Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Rossi, el piloto que trata a la moto como a una mujer y a la mujer como a una moto

Él mismo se puso el mote de Doctor por la cantidad de galenos con su nombre en las páginas amarillas. Así es él, una broma andante, excepto cuando se sube a lomos de la moto y demuestra uno de los talentos más sobresalientes.
Con su imagen de rebelde, su chulería y su humor ácido, el piloto italiano lo ha conquistado todo dentro y fuera del asfalto Porque Valentino Rossi es único. Único en ganar nueve títulos mundiales en cuatro categorías diferentes y único también en conquistar a cualquier bellezón que se le ponga a tiro. Amado y odiado a partes iguales, este crack de las dos ruedas tiene dos récords inigualables: el de número de victorias en MotoGP y el de diabluras en el Paddock.
A punto de cumplir 33 años, Valentino sigue teniendo cara de niño travieso. Su película favorita es ‘The Blues Brothers (Granujas a todo ritmo)’, pero para granujadas las suyas, como aquella vez que celebró una victoria dando una vuelta de honor con una muñeca hinchable en la moto, o cuando se subió al podio en bañador y chanclas. Por esto último fue multado y en su defensa dijo “que iba así porque hacía muchísimo calor”.
Hace de su vida una comedia. Su famoso mote de ‘The Doctor’ se lo puso él mismo después de encontrar en la guía telefónica de su ciudad natal (Urbino) que la mayoría de Rossis eran médicosAl igual que Jorge Lorenzo, al ‘Doctor’ le gusta disfrazarse y le hemos visto por el Paddock vestido de preso, de Robin Hood o del mismísimo Superman. También le gusta diseñar, con la ayuda de Aldo Druli, sus propios cascos [tiene más de 100] en los que suele verse dos elementos comunes: un sol y una luna, sus dos lados de personalidad, según él.
¿Y cuál es su otro lado? El tierno. Sí, el gamberrete también se deja querer. Lleva los diseños de sus perritos en sus motos (cuando murió Guido, el más famoso, le homenajeo con un dibujo del bulldog con alitas de ángel),  se hace fotos con peluches gigantes y disfruta con las comedias románticas de Cameron Díaz. Es que en el amor también es un campeón que colecciona títulos. Como puede verse en sus foros de fans, a más de una le gustaría pasar consulta con él. No parece que el piloto tuviera mucho problema en atenderlas una a una.
Las ‘figas’ de Rossi
Porque tiene fama de mujeriego en Italia, hasta tal punto que él mismo le confesó al director de Aprilia que las iniciales ‘WLF’ que lleva en su mono significan ‘Viva La Figa’ (Figa es vagina en italiano).  Vaya por delante incluso que él mismo pronunció en público la que viene a ser su divisa: "es más emocionante tomarse un helado con una novia nueva que tener sexo con la de hace años”.
En la actualidad tiene una relación con Marwa Klebi, una morenaza de 26 años de sangre tunecina, pero ¡tranquilas ragazzas que a Rossi le duran poco! Ambos tuvieron que desmentir el supuesto embarazo que la revista ‘Vita Dolce¡ publicaba en primicia. Su relación más larga fue con Arianna Matteuzzi, una estilista con la que Rossi ‘calento motores’ en las playas de Formentera.
No hace falta decir que desde entonces, al ‘doctor’ se le han atribuido varias relaciones sonadas.Como la actriz Martina Stella, que posó en ropa interior para la revista Max. O la que más tarde sería ex de George Clooney, Elisabetta Canalis. Rossi también tuvo una “novia española”: Mireia Vila, una barcelonesa de 28 años a la que Valentino llamaba ‘Bimba’ (mi niña). Mireia conoció a Rossi en Ibiza antes de enseñar sus encantos en Interviú.

Tratar a la moto como a una mujer

Un piloto que rompe el tópico de 'Desafortunado en el juego, desgraciado en amores'. Valentino está acostumbrado a subirse al podio desde los doce años. “Uno no se cansa de ganar, es casi un vicio”. El momento más importante de su carrera fue su paso de Honda a Yamaha en 2005. Valentino consiguió en tan solo un año, volver a coronarse como campeón del mundo con una moto por la que nadie apostaba.
Su fórmula a la hora de modificar las motos está más demandada que la de la Coca-Cola ¿Cuál es su truco? Tratarla como a sus novias. “La moto tiene alma. Es como una mujer, no hay que enfadarla”, reconoce. En 2010, Rossi volvió a cambiar de marca. Dejó sus affaires con las japonesas y firmó con la italiana Ducati. Es una moto a la que le cuesta domar. ¡Ya debería saber que las latinas no somos unas geishas!
La temporada pasada fue la más dura de su carrera. El piloto italiano terminó en séptima posición y sufrió como nadie la muerte de Marco Simoncelli en un accidente en el que Rossi estuvo implicado. Algunos medios llegaron a publicar rumores sobre su retirada, que rápidamente fueron desmentidos por su entorno.
La ambición de ‘Vale’ no tiene límites. Su reto es conseguir un campeonato con Ducati y recuperar sensaciones: “Volver a ganar cuando llevas mucho tiempo sin hacerlo es la misma sensación que volver a tener sexo después de una temporada sin tenerlo”. Si yo fuera su novia, me lo tomaría como una indirecta.