Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Bristol Palin se casará con el hombre que arruinó la carrera política de su madre

Nuestro culebrón favorito sigue adelante: tras la reconciliación llega la boda. Sarah Palin estará subiéndose por las paredes al saber que el mocoso que arruinó su carrera política será, oficialmente y por la Iglesia, su cuñado. Y que probablemente serán protagonistas de un reality show. Por favor, que llegue pronto la Navidad.
¿Qué hacen dos personas básicamente acabadas en el mundo de la farándula cuyo caché ha caído incluso en el periódico local? Pues volver a juntarse. Es lo que parece a primera vista viendo a Bristol Palin y Levi Johnston, que se prometieron odio eterno desde sus respectivas tribunas. Pero ojo, a lo mejor nos encontramos ante una muestra de amor verdadero en el que los insultos y las portadas de Playgirl sólo habían sido una desesperada llamada de atención al otro ser amado. Si es así, nos alegramos mucho.
La portada de Us Weekly de esta semana nos cuenta que los Romeo y Julieta del Partido Republicano, que iban a ser el plato fuerte de la campaña con su amor juvenil y ultrahormonado y al final costaron el puesto vicepresidencial de Sarah Palin, se van a unir en santo matrimonio. Como ya habíamos contado en esta bonita noticia, desde que se separaron hace ya un par de años la pareja había entrado en un enfrentamiento en el que Levi Johnston tuvo especial protagonismo: salidas de tono en la prensa como un artículo en Vanity Fair en el que llamaba a los Palin de todo menos bonitos y un posado en Playgirl en el que lo enseñaba casi todo lo convirtieron en uno de los personajes más bajunos del faranduleo norteamericano.
Pero, según cuentan en la exclusiva de Us Weekly, hace tres meses se reunieron para discutir asuntos de Tripp, el hijo de ambos, de 18 meses. "Pensé que lo nuestro estaba acabado, así que cuando acudí a la cita no tenía esperanzas. Empezamos a charlar y luego llevamos a Tripp a dar un paseo", cuenta Levi. Y continúa Bristol: "Cuando se fue esa noche no nos abrazamos ni nos besamos, pero me quedé pensando en lo diferente que había sido todo. Me envió un mensaje que decía: 'Te echo de menos. Te quiero. Quiero estar contigo otra vez'. Me quedé de piedra".
La pareja, que ahora tiene un dinerito extra tras esta exclusiva, se comprometió hace dos semanas y planean casarse en las siguientes seis semanas. Muchas voces apuntan a que todo esto podría ser publicidad gratuita para un reality show que narraría su vida en pareja y se centraría en los avatares de una pareja joven para criar a un niño. ¡Qué malpensada es la gente!
Lo que más les preocupa de todo esto es la reacción de Sarah Palin, que, según la revista, se enteró por la prensa de esta reconciliación y debe de estar que trina. "Es intimidante y aterrador pensar en su posible reacción... Esperemos que nos apoye", declararon los nuevos Marie y Pierre Curie.
Normal que estén atemorizados. Levi acusó a Palin de llamar a su hijo (que nació con síndrome de down) "retrasado" (ojo, al hijo de Palin, no al hijo de Bristol). Sarah, en una entrevista con Oprah Winfrey, aclaró que "alguien que ha posado en Playgirl haría cualquier cosa por llamar la atención" y apodó al muchacho "Ricky Hollywood", por sus ansias se aparecer a cualquier precio en cine y televisión.
Finalmente la reacción de la señora Palin, que es posible que haya destrozado toda la vajilla del ataque de furia pero es más lista que el hambre en lo que se refiere a la prensa, ha sido maravillosa. Según un comunicado enviado por Sarah y su marido Todd Palin al programa 'Today' de la cadena NBC, ambos desean lo mejor para su hija y se alegran de que Bristol crea en el perdón y la redención. Todo es cristiano y bonito: de hecho, en la entrevista, Bristol promete que ambos se mantendrán célibes hasta que se casen. A buenas horas, mangas verdes.