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Rocío Ramos-Paul, Supernanny, explica lo que hay que hacer si los adolescentes contestan mal: "Di esta frase tranquilo"

Rocío Ramos-Paul, 'Supernanny'. Fotomontaje con imágenes de Getty Images e Instagram @rocioramospaul_psicologos
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Convivir y conectar con un adolescente no es fácil. La relación de los padres con los jóvenes que están atravesando esta etapa se caracteriza por una profunda reconfiguración del vínculo, ya que los menores están pasando de la dependencia de la infancia a una búsqueda de su autonomía. Es un proceso normal, saludable y necesario para que desarrollen su propia identidad y lo atraviesan todos los jóvenes, pero suele generar tensiones y fricciones en la convivencia con los padres, que suelen quejarse de que les contestan mal, les gritan y se muestran rebeldes.

Si estás atravesando esta etapa y esto ocurre a diario en tu casa, debes saber que no eres el único. La mayor parte de los padres de adolescentes se enfrentan los desplantes y los enfados de sus hijos prácticamente a diario. La adolescencia es una de las etapas más complejas en el desarrollo humano y supone un gran reto tanto para los padres como los hijos. Los adolescentes tienen que lidiar con transformaciones físicas y hormonales, y se desarrolla su cerebro y maduran a la vez que buscan su identidad, se enfrentan a conflictos relacionales y sobreviven a la gran presión que supone el hecho de que se les exige comportarse prácticamente como un adulto pero no tienen las herramientas emocionales ni la experiencia vital necesaria para hacerlo. Y ahí, llega el conflicto con los padres. Sin embargo, para sobrevivir a esta complicada etapa, Rocío Ramos-Paul, que ya explicó cómo actuar si un adolescente pide salir por la noche, tiene una solución sencilla para minimizar esta tensión y lograr que la convivencia y la comunicación sean más fluidas y tranquilas.

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Los malos modos de los hijos y las malas contestaciones son algunas de las cosas que más enfadan a los padres. En muchas ocasiones se producen sin motivo aparente o después de haber pedido algo en varias ocasiones de buena manera. Los padres tratan de armarse de paciencia para hablar con los adolescentes, pero muchas veces esa paciencia, cuando lo que reciben es un grito, se acaba y les dan ganas de ponerse al mismo nivel. Sin embargo esa no es una opción.

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Los padres, como adultos, no deben caer en la tentación de responder del mismo modo que sus hijos. Los adolescentes no les están tratando de poner a prueba o llevar al límite. Si bien esos malos modos no deben normalizarse, especialmente si traspasan algunos límites, las malas contestaciones son frecuentes y entran dentro de lo normal ya que forman parte del desarrollo evolutivo de la adolescencia, una etapa en la que los jóvenes necesita separarse emocionalmente de sus padres. Por eso, si estás transitando por esta etapa, debe saber que no hay que entrar en confrontación con los menores. "Si te contesta mal y acabáis gritando, esto es para ti. Cuando te habla mal, lo que te pide el cuerpo es contestar de la misma manera y entonces ya no hay conversación, lo que hay es una pelea por ver quién gana".

Después de una mala contestación, hay que rebajar la tensión. No respondas de inmediato y no entres al trapo, respira hondo, haz una pausa y distánciate. El adulto debe tener el control de la situación y lograr con su actitud enfriar la situación y retomar la conversación cuando sea el momento adecuado. Hacerlo es muy sencillo y una frase que puede ayudar a cambiar radicalmente la situación. "Haz otra cosa, di esta frase de manera tranquila y firme. 'Así no, cuando te tranquilices hablamos y sal de la habitación'. No te estás rindiendo, estás evitando una lucha", ha explicado la psicóloga a través de sus redes sociales.

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