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La noche en que todos los secretos de Nacho Montes quedaron al descubierto

Nacho es el mejor saxofonista de la orquesta del Titanic. Cuando todo va mal, cuando la gente ve que su bajón es insuperable, ahí llega él a arrancarte una sonrisa. Nos lo confesaron sus amigos. Algunos entre lágrimas. Y también sus familiares, que dejaron unas cuantas anécdotas más que curiosas sobre el colaborador 'must' de Divinity.
Por fin Nacho Montes ha presentado su primer libro '¿Nada que ponerte?'. Una guía útil sobre moda. Ideal para estilistas, pero también para cualquier hijo de vecino que necesite consejos de urgencia antes de ir a una boda o cualquier tipo de evento social. Es un libro riguroso, pero destila la ironía inconfundible del autor a cada párrafo. Entre amigos, como Mercedes Milá o Cristina López-Schlichting, y familiares, Nacho tuvo que afrontar un día tan especial sin la presencia de su pareja, gravemente enferma. El autor se emocionó al recordarle, pero no tardó afrontar la adversidad con una sonrisa. Dicen los que le conocen que es lo que mejor sabe hacer: alegrar la vida en los momentos difíciles.
La puesta de largo de esta obra tuvo lugar en un marco difícil de describir con pocas palabras: Club DF de Madrid. A un lado, columnas cuadradas de espejo con lámparas kitsch; al otro, pinturas decimonónicas y de siglos más atrás, en medio, modernos de todo pelo brindando con personalidades clasicazos de los medios de comunicación generalistas y, como sazonados por el local, ex concursantes de diversos realities. La mezcla imposible.
Todos sabemos qué concurso televisivo catapultó la trayectoria de Nacho. Fue Gran Hermano. Y no es ningún secreto que Mercedes Milá es una de sus musas. Quizá, musa de musas, porque nunca se deja atrapar por Mr. Montes. Ni por sus consejos ni por él.
Antes de empezar el acto, quería llevarla al Photocall. No fue posible. La presentadora se negó como sólo ella sabe negarse -digamos que dejándolo bastante claro-. Y en el speech para comentar '¿Nada que ponerte?' volvió a jugar al ratón y al gato: "He venido con lo más opuesto a lo que me habrías puesto", explicó sonriente y malvada. Dijo que ella era "más de Ibiza". Y corrigió "bueno, de Menorca". Todo para justificar que llevaba un vestido blanco típico ibicenco con cinturón y sandalias de cuero marrón. Además de una cazadora vaquera encima porque, todo hay que decirlo, el aire acondicionado pegaba fuerte. Pero en lo esencial, alzó su copa y le dijo al protagonista delante de todos: "Brindo por ti, brindo por la vida". El lema de la noche.
Nacho agradeció a su familia, sus ex suegros y su ex mujer, que también estaban presentes, cómo se están volcando con su éxito y cómo le están dando el apoyo que necesita en un momento personal tan complicado como el que está atravesando. Justin, el hombre con el que se va a casar aunque ya se refiera a él como marido, está enfermo.
Marta Fernández fue su otra madrina. La también presentadora, al igual que Mercedes, le lanzó otra chinita al protagonista: "Este libro tiene lagunas, Nacho, lo he cogido antes de venir y no he visto ningún capítulo donde diga qué ponerse para presentar un libro sobre qué ponerse".
No obstante, la obra no va realmente de eso. No es un calendario zaragozano de moda. Se trata de una guía que sirve para que uno aprenda a conocerse más a sí mismo y modele su imagen según su personalidad. Todos sabemos que en esta vida la serenidad llega tras la aceptación y, cuando uno llega a saber quién es realmente, independientemente de la posición social, del estatus o del dinero, de la fama o de la reputación, cuenta Nacho en su libro, se vuelve elegante. Es entonces cuando puede echar mano de la moda y las tendencias. Pero usándolas, no siendo sometido por ellas. Y Nacho Montes sabe de esto. Lo lleva analizando toda la vida.
Sabemos a qué se dedicaba desde que era un tierno querubín gracias a que Divinity tiene testigos de excepción. En la presentación estaba su familia y sus hermanos, Javier, Paula y Laura, fueron sometidos a un tercer grado. Laura confesó que antes de acudir al acto tuvo que cambiarse. Nacho no le permitió ir con un negro largo "¡Prohibido!", le gritó. Y tuvo que optar por un vestido rosa palo para ir tan "impecable" como su otra hermana, Paula, que por lo visto acertó.
E impecables las dos comenzaron a disparar recuerdos. Desde un día que le descubrieron saltándose el régimen -porque fue un niño gordito- hinchándose de donuts a escondidas, hasta su obsesión por las ubres de las vacas. "¿Cómo podrá salir de ahí un queso?", se preguntaba el pequeño Nacho con siete años. También jugaban al programa de televisión "1, 2, 3". Y ojo, ¡Nacho siempre hacía de Mayra Gómez-Kempt" Pero no abundaremos en estas menudencias y revelaciones. Lo importante es que, de toda la vida, Nacho ha acompañado a sus hermanas de compras y siempre ha sido su principal y más fiel asesor.
Lo lleva en la sangre. Es lo que precisamente detectó otra de sus mentoras, también compañera en la COPE, Cristina López-Schlichting, cuando tuvieron un primer encuentro para valorar una colaboración. La locutora se encontró con un caballero que iba con una flor en el ojal y un fular en la cintura. Confiesa que se dijo inmediatamente: "¡Éste es mi hombre!". Fue un flechazo. Y tiene que ser cierto, porque sólo desde el enamoramiento se puede consentir que Nacho te haga las correcciones de estilo de las que le hace a ella. Cuenta Cristina que un día en su casa le abroncó severamente por "no llevar las bragas a juego con el sujetador". Ella intentó justificarse "Nacho, que soy hija de alemanes, llevo siempre bragas de anciana", y él, mientras, "dando horribles alaridos", nos relata partiéndose con el recuerdo.
La amistad entre ellos es inquebrantable. Cristina valora lo mismo que todos. "Siempre te arranca una sonrisa". E incluso ella va más lejos: "Yo a veces con él me meo de risa, y claro, si me meo en su coche se pone loco ¡no me estropees la tapicería de piel! Me grita histérico".
Otra nota de color en una reunión de figuras televisivas y jóvenes fashion victims fue la presencia de Paloma Gómez Borrero, también compañera de la COPE. La ex corresponsal en El Vaticano le considera "un ser muy tierno y encantador, gran amigo de sus amigos". Una muestra es la concurrencia al evento, dice. Paloma levanta la mano como haría el Pontífice cuya información cubrió durante años y los señala a todos: "Mira cuántos hay, y ahora que lo está pasando mal, esto era más necesario que nunca". Dicho lo cual, Paloma sujeta el brazo de este cronista, entorna la mirada y confiesa: "En el trabajo al final le tuve que decir: tú no me mires a mí y yo no te miro a ti. Porque terminé harta de sus comentarios sobre mi forma de vestir".
También preguntar por Nacho a Marta Valverde fue muy emotivo. La actriz y cantante rompió a llorar en el momento de intentar explicar qué significaba su amistad con él. La hermana de Loreto Valverde acaba de perder a su madre en un accidente y se ha apoyado en su amigo. "Es alguien que está cuando se le necesita", dijo entre sollozos, "firmado Marta Valverde", añadió.
Nacho firmó su libro a los más entusiastas. Que lo eran bastante, una chica le llevó un lote de seis. Mientras garabateaba y se preocupaba de que todo el mundo hubiera recibido su recuerdo de la gala, una galletita con forma de taconazo rojo, sólo tuvo palabras para su marido Justin. Le falta en un momento como éste, la presentación de su primer libro, y le duele.
Al final, una sinfonía de vasos estrellándose contra el suelo cada vez más frecuente fue anunciando el final de la cita. El pinchadiscos, de los que ya no nacen, había regalado los oídos de los presentes con una sesión lounge de inspiración Julie London que por momentos rozó el pináculo del éxtasis auditivo -aunque casi nadie se diera cuenta- y cortó por lo sano con Gloria Gaynor. Nacho se mezcló entre los amigos y empezó a disfrutar realmente de la noche. Estuvieron Luján Argüelles, el cantante Daniel Ciges, Tamara Gorro, hermanitos como Carolina Sobe, Ainhoa o Deborah Arenas. Compañeros como el sufrido pero siempre sonriente Toni Gómez de 'Sálvame'. Y la cúpula de Divinity au complet, arropando a su colaborador aún sabiendo que nos crucificaría en un 10 aciertos y 10 errores de la fiesta.