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Y al decimotercer día… se la trasladó

LiLo ha salido de la celda en la jornada número 13. El próximo destino, mucho más glamouroso, será un centro de rehabilitación de Los Ángeles. Repasamos sus casi dos semanas de uniforme naranja.
Como ya pronosticaron algunos (entre ellos, nuestro bloguero Guillermo Alonso), LiLo ha salido de la celda a los 13 días. El próximo destino, mucho más glamouroso aunque olerá a hospital, será un centro de rehabilitación de Los Ángeles donde será tratada de sus cosillas con las anfetaminas y la bipolaridad. En divinity.es hemos querido repasar estas casi dos semanas con uniforme naranja.
¿Lágrimas de cocodrilo?. Después de que medio mundo dudase entre apiadarse de ella o aplaudir el castigo de la jueza Marcha Revel, sobre todo al ver la cara de desolación de Linsay, LiLo pasaba su primera noche en la prisión de Lynwook triste, muy triste. Según informaron varios medios estadounidenses, que consiguieron hablar con presidiarias, la actriz no paró de llorar como una mundana magdalena. Cierto es que no ayudó nada el recibimiento de las reclusas, que todos coincidieron en calificar de, cuanto menos, poco caluroso.
'Fire crotch'. Ese fue el piropo que le dedicaron sus potenciales amigas según el Daily Mirror. ¿La traducción? Literalmente algo así como ‘entrepierna de fuego’. En plan metáfora tiene más que ver con el color anaranjado de cierto tipo de vello y la conocida relación de Linsay con la DJ Sam Ronson.
Celda de aislamiento. Tal fue el berrinche en respuesta a las críticas, que la rubia-pelirroja no dejó dormir a nadie durante algunas noches a base de hipidos. De ahí que fuese recluida en un módulo de aislamiento mientras sus compis tenían dos horas para pasear por el patio o ver la tele. La gente se vuelve irascible cuando no duerme.
Creatividad digital. Muy útil le hubiese sido conservar en la uña de su dedo corazón el lema 'fuck u', que LiLo lució en el juicio (¿se lo dedicaba a la jueza?) y que los fotógrafos captaron muy a su pesar. En Twitter, la propia actriz comentó antes de entrar que era sólo "una broma".
... Y ellas se juntan. Lohan ha ocupado en estas 312 horas la misma celda en la que Paris Hilton pasó cinco de las 45 jornadas de castigo a las que fue condenada por violar su libertad condicional tras ser pillada al volante borracha y sin carnet.
El ángel de la guarda. Apenas unas horas tardó su abogada, Shawn Chapman Holley, en intentar apaciguar los ánimos dando una versión edulcorada del recibimiento. Su ángel de la guarda aseguró a USmagazine.com que LiLo "lo está haciendo bien" y que incluso había hecho "algunas amigas".
Los 10 minutos de fama de Tiffany. Una de estas nuevas y fugaces colegas fue Tiffany Hawes, que estaba siendo justo liberada cuando Linsay llegó al centro y a la que, al parecer, le faltó tiempo para contar a los cuatro vientos su breve experiencia con una celebrity. Hawes le puso aún más azúcar al asunto: "Es cierto que estaba llorando cuando ingresó. Estaba esposada pero parecía calmada. La empezamos a decir ‘que dios te bendiga’ y ‘hola’ y ella respondió con una sonrisa".
La culpa fue del 'Adderall'. Como ya desveló nuestro bloguero Guillermo Alonso, Lindsay ha conseguido, gracias a un amigo farmacéutico, disponer de medicamentos en toda su estancia. Entre ellos se encuentra el Adderall, un estimulante que activa la atención, la libido y la concentración, y el Ambien, unas pastillas para dormir de efecto parecido al de las benzodiacepinas, pero de mayor efecto que éstas. Ambas presentan un potencial efecto adictivo, y de hecho son las drogas legales las que metieron a Lindsay en este lío.
¿Metafótica Lindsay?. LiLo nunca llegó a recibir el libro ‘El viejo y el mar’, de Ernest Hemingway, que quería leerse a toda costa entre rejas. La novela trata de un decrépito pescador que recuerda con nostalgia su vida pasada mientras intenta hacerse con un pez gigante.
Contador a cero. En un principio se pensó que Lohan no pisaría la prisión, sino que iría directa a desintoxicarse a una clínica. Bien es cierto que iba a ser otra diferente, en el condado de Orange, pero la jueza Marcha Revel no se fiaba ni un pelo de sus medidas de seguridad. En esta segunda clínica, dependiente del sitema hospitalario de la Universidad de California, deberá estar tres meses más.
Quien avisa no es traidor. Según los expertos y la revista People, LiLo tendrá que estar limpia hasta, al menos, agosto de 2011. Si en la nueva clínica se la pilla en falta o si en alguno de los controles periódicos a los que deberá someterse a lo largo del próximo año se la detecta algún rastro prohibido, la ‘chica mala’ volvería a visitar a sus nuevas amigas.