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Victoria, Mariah, J.Lo y las demás, en pugna por una silla

Tras la marcha de Paula Abdul, el reality 'American Idol' necesita en su jurado a una estrella que esté a la altura. La lucha por conseguirlo es encarnizada. Te explicamos el culebrón paso a paso.
¿Que no debería interesarnos nada 'American Idol' porque es la versión americana del muy nuestro y querido 'Operación Triunfo'? Error, todo lo contrario. No sólo por eso precisamente, sino porque nos ha regalado unos cuantos cantantes que pueden ser todo lo azucarados o artificiales que quieras, pero han conseguido meter la patita en las listas de éxitos de medio mundo, como Kelly Clarkson, Carrie Underwood y Adam Lambert. O directamente ganar un Oscar, como Jennifer Hudson. Pero lo más interesante se cuece en el panel del jurado: desde que Paula Abdul anunció su marcha, un montón de estrellas del mundo musical están practicando el juego de la silla alrededor de su puesto. Y ahora parece que por fin alguien ha parado la música.
Empecemos por el principio. El jurado de 'American Idol' estuvo desde su inicio en 2002 y durante ocho temporadas formado por Randy Jackson, Simon Cowell y Paula Abdul (en 2008 también se introdujo a la compositora Kara Dioguardi, pero eso sería liarnos demasiado y no interesa mucho). Randy Jackson era el aburrido del grupo, un gigantesco hombre de color con buen rollo y palabras bonitas para todos. Su carrera musical, eso sí, es de lo más interesante: ha trabajado con gente que va desde Aretha Franklin hasta el italiano Zucchero, pasando por haber tocado el bajo en 'I touch myself', la canción más bonita y picarona de los Divinyls. Simon Cowell es un inglés millonario y firme candidato a ilustrar la palabra "flemático" en cualquier enciclopedia de generaciones futuras. Lanzó al estrellato a grupos de pop como Westlife o Five y después fue jurado en el inglés 'Pop Idol', el programa de talentos musicales originario y al que todos los demás imitarían.
Estados Unidos reclamó sus servicios en la versión americana del concurso. Su mala leche influyó mucho a nuestro Risto Mejide, pero Simon Cowell siempre fue un paso más allá y llegó a pasarse tres pueblos. Una vez le dijo a una aspirante al concurso durante los castings que llevaba brackets: "sólo veo hierro en tu boca. ¿Cómo puede cantar alguien con tanto hierro en la boca?". La aspirante a estrella se suicidó unos años después. Sin embargo es Paula Abdul la que más nos interesa, no sólo porque el que esto suscribe sienta fascinación por esta pitufa con vegetaciones que consiguió comerse las listas de ventas entre 1988 y 1992, sino porque fue su marcha del programa la que levantó la veda para que todo el que se cree alguien en el mundo musical fuese llamado para sustituirla.
Paula Abdul había sido coreógrafa de Janet Jackson y posteriormente empezó su propia carrera, colocando seis canciones en el número uno de Estados Unidos a finales de los ochenta y principios de los noventa. El hecho de cantar mal, ser bajita y con tendencia al sobrepeso no evitó que fuese imagen de todas las marcas e ídolo de todas las aspirantes a algo en el país de las oportunidades, lo cual dice mucho de ella. Su estrella se apagó a mediados de los noventa, cuando llegó a hacer algún telefilme en el que interpretaba a una mujer violada (vamos, lo de siempre). Pero he aquí que en 2002 le proponen ser jurado de un programa de jóvenes talentos y su fama vuelve a subir como la espuma.
Fue tal vez demasiado para ella: todo lo que Paula hacía o decía era analizado de forma más detallada que las actuaciones de los concursantes en las galas. Pero es que Paula era un espectáculo en sí misma. Corey Clark, un concursante de la segunda edición del programa confesó que había mantenido relaciones sexuales con ella durante el concurso y Paula le había prometido que le ayudaría a ganar. La cadena no encontró pruebas de este hecho y tras una investigación no expulsó a Paula del programa. Otra de sus campanadas fue juzgar una canción leyendo las anotaciones de un papel: "Me gustó como cantaste la primera canción", le dijo a un concursante hace tres años. "Pero en la segunda no vi el encanto habitual que pones. Me dejó fría" ¿El problema? Que el concursante aún no había cantado la segunda canción cuando Paula leyó su veredicto.
La solución a este problema fue recurrir a otro problema que el programa llevaba arrastrando desde la primera temporada: Paula Abdul siempre parecía estar borracha. Una simple prueba es escribir "Paula Abdul drunk" en el buscador de cualquier portal de vídeos. En algunos aparecen hasta 193 resultados. El rumor de adicción al alcohol y a otras sustancias siempre persiguió a Paula, pero ella habló claro para la revista People en el año 2005. Declaró que a sus 17 años un accidente de baile le produjo un dolor crónico que hace que necesite ciertos medicamentos que la dejan... despistada. Este vídeo del año 2007 en el que la cabeza se le cae hacia los lados ya es legendario en Internet.
En fin, todo estos prolegómenos sobre Paula son importantes por dos cosas: para entender lo importante que fue su figura en el concurso y porque a mí siempre me ha encantado y me apetecía hablar de ella. En cualquier caso, en 2009 todo esto fue demasiado para la cadena y desavenencias en el contrato hicieron que Paula estuviese encantada de marcharse y la cadena estuviese encantada de ver cómo se iba por donde había venido. Pero dado el baile de sustitutos que ha suscitado, es posible que estén arrepintiendo. Mientras la cadena empieza a dar pistas de que estarían encantados si Paula regresase con ellos, la ex-estrella del pop y amante de los analgésicos se puede permitir pasar de ellos, dado que le llueven las ofertas para ser jurado en otros cientos de programas. Esta es una pequeña lista de todas las personalidades que han pasado, podrían pasar o pasarán por su silla:
Ellen DeGeneres: la popular presentadora sustituyó a Paula Abdul en la novena temporada del programa en medio de una gran polémica, que la acusaba de no tener una carrera musical ni conocimientos suficientes como para ejercer de jurado en un concurso de este tipo. Por si fuera poco, los que pasaban eso por alto sí la acusaron de ser demasiado blanda con los concursantes. DeGeneres publicó una nota de prensa en la que se justificaba: "Me he dado cuenta de que, a la vez que me encanta descubrir, apoyar y nutrir talentos jóvenes, es duro para mí juzgar a la gente y a veces herir sus sentimientos". Pese a que muchos rumores apuntaban que su contrato la ataba durante tres temporadas al programa, Ellen se fue corriendo en cuanto acabó la última temporada emitida. El panorama es desolador: dado que Simon Cowell también se ha ido para centrarse en su propio programa 'Factor X', que inicia su andadura en EEUU, sólo queda uno del jurado original.
Victoria Beckham: la diseñadora, escritora y esqueleto de clase de ciencia con capacidad para caminar fue tentada por el programa para actuar como jurado durante los castings de la novena temporada, con la posibilidad de añadirla permanentemente si la cosa funcionaba. No funcionó. Al igual que Ellen, Victoria, que atrajo a los productores por su status de superestrella fría e impenetrable, fue demasiado gentil y simpática con los concursantes. Además, al día siguiente de su primera intervención nadie en la prensa comentó su participación por cuestiones musicales, sino que se limitaron a señalar que su extrema delgadez había hecho temblar de terror a todos los niños en sus casas, desde Florida a Nuevo México.
Jennifer Lopez: la cantante latina mejor pagada de la historia de Hollywood y que aprendió español en cuatro clases mal dadas una tarde fue durante meses la más firme candidata para sustituir a Paula Abdul al frente de 'American Idol'. Era perfecta: tiene un buen puñado de éxitos y unas cifras de ventas bastante envidiables, canta fatal, como Paula, y su carrera musical está acabada desde hace algunos años. Sin embargo el trato se rompió justo antes de que llegase a buen puerto, según la revista People, porque las exigencias de Lopez eran demasiadas para la cadena: 20 millones de dólares, un peluquero, un maquillador y un equipo de estilistas. ¿Nadie se encargó de recordarle que hace años que nadie paga por ver sus películas ni escuchar sus discos?
Mariah Carey: esta sí que hubiera sido buena. Si hay alguien que iguale a Paula Abdul en su equilibrio entre la dulzura más azucarada y la ciclotimia más terrorífica, esa es Mariah. También cumple el requisito de pasar por horas bajas en su carrera musical, dado que de otro modo nadie perdería el tiempo participando en este programa. Según su marido y mayordomo Nick Cannon declaró a The Hollywood Reporter, "ella habla de ello, dice: me encantaría hacer eso. Es una de las grandes cantantes de nuestro tiempo, lo haría maravillosamente. No sé si tiene tiempo suficiente, pero si consiguieran adaptarlo a su agenda, sé que le encantaría estar en 'American Idol'. ¡Empecemos una campaña!". Sería muy bonito, pero si Jennifer Lopez se ha pasado exigiendo excentricidades, ¿qué podría pedir Mariah? ¿Su propia estatua de bronce presidiendo el escenario?
¿Cuál ha sido el resultado de todo esto? ¿Cuál de estas divas de la canción ha conseguido el puesto finalmente? Ninguna: el elegido ha sido Steven Tyler, líder de Aerosmith. ¿Cumplirá con las expectativas? En principio está lo suficientemente loco y tiene unos labios lo suficientemente operados como para soltar sandeces de modo elegante. El público americano está de acuerdo en que desde que se ha ido Paula Abdul aquello no es lo mismo. Steven Tyler se ha pasado demasiados años de fiesta salvaje como para decepcionar ahora: confiamos en ti.