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El último dolor de cabeza de Lindsay Lohan: Grabada con una bolsa con algo blanco

Un paparazzi ha grabado un vídeo de la actriz en plena calle pasándose de manos una bolsa con algo blanco. Lindsay ha montado en cólera porque dice que eran joyas; el medio, que contrastar una información está pasado de moda.
Cría fama y échate a dormir, dice el refranero castellano, pero Lindsay Lohan lo ha entendido al revés. Sus colección de escándalos es generosa, sus problemas con la ley tampoco son escasos, no faltan fotografías en las que se ve que las copas de un trago le entran mejor y ahora, a falta de otra vuelta de tuerca, un paparazzi la ha grabado enredando con tipos malencarados y tatuados que le pasan una bolsa de plástico con algo blanco dentro.
No hay prueba ninguna de que eso pueda ser lo que malintencionadamente se piensa. Y lo cierto es que por el tamaño de la sustancia blanca que contiene la bolsa que se pasan de manos, las penas de cárcel que te pueden caer en Estados Unidos no son como el reciente arresto domiciliario en un triplex en primera línea de playa.
La reacción de Steve Honig, representante de la actriz y cantante, ha sido instantánea. Según recoge la web que difundió el vídeo, x17online, "la bolsa contenía cristales semipreciosos que Lindsay había comprado en una tienda local". Y, de hecho, según explica el Daily Mail, lo que más le ha fastidiado al entorno de Lindsay es no haber podido explicar la historia antes de que se publicara.
"No somos el New York Times", contestaron los responsables de la página web. Pero Lindsay tampoco es la Reina de Inglaterra y cualquier malentendido de este tipo le puede causar graves problemas. Desde hace cuatro años, cuando fue detenida dos veces por conducir ebria no ha hecho más que arrastrar problemas con la justicia. A los que tuvo que añadir las consecuencias derivadas de robar un collar en un joyería en Venice, al lado de su casa, precisamente donde la han grabado con la bolsa de "cristales semi preciosos" y el maromo del sombrero.
Todavía está en libertad condicional, le queda un año, y hasta ahora ha podido evitar la cárcel -a veces merced a la superpoblación de las dependencias penitenciarias, que beneficia a los delincuentes no violentos- por lo que esta historieta de comprar droga en plena calle le podría haber acarreado consecuencias de magnitud considerable. Los jueves supervisan su rehabilitación y la reciente pena que le impusieron fue por haber dado positivo en agosto del año pasado.
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