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Sin agente, sin amigos, sin películas: la carrera de Mel Gibson por el fregadero

Sus compañeros dan la callada por respuesta cuando se les pregunta por él. Su representante ha fallecido y la agencia que llevaba su carrera le ha despedido. Parece que esta vez ni público ni industria perdonan a Mel Gibson.
Jodie Foster es la directora y co-protagonista de la nueva película de Mel Gibson, 'Beaver', cuyo rodaje terminó a finales del pasado año y está en fase de postproducción. Ambos demostraron su química en la pantalla en 1994, en la película 'Maverick'. Pero ahora mismo tanto Jodie Foster como Summit Entertainment, la productora que ha financiado el proyecto, estarán o bien escondidos tras un sofá o bien pensando en cortar todas las escenas de Mel Gibson y sustituirlas por el primer plano de una chinchilla. Lo único que es capaz de vender Gibson ahora mismo son revistas.
Esta semana han salido a la luz dos extractos más de la famosa cinta en la que Gibson no sólo dedica los más airados insultos a su mujer, Oksana Grigorieva, sino que da nuevas muestras de ese carácter xenófobo que siempre ha sobrevolado su imagen como las moscas vuelan sobre una hez. Si en la primera parte entonaba la palabra tabú para la comunidad afroamericana, "nigger" ("negrata" en su traducción más fiel), ahora la toma con la comunidad sudamericana al referirse a la jardinera de Grigorieva con la palabra "wetback".
"Wetback", literalmente "espaldas mojadas", es un término despectivo para referirse en Estados Unidos a los inmigrantes que cruzan la frontera desde México. "Despediré a [nombre omitido] si está en tu casa", dice Mel a Oksana. "Haré que se sepa y la despediré. La denunciaré a la puta gente que les saca el puto dinero a los espaldas mojadas".
Acusaciones racistas, xenófobas, misóginas y todo ello empapado de gritos y palabras que asustarían al miedo. El cuarto extracto de la cinta fue publicado ayer por Radaronline, pero como su sistema de vídeo no permite ser disfrutado fuera de los Estados Unidos (¿lo habrá ideado el propio Mel Gibson?) es mejor escucharlo aquí, en Perez Hilton. Las respiración nerviosa de Gibson da bastante miedo e indica que, probablemente, no esté muy bien de la cabeza en estos momentos. Grigorieva, que habla calmadamente al otro lado de la línea, resume muy bien la situación al decirle "creo que necesitas medicación".
Incluso, según la misma web Radaronline, el actor puso una pistola en la cabeza de Oksana tras una discusión en enero tras la cual ella intentó abandonar la casa. "Yo te enseñaré cómo abandonar la casa más rápido", se dice que le dijo mientras le apuntaba. Este tipo de noticias hay que tomárselas con mucha precaución, pero últimamente parece que hasta la mayor barbaridad que puedas escuchar sobre Mel Gibson resulta ser verdad.
¿Y las reacciones a todo esto? Sólo una persona ha dedicado unas palabras de apoyo a Mel Gibson, sin que sea exactamente una defensa; la actriz Whoopi Goldberg. El lunes dijo desde su programa, 'The View': "Conozco a Mel y sé que no es racista. He mantenido una larga amistad con él. Puedes decir que es un cabeza hueca, pero no puedo sentarme aquí y decir que es un racista cuando ha pasado mucho tiempo conmigo y con mis hijos en casa. Pero no me gusta lo que ha hecho, que nadie se confunda".
El resto de compañeros, por lo que parece, han dado la espalda al actor. Cuando su representante, Ed Limato, falleció el 3 de julio, su agencia preparó un homenaje que incluía fotografías de Limato con sus más célebres representados. Había fotos de él con Richard Gere, Steve Martin y Denzel Washington. Pero ninguna con Mel Gibson. Limato fue el agente que consiguió en 2006 el milagro de que la sociedad perdonase a Gibson por sus comentarios antisemitas. Fue una pista bastante clara para lo que estaba a punto de pasar: el viernes pasado, la agencia William Morris anunció que Gibson ya no se encontraba entre sus representados.
Muchos otros dan la callada por respuesta. Jodie Foster, que como decíamos se encuentra en la postproducción de una película con Gibson, se ha negado a dar declaraciones, al igual que el productor Graham King (que trabajó con él en su última película, 'Al límite'). Más preocupante es la misma reacción por parte de Danny Glover, actor de raza negra que fue el compañero de Gibson en la saga 'Arma letal', las películas que contribuyeron a convertirlo en una superestrella de acción.
Muchos opinan que 'The Beaver', la película dirigida por Jodie Foster, permanecerá abandonada en una estantería hasta que toda esta tormenta haya pasado, que puede ser mucho tiempo. Y 'How I spent my summer vacation', la otra película que Gibson tiene pendiente de estreno, ni siquiera tiene distribuidor en Estados Unidos. Pese a que 'La pasión de Cristo' y 'Apocalypto', ambas películas dirigidas por él, fueron un éxito en taquilla, él no aparecía en ninguna. Su último intento por recuperar su lugar como héroe de acción, 'Al límite' (2009), fue un fracaso en taquilla.
Es posible que la carrera de Mel Gibson como personaje mediático esté acabada, pero su carrera como héroe de acción y estrella de cine estaba herida de muerte desde hace mucho ya. Su último éxito fue 'Señales', una película de 2002. Dejando a un lado las consignas racistas y los desastres publicitarios, esto es también señal de que las estrellas de cine de toda una generación han perdido su lugar. En un reciente artículo de Bonnie Fuller, columnista de The Huffington Post, se aseguraba que muchos jóvenes ni siquiera sabían quién era Mel Gibson antes de esta polémica y no han visto ninguna película suya.
Unamos a esto el fracaso de 'Noche y día', la última película de Tom Cruise. El concepto de gran estrella de cine está devaluándose, o al menos cambiando. Ni Julia Roberts, ni Tom Hanks, ni Denzel Washington ni John Travolta han tenido en los últimos años el éxito que tenían hace menos de una década. A lo mejor Mel Gibson ha elegido el momento ideal para soltar consignas racistas por teléfono. Y Tom Cruise también lo hizo cuando saltó sobre el sofá de Oprah Winfrey y firmó la sentencia de muerte de su carrera. Tal vez simplemente se han vuelto unos viejos raros y locos y lo peor de todo es que nosotros, que crecimos con sus películas, vamos detrás.
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