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Cómo actuar cuando un niño sufre una reacción alérgica

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Esa reacción alérgica puede ser un lagrimeo y un intenso picor de ojos. Pexels
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Una reacción alérgica es una respuesta inadecuada de hipersensibilidad del sistema inmunitario del organismo ante una sustancia que en condiciones normales es inofensiva. El problema es que puede llegar a ser anafiláctica con una respuesta inmunitaria severa y potencialmente mortal. Por ello es tan importante saber cómo actuar cuando un niño sufre una reacción alérgica. Además, hasta que los pequeños no son capaces de comunicarse o de explicar lo que les sucede es imprescindible reconocer tal situación con el fin de evitar las peores consecuencias. 

La alergia genera alteraciones inflamatorias en distintos órganos que originan los diferentes síntomas. En los casos más sencillos como una alergia al polen, a los ácaros, a los epitelios de los animales, a los hongos o a las picaduras de los insectos, se desencadenan episodios de estornudos, ojos llorosos o secreción y congestión nasal.

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El sistema inmune del niño los identifica como un estímulo dañino reaccionando igual cada vez que entra en contacto con esa misma sustancia. Todas las personas alérgicas “producen anticuerpos de la clase IgE (inmunoglobulina E) frente a las sustancias ambientales que actúan como alérgenos”. A su vez, si se evita la exposición al agente agresor también desaparecen los síntomas.

Tales síntomas y la intensidad con la que afectan dependen del alérgeno en concreto y del niño. De este modo, el alérgeno puede provocar síntomas en la nariz, con rinitis alérgica que desencadena estornudos, mucosidad, picor y taponamiento nasal; en los ojos con lagrimeo y picor lo que le obliga a frotárselos con el dedo; o en los bronquios con tos, asma, dificultad respiratoria o pitidos en el pecho.

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Por su parte, los alimentos o medicamentos que provocan alergia pueden dejar evidencia por síntomas digestivos, ya sea dolor abdominal, vómitos o diarreas. También pueden aparecer reacciones en la piel con urticaria, habones, enrojecimiento, inflamación o picor y hasta un angioedema que es la hinchazón de la cara ante un alérgeno.

En última instancia, si se produce una anafilaxia, la reacción alérgica es generalizada en muchas partes del cuerpo a la vez y hasta se llegan a ver afectados múltiples órganos con consecuencias nefastas; desciende la tensión arterial, la visión es borrosa, hay una sensación de angustia y mareos, hay desvanecimiento, palidez, labios o piel azulada, agotamiento, hinchazón de la lengua, afectación grave respiratoria, la pérdida de la conciencia o convulsiones hasta que se entra en shock.

Pasos a seguir ante una reacción alérgica

Ahora bien, ¿qué se debe hacer la primera vez que un niño muestra alguno de los síntomas alérgicos enumerados? Todo depende de la afección y de la intensidad. No tiene nada que ver un picor de ojos o una erupción cutánea con la hinchazón o problemas respiratorios. En este último caso lo adecuado es acudir a urgencias para evitar males mayores y poner tratamiento cuando antes. Por su parte, ese picor de ojos es probable que desaparezca pero habrá que preguntarse qué lo ha podido provocar y hablar de ello con el pediatra para que realice una evaluación.

Hay niños que tienen alergia a ciertos alimentos como el huevo o a los frutos secos, por ejemplo, dando la cara la primera vez que los ingieren. Ante la duda conviene suprimir dichos alimentos de la dieta. Después, ya con un diagnóstico, en casa se puede tener todo controlado pero suele haber dificultades en el colegio o en casa de un amigo si no se informa y se avisa a los cuidadores de que presten atención a todos los ingredientes de cualquier ingesta.

Antes de los 5 años, la mayoría de los pequeños que son alérgicos a la leche de vaca o al huevo consiguen tolerarlos de forma espontánea, pero otras alergias al pescado, a las leguminosas o a los frutos secos persisten mucho más en el tiempo. En todos estos casos los síntomas suelen manifestarse en la piel con ronchas o habones, picores en todo el cuerpo o en las manos y en los pies, enrojecimiento o hinchazón de las orejas, los párpados u otras partes.

Otras muestras de una alergia alimentaria son los picores en la boca y en la garganta acompañados de habones alrededor de la boca y la hinchazón de los labios. Igualmente esos alimentos pueden provocar dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea.

Tratamiento para las reacciones alérgicas

No obstante, el pediatra o el alergólogo son los que hacen el diagnóstico concreto y recetan el tratamiento de choque para paliar cuanto antes los síntomas de cada alergia en concreto. Ante erupciones cutáneas como picores o urticaria se prescriben antihistamínicos orales, pero en caso de un edema o hinchazón importante están indicados los corticoides.

Por su parte, a aquellos niños que padecen alergias que afectan a las vías respiratorias y que producen asma bronquial se les trata con medicamentos broncodilatadores, que tienen la función de relajar los músculos bronquiales que se encuentran contraídos y así favorecer el paso del aire.

De todos modos, todo aquel que esté diagnosticado con una alergia como por ejemplo la alimentaria debe llevar siempre adrenalina autoinyectable como tratamiento de choque para evitar que se produzca una anafilaxia. En caso de tener que utilizarla hay que llamar a urgencias para entrar en observación y que la evolución sea controlada por un médico.

Sin embargo, los profesionales de la salud destacan que el mejor tratamiento es evitar la exposición al agente que produce la alergia siempre que sea posible.