Entrevista a Mamiandthemoney, experta en economía doméstica: “Es en el gasto sin consciencia y en lo que no importa donde desaparece el dinero"
La experta en economía doméstica sugiere revisar cada año todos los gastos fijos y añade: "Algunas compañías castigan la fidelidad en vez de premiarla"
La regla de los 21 días que te ayuda a ahorrar para hacer un viaje
Con una comunidad que solo en Instagram alcanza ya los 185.000 seguidores, Maite Colmenero (conocida en redes como Mamiandthemoney), es una experta en finanzas que estudió Administración y Dirección de Empresas, comenzó trabajando para empresas del Ibex y que hoy se ha convertido en toda una influencer que enseña a quienes quieran a gestionar mejor sus ahorros y a lograr pequeños milagros en la economía que importa: la del día a día, la del pequeño ahorro en casa. Hemos charlado con ella para que nos dé unos cuantos consejos en este sentido.
¿Cuáles son los gastos cotidianos en los que más dinero perdemos sin darnos cuenta?
Sorpresa. No voy a empezar culpabilizando al café que te tomas fuera cada mañana. ¡Bastante hacemos ya como para que encima tengamos otro cargo de conciencia durante el día! En mi caso, como madre, sé lo fácil que es que se te escape el dinero en el día a día sin darte cuenta. Vas al supermercado a por cuatro cosas y sales con diez, compras algo a los niños porque “total, son cinco euros”, acumulas suscripciones que no utilizas o compras algo en internet que no tenías pensado comprar. Y es ahí en el “gasto sin consciencia” donde desaparece el dinero. Lo importante es que tu dinero no se pierda en cosas que apenas importan y que luego te falte para las que de verdad te hacen feliz. Por tanto, si ese café es tu momento de felicidad, disfrútalo y ahorra en aquellas cosas en las que se te está yendo el dinero sin que te aporten un bienestar real.
¿Qué tres trucos recomendarías para llenar la nevera gastando menos sin comer peor? ¿Cómo podemos organizarnos para evitar tirar comida y comprar cosas innecesarias?
Cuando empecé a planificar cada semana los platos que iba a preparar cada día con mis fichas de receta, mi economía mejoró notablemente. Y no te hablo de preparar un menú de restaurante, me refiero a que si el lunes vas a hacer de cena tortilla con ensalada de tomate (ya ves qué complicación tiene ese plato), lo tengas ya en mente de antes, hayas comprado los ingredientes y los tengas listos en tu nevera. Ahorras tiempo, ahorras dinero y minimizas el desperdicio de comida.
Aparte de esto, recomiendo ir siempre sin hambre al supermercado y con una lista cerrada. Planificas sin impulsividad lo que vas a comprar y obvias los “alimentos capricho” que muchas veces incluso son alimentos ultraprocesados. Al hilo de esto también te diría que comer bien no tiene por qué significar comprar los productos más caros: legumbres, huevos, verduras de temporada o pescado congelado pueden ser grandes aliados de una alimentación equilibrada. No se trata de llenar el carro, sino de llenar bien la nevera. Y, sobre todo, que lo que compramos acabe en el plato y no en la basura.
¿Qué gastos fijos deberíamos revisar al menos una vez al año para intentar reducir las facturas?
Hay algo que me da mucha rabia: pagar más por lo mismo solo por llevar años siendo cliente. Algunas compañías castigan la fidelidad en vez de premiarla. Efectivamente, revisar los gastos fijos de casa una vez al año es fundamental. Hay que empezar por los seguros, tanto del coche como del hogar. Muchas veces renuevan automáticamente con subidas que no nos cuestionamos. Después hay que revisar la luz, el gas, internet y los móviles. Y luego están las famosas suscripciones: hay que hacer examen de conciencia y deshacernos de las que apenas utilizamos. Lo peligroso de estos gastos pequeños y recurrentes es que, como no duelen cada mes, dejamos de prestarles atención.
Revisar estas facturas es como hacer una pequeña limpieza de armario, pero con el dinero. Te paras, miras qué necesitas de verdad y te desprendes que lo que ya no utilices. Esto puede suponernos 50 euros al mes sin esfuerzo adicional que, acumulado en un año, es una cantidad algo más importante y que podemos destinar a irnos de fin de semana, a hacer crecer nuestro fondo de emergencia o a invertir. No regalemos nuestro dinero cada mes a estas compañías por no habernos sentado un rato a revisar la factura.
A veces esperamos a final de mes para ahorrar lo que sobra, pero casi nunca sobra nada. ¿Qué sistema sencillo recomiendas para conseguir guardar algo de dinero cada mes?
Ahorrar lo que sobre a final de mes es como esperar a que quede alguna croqueta en la bandeja al final del aperitivo: no encontrarás ni una. Por eso hay que dejar de ahorrar lo que sobra y empezar a ahorrar nada más cobrar. Esto es el preahorro, esto es, pagarte a ti mismo. Piénsalo: cuando pagas la luz estás haciendo que la compañía de energía crezca en beneficios; cuando compras ropa estás haciendo que la empresa textil crezca en beneficios. ¿Por qué no considerarnos a nosotros mismos como una empresa y hacer que ese preahorro sea el beneficio que haga crecer nuestro fondo de emergencia, nuestro patrimonio o, por ejemplo, lo que invertimos en formarnos para ampliar oportunidades laborales? Haz un presupuesto realista cada mes, estima lo que puedes ahorrar, y aparta ese dinero con un objetivo claro.
Cuando hay una familia detrás, ahorrar no depende solo de una persona. ¿Cómo podemos implicar a a los hijos, sean de la edad que sean, para que el ahorro sea una tarea compartida y no una responsabilidad más de la madre o del padre?
En mi libro infantil ‘Cómo tener más dinero que tus padres’ hablo de todo esto. Es fundamental que niños y niñas entiendan desde pequeños que el dinero no es infinito y que detrás de cada compra hay un esfuerzo. Pero sin convertir la economía en una preocupación para ellos, sino en un aprendizaje. Se puede empezar con gestos sencillos: apagar las luces, hacer que cuiden sus cosas o que esperen a comprar algo que desean mucho. También enseñándoles a gestionar bien su paga. Educar financieramente a los más pequeños no es únicamente enseñarles a tener respeto al dinero, sino enseñarles cómo funciona, cómo se genera y cómo se puede utilizar para ayudar a los demás.