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Por fin, David le abre su corazón a la psicóloga del instituto, Claudia

En la primera sesión, David le dijo a Claudia que, en los pasillos, todo el mundo la llama “la llorica”. Ahora,  ella le ha confesado que, cuando era pequeña lloraba, su madre aparecía para consolarla y que por eso sigue llorando, esperando a que ella vuelva.  La sinceridad de Claudia ha hecho que David también le hable de su madre.