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La cenicienta que hubiera podido salvar la monarquía

"Tu confesión se veía venir en parte. No hay nada mejor que sacar algo a la luz uno mismo para que la gente deje de especular. Tu actitud ha sido valiente e inteligente".
Querida Isabel:
Llevamos un par de semanas de confesiones familiares que no nos dejan vivir. Entre Arantxa y tú nos damos cuenta de que son pocos los que esperan con ilusión las Navidades y esas reuniones familiares llenas de turrones y reproches enquistados. Tu confesión se veía venir en parte.  No hay nada mejor que sacar algo a la luz uno mismo para que la gente deje de especular. Tu actitud ha sido valiente e inteligente.

Que sepas que yo siempre he estado a favor de tu “candidatura” como princesa. Marichalar y tu tenéis ese punto un poco excéntrico que tanto me gusta en la monarquía. Pero aunque tú, muy elegantemente, comentas en “Por ti lo haría mil veces” (MR) que la familia Real se portó de maravilla y que con ellos te sentiste realmente arropada, a mí y a toda España no se nos van a borrar de la mente esas noticias en las que se hablaba de que a Doña Sofía no le gustaba tu entorno familiar. Yo entonces era muy joven y no entendía qué tenía de malo tu madre y su marido, tan delgados, tan jugadores de Polo, tan estilosos… ahora sí lo entiendo. Tarde o temprano podía salir a la luz lo que cuentas en el libro. Que, con catorce años tenías que ir a comprarle coca a tu madre y que has estado cuidando de ella toda la vida. Sinceramente, uno de los episodios que más me ha llamado la atención es en el que confiesas que con sus majestades Los Reyes te has sentido especialmente en familia. No parece que sean precisamente el epítome del cariño, de la calidez, así que queda claro cómo debía ser tu situación.
Este libro, además de servir como terapia (igual que el de Arantxa) a ti, su autora, creo que tiene un valor especial por dos razones. La primera, que alguien de un entorno social alto hable de los problemas de vivir con un adicto. Parece que sólo hay adictos en Las Barranquillas o en las 100 mil Viviendas de Sevilla. Pues no, en Rubén Darío y en la milla de oro, también, y con las mismas miserias de cualquiera. Eso está bien, hace que la gente sea consciente de ese problema y además ayuda a entender muchas cosas de tu vida.
Lo segundo es que estoy segura de que la Reina durante estos días se ha vuelto a arrepentir, una vez más, de que no te casaras con el Príncipe. La verdad es que hubiera sido perfecto, una especie de historia de Cenicienta con final feliz. Tanto elegir a la ideal y mira en qué quedó la cosa. Primero Eva Sannun, luego Doña Letizia que ha salido super profesional, pero que está claro que al principio no le hacía mucha gracia a nuestra monarca, y ahora lo de Urdangarin.
Una pena que en esa familia no tengan sentido dramático. Tu historia hubiera cautivado a todos los españoles. Y a lo mejor habría salvado a esta maltrecha monarquía que necesita personajes como el tuyo. Ellos sabrán. Tú, de momento, has pasado de Cenicienta a Agustina de Aragón, que hay que tener valor para escribir algo así.
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