En los últimos meses, TikTok, Instagram y blogs de limpieza se han llenado de vídeos donde alguien echa sal en el inodoro y, tras unos minutos, muestra un resultado brillante. Puede sonar a superstición doméstica, pero detrás de este gesto aparentemente simple hay una base química. No hay que olvidar que, durante décadas, productos como la lejía y los limpiadores industriales han sido la norma para desinfectar y eliminar la cal, pero cada vez más personas buscan alternativas menos agresivas, más económicas y respetuosas con el medio ambiente. En este contexto, han resurgido los llamados “trucos de la abuela”. O lo que es lo mismo, fórmulas caseras que combinan ingredientes cotidianos para obtener buenos resultados con menos químicos. Uno de los más comentados es el que mezcla sal, bicarbonato de sodio y aceite neutro, tres básicos que juntos logran limpiar, desodorizar y dejar el WC más brillante. ¿Lo mejor? No necesitas nada sofisticado, solo lo que ya tienes en la despensa. La receta más compartida combina sal gruesa, bicarbonato de sodio y aceite neutro (como aceite de girasol, almendra o incluso aceite coco). Se suele recomendar mezclar una taza de sal con media taza de bicarbonato y unas cucharadas de aceite neutro. Esta pasta se vierte directamente en el inodoro, dejándola actuar entre quince minutos y toda la noche, según la suciedad. Después, basta con frotar con la escobilla y tirar de la cadena. Para que funcione bien, es importante no abusar de la cantidad de aceite: con unas cucharadas es suficiente para que no se formen capas grasientas. Deja reposar la mezcla el tiempo recomendado para maximizar su efecto y acompaña este método con un cepillado regular y una limpieza semanal para resultados más duraderos. La sal gruesa actúa como un exfoliante suave para las superficies del inodoro, ayudando a desprender residuos adheridos sin rayar la porcelana. El bicarbonato, conocido por su poder desodorizante y desinfectante, neutraliza los malos olores y contribuye a mantener un ambiente fresco. Por su parte, el aceite neutro crea una ligera película protectora que dificulta que la cal y la suciedad se vuelvan a fijar, lo que facilita la limpieza posterior. El principal atractivo de este método es que se trata de una alternativa más económica y con menos químicos agresivos que los limpiadores industriales. Eso sin hablar de los ingredientes naturales con los que contribuyes a una limpieza de tu casa más sostenible. ¿Te animas a llevarlo a cabo?