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Cabo o el malo guapo de la torre de control

Seguro que te has quedado con su cara. Es la nueva imagen de los controladores aéreos en huelga (perdón, no están en huelga) y está consiguiendo que escuchemos a los malos. Además, guarda otras sorpresas, como ser compañero de promoción de Letizia Ortiz. Divinity.es ha hablado con él.
Seguro que te has quedado con la cara de este tipo tan atractivo. Es la nueva imagen de los controladores aéreos en huelga (perdón, no están en huelga) y está consiguiendo él solo dar la vuelta al tópico de malos de la película que el gremio se ha ganado a base de retrasos. Además guarda otras muchas sorpresas, como ser compañero de promoción de Letizia Ortiz. Divinity.es ha hablado con esta estrella mediática recién nacida, que incluso tiene un club de fans en Facebook.
En los últimos tres meses, el tiempo que lleva como secretario de comunicación de Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), a César Cabo le paran las vecinas por la calle (nos lo ha contado él mismo) para decirle que le han visto en todas las teles. César se limita a sonreír, añadiendo algún comentario simpático aunque contundente, franco y directo. Igualito al tono empático que utiliza para comunicar a toda España la “inaceptable situación” en la que se encuentran sus compañeros de torre.
En medio del revuelo se ha encontrado además con un club de fans en Facebook (creado por la mujer de un colega controlador) en el que se comenta lo bien que da su look en cámara, lo fácil que llegan los mensajes gracias a su oratoria romana o lo atractivo que está con (o sin) barba. También existen páginas que debaten sobre su estilismo, informal aunque fiable, y comentarios que le sacan punta a su bronceado o a su parecido con el piloto de Fórmula 1 Jenson Button.
Él se toma todo el fenómeno con humor y se deja querer. “¿Una campaña de marketing premeditada por ponerme a mi en el cargo? (risas) Nooo, yo llegué por casualidad al departamento de comunicación, trabajo como controlador en Madrid y hoy de hecho es mi día libre. Les ofrecí echar una mano porque estaban desbordados y ya llevo unas cuantas teles, radios y periódicos. No le doy importancia a los piropos, me lo tomo como los diez minutos de gloria de cualquiera”, nos explica Cabo por teléfono, en un hueco entre entrevistas.
Su móvil arde. Tiene talento para el ‘feed-back’ a pesar de “no haber hecho una sola práctica de periodismo” tras licenciarse en la misma clase que Letizia Ortiz y prepararse para controlador con 25 años, hace 12 ya. De hecho, una de las cosas que más le están gustando “en lo personal” de toda esta aventura es conocer por dentro las redacciones de los medios y a los periodistas más conocidos.
“¡Estoy descubriendo que el tema de la comunicación me encanta! Hablar, escuchar… soy muy paciente”, se define. Y a continuación aporta un dato que de contradictorio no puede ser mentira: “Si la gente supiera que no tengo tele desde hace ocho años… Puedes ponerlo, no me importa”, confiesa.
A la pregunta de si tiene estilista responde con otra carcajada. “¡Qué va! Me he comprado en las rebajas una chaqueta y un traje azul que lo tengo quemado ya, pero el resto es improvisación de mi armario. Eso sí, si seguimos a este ritmo lo mismo tengo que pedir uno”, bromea sin acabar de creerse tanta atención, aunque sin rechazarla tampoco.
Con el tema de la barba es más preciso: la naturalidad cuidada como valor. Frente al espejo, sabe lo que le favorece y lo pone en práctica. “Nunca me afeito, es raro que lo haga, pero di una entrevista un día recién afeitado y hasta se creó un pequeño debate en la red que acabó dándome la razón: mejor con una barbita de varios días”, explica divertido, admitiendo implícitamente que sigue el rastro de las vibraciones que va dejando.
Ha nacido una estrella de los mass media. Elegante, fresca, cercana. Ideal para romper tópicos en mil pedazos o para subrayar otros, como el que asegura que es más fácil perdonar a los guapos. La gran duda es si su meteórico vuelo tiene fecha de aterrizaje, pero todo parece apuntar a que queda conflicto con AENA para largo. De arreglarse pronto, sus allegados ya se adelantan: “Mi idea es seguir siendo controlador, pero muchos amigos dicen que si sigo saliendo por la tele me fichan fijo para un programa”. ¿Será otra dosis de marketing indirecto? Al César lo que es del César.