis amigos, pero no contéis conmigo...”.
Tu madre tenía razón
Eso es lo que más veces vas a pensar a lo largo de tu vida y menos veces vas a decir en voz alta. Palabrita.
No, no voy a llamarte jamás
Y tampoco te enviaré un WhatsApp, eres feo. Esto es así, pero sonríes y le das tu número, y luego ya veremos cómo lo ignoramos, pero de momento: 661 223 67…
No sé de qué película estás hablando
O de qué serie alternativa subtitulada en checo y que no la conocen ni los protas. Sí, sabemos que mientes cuando dices: “Ay, sí, sé cuál es, pero no recuerdo el título”. Y es que no vas a reconocer ante ese tío guapo de Tinder que eres más de Titanic y reggaeton.