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Los tres menús de boda de Cayetana

Ya sabemos el menú de la boda con Díez: una combinación de sus platos cañí favoritos y carnes al estilo británico, resumen perfecto a través de la comida de su momento vital, en el que pasa de todo y sigue sin más sus pasiones. También fueron significativos sus otros dos menús.
Ya sabemos el tercer menú. Los apenas 30 invitados que asistirán el 5 de octubre al palacio de Dueñas para celebrar el ‘sí quiero’ de la Duquesa y Alfonso Díez degustarán una mezcla armónica de platos sabrosos pero sencillos con denominación de origen española y otros de inspiración británica, guiño culinario a su educación en colegios ingleses. Es decir, la Duquesa ha tirado de sus recetas favoritas en lugar de enredarse en palabrerío francés. Sus otros dos menús de boda, con Martínez de Irujo y Aguirre, también resumieron su modo de entender en el mundo en cada época.
Consciente de los rumores que colocaban a Arzak al frente de sus fogones y de que su menú, fuese el que fuera, iba a ser criticado hasta el delirio (por demasiado generoso, demasiado sencillo, internacional, local, etc), Cayetana ha hecho de nuevo lo que le sale de la peineta y ha optado por comer rico en su día de fiesta. Sin más. La Casa de Alba tiene platos estrella que nunca fallan y ahí Linda y Rosa, a su servicio desde hace años, tienen mucho que decir: algo sabroso y preparado con mimo por y para los más íntimos es una combinación que no puede fallar.
Tras el cóctel de bienvenida, los invitados se encontrarán con:
Gazpacho
Ajoblanco
Arroz con bogavante picante (su preferido)
Solomillo Wellington
Sorbetes variados
Arroz con leche
Tocino de cielo
Aún no se sabe nada de la tarta nupcial (una de las sorpresas de la boda).
Una selección de platos bien diferente de la primera boda, considera en aquel lejano 1947 como el enlace más caro de la historia por el periódico francés ‘Liberation’. Pedro Luis Martínez de Irujo y Artazcoz y Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, XVIII duquesa de Alba, se casaron en la catedral de Sevilla y ofrecieron a sus invitados lubina, langosta, ternera con guisantes, pularda y pavo.
Todo seguido de apellidos rimbombantes (Richelieu, a la parisién, Orloff, a la francesa, Lamberty y gelé, respectivamente) y por un valor total del festejo de 20 millones de la época, según la prensa americana, inglesa y francesa. En esa cantidad también se incluyen las 1.000 comidas cedidas por los novios para los necesitados sevillanos.
El 16 de enero de 1978, seis años después de la muerte de su primer marido, Cayetana dio uno de sus primeros capotazos serios de libre albedrío. Acababa de cumplir los 50 y decidía casarse con Jesús Aguirre, un ex cura rojo que ya no lo era por una crisis de sacerdocio.
Tras el derroche aristocrático de su primera vez, la segunda fiesta fue todo un banquete progre: un lunch servido por un restaurante cuyo propietario había sido el cocinero de la Casa Alba, Salvador Gallego. Poco lujo pero buena dosis de glamour para menos cantidad de invitados, entre los que había más artistas, intelectuales y toreros.