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Los lujos del perro de Paulina

Paulina y Colate serán padres a finales de año. Como la cantante trate a su bebé igual que a sus perritos será una mamá genial. Es la diva de los canes.
Coco está empeñada en que os cuente lo de su mito. Adora a Paulina Rubio. Está con la autora de “a  mí me gusta morder el mango bien madurito” que no cabe de alegría. ¿Contamos lo del bautizo?, le pregunto. Resulta que los padrinos del hijo de Pau y Colate serán Eva Longoria y su esposo Tony Parker. Resulta que la rubia y la morena son amigas; como allí todos se conocen y se relacionan entre ellos pues habrán hecho buenas migas y al bebé le viene bien unos padrinos famosos con “posibles”. El bebé nacerá a finales de este año y Paulina ya anda suspendiendo algún concierto por los achaques de su embarazo. Sin ir mas lejos en Lima.
- No quiero que cuentes eso- me ladra Coco.
- Pero si estoy hablando de tu ídolo, Paulina. ¡La adoras!
- Ella es una verdadera amante de los animales. Guau. Siempre ha estado rodeada de mascotas, guau, las lleva de viaje, guau, y ¡las mete en los restaurantes! ¡En los hoteles!… ¡Es una diva para los perros!
- Coco, si quieres escribes tú el blog.
- ¡Mejor que tú!
Coco tiene razón. Pau no se separa de su jovencito pequeño Filipo. Al perro sólo le falta cantar en la gira "Gran City Pop Tour". Para lograr que su mascota se sienta a gusto durante el viaje exige que se hagan las gestiones pertinentes para que el perrito Filipo pueda viajar al lado de su famosa dueña incluso en el vuelo de primera clase que la lleva de gira musical. Y aún hay más. “A ver si aprenden otros”, me dice con retintín mi Coco. Con la llegada de Filipo, Pau busca hoteles que acepten la tenencia de mascotas. (De esto hablaremos otro día porque no soporta los bares con pegatinas de “perros no”, yo tampoco). La cantante de “y yo sigo aquí, esperándote” también pide comida para perros y un catering especial que le guste mucho a su Filipo.
- ¡A ver si aprendes!, me ladra Coco.
Merece la pena que escuchéis esto. Puedo esperar, así que pinchad aquí para que suene de fondo su canción 'Perros'.
El rap “Perros” arranca con ladridos.  Son reales. Y tienen dueño. Dueña. Son ladridos femeninos. Bien, pues eso fue porque a Paulina le dio por grabar una canción con su mascota para su disco 'Pau Latina'. Y además quiso le ofreció un papel en el videoclip de 'Ni una sola palabra'. Pero esto no es todo, porque Miranda, la perra, también fue testigo de la boda de Paulina y Colate.
Todo eso que os cuento es lo que querría Coco. Ella va de que no le gusta la fama y que los de la tele se ponen tontos cuando les sacan más de una vez, pero no hay más que ver su afición a posar ante las cámaras. Es una top callejera. A veces con un punto Linda Evangelista y otras en plan Laura Ponte, cuando pone ojitos así como de “me duermo”.
Sin embargo la fama de Miranda tuvo un final al estilo Lost. La prensa mundial recogía este titular el 15 de enero de 2008: 'Paulina Rubio, de luto por su perro'. Sólo quien tiene mascota puede entender a la rubia. Paulina atravesó unos días de luto tras la muerte de su perrita Miranda. Era su mascota favorita, una perrita de raza pomeriana. No me preguntéis que raza es porque a Coco no le gusta que diga razas porque se siente desplazada y le sale la reivindicación mestiza de “arribas los perros del mundo” en plan Internacional.  Yo creo que es de esos que llevan el pelo a lo afro.
Miranda era una perrita de ya avanzada edad. Tenía 12 años, lo que traducido a la edad humana era aproximadamente 84 años. Esto os lo digo en voz baja porque Coco acaba de ir a la cocina a beber agua y  en casa procuramos ocultarle la edad de otros perros. Ya sabéis que mi mascota tiene pasados los 15 y ha sufrido varias intervenciones quirúrgicas aunque es fuerte como un aficionado del Atlético.
- ¿De qué estás escribiendo?- me pregunta Coco.
- De piensos.
- Pero, ¿puedes nombrar marcas?
- No sé. Yo arriesgo.
Me entendéis que le oculte esto de hoy porque le da un jamacuco. Mejor que esté ajena, como en esta foto en la que la mascota de Paulina pasa de la charla que mantiene con Boris Izaguirre.
Así que vamos a recordar uno de los grandes momentos televisivos. Aquel día en que se armó la de San Quintín y el plató de Ana Rosa estuvo a punto de ser una carnicería canina. Era jueves 25 de junio de 2009. El plató de la Quintana esperaba ansioso la llegada de la chica dorada.  Como nos gusta dar sorpresas pues entró la azafata con perros modelos que vestían ropas de esas horribles que tan poco les gusta a los perros (Coco me asiente con la cabeza). Se armó. La perrita de Pau estaba escondida con los managers en el fondo del plató… en cuanto oyó otros de su especie… ¡corrió como una loca! Acabaron a mordiscos y gruñidos, asustando al público de Alcalá de Henares. Estas cosas pueden pasar y así ocurrió: