Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Mira quién vuelve a lucir tipazo

A sus 60 años, la actriz Kirstie Alley ha recuperado el atractivo que lucía en la década de los años 80, cuando era reconocida como todo un 'sex symbol'. Un programa de baile la ha ayudado a perder 45 kilos y a encontrarse a sí misma.
A sus 60 años, la actriz Kirstie Alley ha recuperado el atractivo que lucía en la década de los 80, cuando era reconocida como todo un 'sex symbol'. Una fuerte depresión la llevó a consumir alcohol, drogas y una desmesurada cantidad de comida. En los últimos años cuando veíamos una imagen de la actriz apenas podíamos reconocer el dulce rostro que nos encandiló en 'Cheers'. Llegó a pesar 130 kilos. Como un reto más durante su paso por un programa de baile no sólo ha conquistado al jurado y al público sino que ha conseguido perder más de 45 kilos, algo que deseaba desde hacía tiempo. "Honestamente, ni siquiera sabía qué aspecto tenía", declaró en 'Entertainment Tonight'.
Durante su adolescencia captaba las miradas de los chicos como animadora del equipo de su instituto. Pasada esta etapa comenzó a trabajar como diseñadora de interiores, pero su sueño era ser actriz. Las drogas aparecieron en su vida hasta que decidió trasladarse a Los Angeles y entrar en un centro de desintoxicación, al tiempo que buscaba una oportunidad en el cine.
Tras rehabilitarse debutó con un papel secundario en 'Star Trek 2: La ira de Khan' (1982). Su gran oportunidad llegó cinco años más tarde, cuando entró a formar parte del equipo de la serie de 'Cheers'. Conocido es de sobra su papel en 'Mira quién habla' y sucesivas.
Con dos Emmy bajo el brazo decidió producir y protagonizar la serie 'El secreto de Verónica'. Hacia 1999, cuando la serie tocaba a su fin, Alley comenzó a tener problemas de sobrepeso.
Aprovechando esta circunstancia creó una serie-documental llamada 'Fat Actress', en la que interpretaba a una actriz que tiene problemas para encontrar trabajo debido a su peso.
Pese a tratar de mostrar siempre una sonrisa, Alley seguía triste. En la revista 'National Enquirer' relataron que la actriz pasó varios meses sumida en una terrible depresión debido a su imagen. Las burlas por parte de los medios no la ayudaron nada.
Tras someterse al programa de adelgazamiento de Jenny Craig bajó 34 kilos. Al no ser constante con la rutina de la dieta volvió a engordar.
El programa de baile 'Dancing With the Stars' fue su sus salvavidas. Las clases y el entrenamiento fueron duro pero la actriz no se rindió y llegó a la final con un espectacular cambio en su físico. Tanto es así que los modistos del programa tuvieron que recortar 96 centímetros al vestido que lució en la primera gala para despedir el evento.
Lo importante ahora es que ella se ve guapa y siente bien. "Vuelvo a ser quien era" ha declarado en 'Entertainment Tonight'. Viendo las fotos no sabemos si preferimos a la veinteañera o a la sesentera. Su eterna sonrisa nos conquista siempre.