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Retrato de dos chicas malas: Taylor Momsen y Lindsay Lohan

Taylor Momsen, la rebelde de 'Gossip Girl', y Lindsay Lohan tienen en común cierto aire de gamberras y que acaban de aparecer en dos reportajes de las revistas Spin y Maxim. Destripamos las fotos.
Lo de retratar a una chica mala suele ser un buen negocio para un fotógrafo, pues por lo general le permite lucirse. Dan Martensen y Matt Jones han fotografiado con distintas intenciones para los nuevos números de las revistas Spin y Maxim a dos chicas difíciles, Taylor Momsen y Lindsay Lohan. Destripamos el resultado.
Taylor Momsen era la chica rebelde de la serie Gossip Girl, pero desde que se marchó de ella y se dedicó a irse de gira con su grupo, The Pretty Reckless, está desatada. De hecho sus aires de gamberra perfectamente desaliñada la han convertido en modelo de la firma de ropa de Madonna y su hija Lourdes, pues su estilo además de alterar bastante a los chicos es perfecto para los gustos un tanto macarras de ambas.
El fotógrafo escogido para retratarla en esta revista de música es el joven Dan Martensen, sus fotos tienen un punto amateur que se da un aire a las de esos tipos enganchados a Flickr convertidos en fotógrafos oficiales de su pandilla de amigos. Un estilo que en teoría debería hacerle bien a la modelo.
El problema es que igual que The Pretty Reckless suenan con un estilo bastante soso -guitarras que parecen samplers de Metallica y la voz de Momsen sonando sin mucha personalidad-, las fotos de Mantersen también son bastante aburridas. En el reportaje utiliza tres estilos y ninguno de los tres cuaja.
El peor sin duda es ese blanco y negro insípido que no nos dice absolutamente nada. Luego lo intenta con flashazos directos a lo Terry Richardson, y aunque la cosa mejora un poco nos sigue dejando indiferentes. Finalmente en alguna de las fotos intenta jugar con un contraluz, un recurso que si bien puede funcionar para retratar a una modelo con un look años setenta aquí lo único que hace es mostrar la bisutería de Monsen como si se la acabase de comprar en Stradivarius.
Nos da que el problema del fotógrafo es que le falta psicología y tiende a mostrar a las modelos sin indagar mucho en ellas, un asunto problemático cuando uno no tiene un gran estilo. Nos hubiese gustado que en lugar de respetar tanto lo aires de enfado de Momsen, la hubiese hecho sonreír un poco.
Eso hubiese equilibrado esa rebeldía de plástico que se gasta la chica. Una pena, pues tiene un potencial mucho mayor que Miley Cyrus, con la que compite por su edad –tiene 17 años-, por lo de ponerse un micro delante y por enamorar a millones de adolescentes. Y ya que hablamos de edades, nos parece muy bien el look provocador de Momsen... lo que no nos parece tan bien es que tiene toda la pinta de ser creado por sus responsables de imagen. De esa forma pueden venderla como un icono erótico para sus fans... y para sus padres. Exactamente igual que sucede con Miley Cyrus. Un juego bastante peligroso el de aturdir al personal con chicas menores de edad.

Lindsay da para más

El reportaje de Matt Jones sobre Lindsay Lohan tampoco es para tirar cohetes, aunque tiene más de jugo que el anterior. Que a uno le encarguen para una revista masculina unas fotos de una famosa ligera de ropa quizá no sea la bomba, pero se puede hacer algo mucho más creativo. Aunque es de justicia señalar que esos retratos de Lindsay tienen algo de profundidad.
En ellos vemos cierto realismo a la hora de mostrar a Lindsay. Es posible que no se haya aplicado prácticamente ningún retoque digital sobre su cuerpo. Cosa que es de aplaudir. Pero un personaje tan complicado como la retratada da para más, para mucho más. En cualquier caso se nota que Matt Jones tiene cierto oficio y domina cosas como la iluminación, falsamente natural, y el color, ligeramente saturado pero creíble.
También se ha sabido captar el gran poder de los ojos azul transparente de Lindsay y la textura salpicada de pecas de su piel. En definitiva, un resultado digno, sobre todo en la técnica, aunque algo conservador a la hora de plasmar con mayor profundidad a una fiera como Lindsay. Lo que no quiere decir que no haya cierta psicología en esas fotos.