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Vogue Italia arrasa con sus chicas XL

La edición italiana de la revista Vogue la protagonizan por primera vez tres chicas tan sexys como voluptuosas. El reinado de la talla 34 se tambalea. ¿Estamos en el principio del cambio?
Es muy difícil ver en la portada de una revista de moda a chicas que superen la talla 36, pero más difícil es ver algo así en una de las cabeceras que Vogue tiene repartidas por todo el mundo. Pero eso es justo lo que acaba de pasar. Franca Sozzani, editora de Vogue Italia, ha empapelado los kioscos con la foto de tres chicas tan sexys como voluptuosas.
Una orgía visual -que aumenta de temperatura en las páginas interiores- que seguramente provocará dos cosas: 1. Que el número se venda muy bien -el público masculino seguro que se anima a comprarlo-. 2. Que en ciertos círculos de la industria de la moda se produzca un aluvión de críticas a Sozzani.
Hace tiempo en Divinity hablábamos de la primera portada en una gran revista de moda protagonizada por una chica que gasta talla XL. La revista era Elle y la modelo Tara Lynn. Entonces explicábamos que algo así sería muy difícil de ver en Vogue. Sobre todo por la norma -no oficial- impuesta por la editora del Vogue estadounidense, Anna Wintour, de cerrar sus páginas a las modelos que se alejen demasiado de la talla 34. Que es la que antaño gastaba Kate Moss, musa de Wintour y la mujer que más portadas ha protagonizado en la publicación.
No sabemos qué tal habrá sentado en Nueva York la apuesta de Franca Sozzani. La sorpresa suponemos que no habrá sido mayúscula pues la edición italiana de Vogue se distingue por ser la más independiente de todas. En ella suelen encontrarse reportajes hasta cierto punto polémicos y con frecuencia realizados por el mismo fotógrafo que firma la portada del presente número: el mítico Steven Meisel. Que hace no demasiado también abría la revista con unas fotos realizadas a Kristen McMenamy, una modelo de 45 años.
Junto con esas fotos también encontramos en la revista unos cuantos contenidos sobre chicas con curvas. Merece la pena leer la explicación que da Sozzani en su blog sobre esta decisión editorial y también la entrevista que le realizan en WWD. En ella da algunas pistas interesantes sobre el uso de las fotos que hace la revista. De las alteraciones con Photoshop dice que cada vez las emplean menos pero, a modo de excusa, también señala que la mayoría de los fotógrafos de moda manipulan sus tomas.
Ya que Sozzani intenta que su publicación presente ideales de belleza diferentes estaría bien que intente llegar más lejos. Sería una gran noticia que Vogue Italia se convirtiese en la primera gran revista en desterrar de sus páginas la cirugía digital -la británica Just a Beautiful apuesta desde hace meses por fotos sin nada de Photoshop con modelos de tallas generosas-.
En las fotos de Meisel vemos de nuevo a Tara Lynn -que además de en la portada de Elle la encontramos en un reportaje explosivo de V Magazine- acompañada de otras dos modelos. Se busca poner toda la carne en el asador para demostrar que las curvas, además de bellas, pueden alterar bastante al lector. Todos los ligueros, antifaces, corpiños, tetas y culos que se dejan ver en las fotos parecen demostrar que una buena orgía sin chicas a lo Sofía Loren es más triste que un día sin pan. Un tópico como la copa de un pino que es fácil de perdonar por la gran calidad del trabajo Sozzani.
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