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Katy Perry se deja cazar por todos

Katy Perry es una chica fácil. Sí, como lo oyes. La cantante es fácil, pero sólo para hacerse fotos con ella. Eso demostró durante su visita a París. Claro que su naturalidad contrarrestó con el hermetismo de sus guardaespaldas.
En plena promoción de su último disco Katy Perry anda de gira por Europa multiplicándose de forma asombrosa por Londres, París y Colonia (Alemania). En muy pocos días nos ha dejado una interesante colección de fotos de su paso por la capital francesa, en ellas demuestra que es una chica fácil para sus fans. Veamos algunas con detenimiento.
El espectáculo cabalga con Katy Perry. Aunque ella no tiene problemas en mostrarse también como una chica risueña de carne y hueso que de vez en cuando se pone un disfraz sobre un escenario. Lo mejor es que sus expresiones en un concierto o un photocall no difieren demasiado a cuando es cazada por un paparazzi en plena calle. Quizá por ello no tiene el magnetismo visual que despliega su antagonista, Lady Gaga, la reina de las actitudes artificiales, pero sí mucho más encanto que ella.
En la foto que reproducimos sobre estas líneas el paparazzi que le ha disparado se ve obligado a competir en las calles de París con tres fans armados con cámaras. Unos y otros se obstinan en robarle el alma a una Katy relajada y radiante que se deja fotografiar por un tipo armado con una BlackBerry, incluso pone de su parte arrimándose cariñosamente a él.
A pesar de que la imagen ha sido tomada apresuradamente se nota la destreza del autor a la hora de establecer una serie de fronteras visuales. Para ello ha usado con habilidad la herramienta del desenfoque selectivo. De esa forma establece fronteras los distintos planos de la imagen, centrando la atención en el rostro de Katy.
El joven que aparece desenfocado en primer plano, aunque sin romper la foto, mira a su cámara y no a la cantante. Una actitud que delata que lo que de verdad importa a esa multitud es apropiarse de un trofeo en forma de imagen, manteniéndose relativamente indiferentes ante la presencia de la Katy real.
Pero el detalle verdaderamente clave de la composición es la mano de un guardaespaldas que se interpone entre la cantante y el fan cuarentón con el que se fotografía. Ese elemento es el que verdaderamente revela que la espontaneidad de la escena no es total. De hecho, parece que ni Katy ni nadie de los allí congregados toman verdaderamente en serio lo que está sucediendo.
Es esta otra foto lo verdaderamente interesante es que el protagonismo pasa de Katy a la fan que aparece posando con ella, como si ese gesto de horror estuviese motivado por entender la joven lo irreal del momento. Detrás, el guardaespaldas vigila que todo en el entorno se encuentre en orden para que el espectáculo pueda continuar.
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